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Se dice que el desarrollo del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos. Durante la siguiente hora exploraremos tanto nuestro privilegio como nuestra responsabilidad de asemejarnos al carácter de Cristo. Acompáñenos en esta poderosa hora de renovación personal mientras el Pastor Stephen Wallace nos lleva “De Gloria en Gloria”.

Estamos estudiando juntos, aquellos que estuvieron aquí anoche, la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos. ¿Y cuál es esa obra amigos? ¿Cuál es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos? La construcción del carácter. La Educación, página 225: La primera cita que tienen en sus copias: “La construcción del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos, y nunca antes ha sido su estudio diligente tan importante como”, ¿cuándo? “ahora, ahora”. ¿Por qué tan importante ahora? Porque el Rey viene pronto. {Amén} Todavía no es un “amén” suficientemente bueno para creyentes Adventistas. ¡Porque el Rey viene pronto! {¡Amén!} Lo creo, amigos. Queda tan poco tiempo, pero hay mucho que hacer. ¿Y qué debemos hacer? Debemos predicar el evangelio a toda nación, tribu, lengua y pueblo, y debemos preparar nuestras propias vidas. Pero como lo hemos dicho antes, el cumplimiento exitoso de ambas tareas depende de lo mismo. ¿Y de qué depende? Del desarrollo de un carácter que se asemeje al de Cristo. ¿Por qué? Porque no podemos ser ni testigos eficaces del Rey, ni ciudadanos idóneos para el reino, a menos que nuestro carácter se asemeje al de Cristo. Con razón, a la luz de la brevedad de tiempo, con razón… “La edificación del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos, y nunca antes ha sido su estudio diligente tan importante como ahora.” Ahora.

Y el propósito de este seminario es que diligentemente estudiemos juntos lo que dice el Señor sobre este esencial tema de gran importancia. Y quiero asegurarles, que he venido a compartir con ustedes lo que Dios dice. No he venido a compartir con ustedes mis ideas, mis teorías, mis conceptos. Quiero compartir con ustedes algo aún más digno de confianza, que las opiniones de un pobre mortal. De hecho, me gusta decirlo de esta manera: hablo con autoridad sobre este tema precisamente a este grado porque no soy el autor de mis palabras, Jesús lo es. {Amén} ¿Entendieron lo que dije? He venido a compartir con ustedes lo que dicen las Escrituras y el Espíritu de Profecía sobre este tema de importancia vital. Y eso conlleva autoridad, ¿amén? {Amén} Ése es el testimonio de Jesús. Y pueden poner total confianza en eso. Es mi ferviente oración, que el Señor me ayude a ser un guía preciso, de lo que el Señor dice sobre este tema, y que me guarde de representar falsamente cualquier cosa que las Escrituras o el Espíritu de Profecía dice sobre el tema.

Pero para que yo pueda hacer eso, debo tener la ayuda del Espíritu Santo. Y para que ustedes puedan correctamente dividir, y entender, y relacionarse, y responder a la verdad, también ustedes deben tener el Espíritu Santo. Porque lo espiritual solamente se discierne espiritualmente. {1 Cor 2:14} Y nuestra meta es que recibamos mucho más que un simple ejercicio intelectual en estos estudios. Queremos tener una experiencia transformadora. ¿Amén? ¿Están conmigo? ¿Es por eso que están aquí esta mañana? Pero si vamos a experimentar el poder liberador y santificador de la verdad, debemos recibirlo bajo la influencia del Espíritu de Verdad. Debemos, absolutamente. Es por eso que antes de proceder a nuestro estudio de esta mañana, debemos pausar para hacer ¿qué? {Orar} Orar, personalmente invitando al Espíritu de Dios a nuestro corazón. Aprecio la oración que el pastor tuvo a favor de todos como cuerpo, pero, queridos amigos, nada puede tomar el lugar de una oración personal, de una invitación personal. Él está aquí, en nuestro medio, en nuestra congregación. ¿Cómo lo sabemos? Él ha prometido: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. {Mt 18:20} Pero querido hermano, hermana, por favor no se conforme sólo con tenerlo en nuestro medio, en nuestra congregación. Asegúrese de que Él esté en su medio como individuo. ¿Hay una diferencia? Seguro que la hay, seguro que la hay. La pluma inspirada nos dice que la lluvia tardía puede caer sobre todos los que nos rodean y no sobre nosotros. {LDE 195.4} ¿Por qué? Porque no hemos personalmente invitado al Espíritu de Dios a nuestro corazón. Hagámoslo. Salgamos de las mesas, que rodeamos; vamos a participar de un banquete espiritual, pero abramos la puerta e invitemos al Señor en la persona de Su Espíritu a que entre y, ¿qué? Cene con nosotros. Para que nos dé esa sed y hambre la cual no es natural. Y para que nos dé la capacidad de digerir y asimilar el Pan de Vida, el cual, tampoco es natural. Si participamos de esta cena sin la ayuda y el poder del Espíritu Santo, vamos a terminar con indigestión espiritual, queridos amigos. Dios no lo quiera; que Dios nos conceda una cena nutritiva. Así que asegurémonos de eso, invitando al Espíritu Santo a que entre a nuestro corazón. Al orar por usted mismo, ¿podría también acordarse de orar por este hermano suyo? Esta mañana estoy en necesidad de oración. Los invito a arrodillarse conmigo por unos momentos para orar en silencio, y después yo cerraré.

Padre nuestro que estás en los cielos, en el nombre de Cristo Jesús, el Señor de Justicia, me atrevo a venir ante tu presencia, seguro de tu aceptación, no basándome en quién soy yo, pero basándome en quién es Jesús, el Señor de Justicia, nuestro Mediador, nuestro Intercesor. Muchas gracias porque eliges vernos no por quienes somos nosotros mismos, sino por quienes somos en Él. Y venimos, antes que nada, a adorarte por este día Sábado, por este tiempo santo, y este lugar santo. Pero Padre, reconocemos que ni el tiempo, ni el lugar pueden ser santos a menos que Tú los hagas santos, con la presencia del Espíritu Santo. Así que por favor ven, quédate aquí, llena este lugar con tu Espíritu. Te pedimos no sólo que llenes este edificio con tu presencia, sino también te pedimos que vengas y llenes cada uno de nuestros templos corporales con tu presencia. Abrimos la puerta de nuestro corazón y decimos, “Entra Huésped celestial”. Entra y cena con nosotros, participa con nosotros de este alimento espiritual. Danos esa sed y hambre, y luego danos la capacidad de digerir y asimilar la nutrición, la nutrición espiritual del Pan de Vida. Padre, mío es el privilegio inmerecido de partir y repartir el Pan de Vida. Por favor, deseo ser lavado. Vengo al pie de la cruz para ser limpiado por la sangre y por el agua. No permitas que contamine el Pan al manejarlo. Ni siquiera permitas que lo sazone con mi humanidad, por favor. Protégeme de mí mismo, y úsame, a pesar de mis faltas, como un canal a través del cual Tú puedas alimentar a estos hermanos comprados con la preciosa sangre, hijas e hijos tuyos, del Pan de Vida. Y Padre, si alguien recibe una bendición, todos sabremos que es gracias a Ti, a pesar de este pobre vaso de barro que Tú consentiste usar. Y te daremos toda nuestra adoración, y honor, y gloria. Por favor Padre, concédenos esta oración. Sé que lo harás porque he pedido lo que está dentro de Tu voluntad, y lo pido porque lo creo en el nombre de Jesús. Amén.

Les invito a buscar en sus carpetas, la copia del material más importante que hemos venido a compartir, lo que la pluma inspirada dice sobre este tema. Vayamos a la página 6, lección 3, a la cabeza de la página 6. Bienvenidos. Adelante. Siéntense acá al frente. Nos gustaría que estuvieran cerca. El título de nuestro estudio es: “Cual es Su Pensamiento en Su Corazón”. Lo obtenemos de Proverbios 23:7. Nuestra meta, nuestro objetivo en este estudio en particular es definir lo que es el carácter. Es definir, ¿qué? Lo que es el carácter. Ya hemos establecido que la construcción del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos. Pero insisto en que si vamos a construir un carácter exitosamente, un carácter que se asemeje al de Cristo, debemos entender lo que es el carácter. ¿Acaso no tiene sentido? ¿Cómo es posible, construir algo exitosamente si no sabemos lo que es? Si fuera con un contratista de obras y le dijera, “Mire, quiero que me construya un edificio”. ¿Qué es lo primero que me va a preguntar? “¿Cuál es el plano? ” “¿Qué tipo de edificio quiere que construya?” Si le dijéramos, “Bueno no sé, pero vaya y constrúyalo”; él probablemente, no sé, no querría el trabajo. Amigos, nosotros debemos construir un carácter que se asemeje al de Cristo, pero insisto en que es imperativo que entendamos precisamente qué es un carácter que se asemeje al de Cristo. ¿Qué es un carácter que se asemeje al de Cristo? Bueno, preguntemos algo absolutamente básico: en primer lugar, ¿qué es carácter? Porque podemos tener ya sea un carácter que se asemeje al de Cristo o un carácter que no se asemeje al de Cristo. Entonces, ¿qué es carácter? Si yo les diera la palabra, y les invitara a que dieran definiciones, probablemente obtendría tantas definiciones diferentes como hay definidores. Saben, la palabra carácter es uno de esos términos nebulosos, intangibles, y abstractos, que a menudo usamos pero que muy rara vez en realidad tenemos un entendimiento preciso y exacto de lo que significa. Carácter, ¿qué significa carácter? Saben, recuerdo haber hecho esta pregunta y alguien allá en la banca de atrás, levantó su mano y dijo, “Carácter, es quien uno es cuando nadie lo está viendo”. Él iba por buen camino. ¿Qué estaba tratando de comunicar al dar esa definición? El hecho de que el carácter es algo fundamental, más importante que cómo hablamos y actuamos. Algo más importante que la conducta externa que revelamos a aquéllos con los que nos relacionamos.

Queridos amigos, ¿es posible hablar y actuar como algo que no somos? Vamos, ¿es posible? {Sí} Claro que lo es. Ustedes saben que lo es. ¿Es aún posible hablar y actuar como Cristiano, y no serlo? {Sí} También sabemos que sí. Esto se llama hipocresía. ¿Está ocurriendo algo similar hoy en día? Éste es un problema tan común en la iglesia de los últimos días, que de hecho es la característica que nos identifica. Ya hablamos de esto anoche. Somos la iglesia Laodicense. ¿Y cuál es la característica que identifica a la iglesia Laodicense? Es ¿qué? {Tibia} Es tibia. Y también se ha engañado a sí misma terriblemente. Piensa que es rica, y que se ha enriquecido de bienes, y que no tiene necesidad de nada, y ni siquiera sabe que es desventurada, miserable, pobre, ciega y desnuda. {Apoc 3:17} Un engaño bastante serio que vemos aquí, ¿no creen? ¿Por qué se ha engañado a sí misma? Porque tiene una apariencia de piedad, pero niega la eficacia de ella. {2 Tim 3:5} Tiene una apariencia de piedad. ¿Qué quiero decir con esto? Bueno, que habla como corresponde, y aún se conduce, como corresponde. Se conduce cumpliendo sólo la letra de la ley. Es un sepulcro blanqueado, hermoso por fuera… pero por dentro está lleno de huesos de muertos y de toda inmundicia. {Mt 23:27} ¿Escuchan lo que estoy diciendo? Es por eso que es tibia, ni fría ni caliente. Recuerden, ser frío es hacer lo incorrecto por las razones incorrectas. Ser caliente es hacer lo correcto por las razones correctas. ¿Qué significa ser tibio? Es hacer lo correcto por las razones incorrectas. La motivación del ego ha traído a muchos de nuestros queridos hermanos a hacer un buen papel, para cumplir sólo la letra de la ley. Y podemos hacer eso aún no siendo convertidos, que Dios nos tenga misericordia. ¿Cómo lo sé? Primeramente, basándome en mi propia experiencia, y en segundo lugar, basándome en la Escrituras.

Saulo de Tarso, AC, antes de su conversión, antes de conocer a Jesús, al ir en camino a Damasco, ¿qué podría decir de sí mismo? Filipenses 3: “Por las obras de la ley irreprensible”. {versículo 6} Un hombre no convertido, en lo que respecta al cumplimiento de la letra de la ley, su vida era ¿qué? Irreprensible. Todos sus actors eran perfectos. Con razón estaba tan engañado. Él era el máximo Laodicense: rico, enriquecido de bienes, y con necesidad de nada {Apoc 3:17} cuando se vistió esa mañana en Jerusalén. Pero se encontró con Jesús en camino a Damasco, y ahí surgió un cambio radical en su evaluación propia, ¿no es así? Sus ojos se cegaron físicamente, pero por primera vez se abrieron sus ojos espirituales. ¿Y qué fue lo que vio en relación a sí mismo? “¡El primero de los pecadores!” {1 Tim 1:15} Y queridos hermanos Laodicenses, necesitamos desesperadamente encontrarnos con Jesús. ¿Amén? {Amén}

Necesitamos desesperadamente encontrarnos con Jesús, para que nos libere de nuestra autosuficiencia y nuestro engaño. Cuando les pregunté la definición de carácter, y aquél hermano dijo, “Bueno, el carácter es quien uno es cuando nadie lo está viendo”, él estaba tratando de decirnos, que el carácter es esencial, y fundamental, y profundo, mucho más que la apariencia externa que la gente ve. El carácter es quienes somos en verdad. El carácter es quienes somos en verdad, no lo que pretendemos ser. ¿Qué es lo que dicen las Escrituras? Bueno, démosle una oportunidad a Webster antes de ir a las Escrituras. A veces Webster puede ser de gran ayuda. Estamos buscando la definición de carácter, ¿está bien? Webster no es la máxima autoridad, pero cuando estamos buscando la definición de un término, sabemos que puede ser de gran ayuda. Aquí lo tenemos, Webster; Carácter: “Conjunto de cualidades peculiares que se imprimen en una persona por naturaleza o hábito, y las cuales la distinguen de los demás”. Muy interesante. “Conjunto de cualidades peculiares”, ¿eso quiere decir raro, extraño? No, quiere decir único. En este contexto, peculiar significa único. “Conjunto de cualidades peculiares que se imprimen…” Me gusta esa palabra, y después van a entender por qué. “Conjunto de cualidades peculiares que se imprimen por naturaleza o hábito.” Por ¿qué? Por naturaleza o hábito. Ahora si el testimonio de Jesús estuviera comunicándonos este concepto, {Apoc 19:10} probablemente escucharíamos ¿qué terminología? “Heredadas o cultivadas”, {COL 330.2} precisamente. Y aquellos de ustedes que han leído bastante el Espíritu de Profecía, se han encontrado con estos términos, numerosas veces. Heredadas, eso es por naturaleza. Cultivadas, eso es ¿qué? Por hábito. ¿Me están siguiendo? Conjunto de cualidades peculiares que se imprimen por medio de tendencias, hábitos heredados y cultivados que nos hacen quienes somos, que nos hacen individuos únicos, que nos distinguen de los demás, eso es carácter.

Ahora veamos una definición de carácter que conlleve más autoridad y la cual ojalá sea más comprensible. Vayamos a las Escrituras. El hombre sabio, nos dice claramente y concisamente qué es lo que nos hace ser lo que somos. Proverbios 23:7. Obtenemos el título de este estudio precisamente de este versículo. ¿Qué es lo que dice que nos hace ser lo que somos? “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. ¿Qué nos hace ser lo que somos en verdad? Es lo que pensamos en nuestro, ¿qué? en nuestro corazón. Ahora, digo corazón y apunto a la mente porque eso es en realidad lo que el término “corazón” significa. No se refiere al órgano que bombea sangre. Ustedes lo saben. No procesamos nuestros pensamientos ahí. A propósito, en hebreo, esta palabra probablemente se traduce mejor y más fielmente como “alma”. Y se refiere a y comprende, capten esto, comprende tanto el intelecto como las emociones. ¿Qué comprende el término “alma”? Tanto el intelecto como las emociones. En otras palabras, tanto los pensamientos como los sentimientos. ¿Cómo se llama la actividad del intelecto? Nuestros pensamientos. ¿Y cómo se llama la actividad de las emociones? Nuestros sentimientos. Y ahora queridos amigos, estamos listos. Estamos listos para nuestra definición básica de carácter durante el transcurso de este seminario. ¿Cuál es? Podemos poner plena confianza en esta definición, porque está inspirada.

Se encuentra en Testimonios para la Iglesia, Tomo 5, página 310. Testimonios para la Iglesia, Tomo 5, página 310. Escuchen: A propósito, esto vale lo equivalente al peso del libro en oro. Esta pequeña frase vale lo equivalente al peso del libro en oro. ¿Qué dice? “Los pensamientos combinados con los sentimientos constituyen”, ¿qué? “el carácter moral”. Gloria a Dios por esa simple, concisa, precisa, y comprensible definición de carácter. ¿Cuál es? “Los pensamientos combinados con los sentimientos”. Ahora, repentinamente, cada uno de nosotros sabe exactamente lo que es el carácter. ¿Por qué? Porque todos sabemos qué son los pensamientos, y todos sabemos qué son los sentimientos. ¿Y qué es el carácter? Los pensamientos combinados con los sentimientos. ¿Lo entendimos todos?

Por lo tanto, queridos amigos, por favor, por favor sepan que para asemejarnos al carácter de Cristo tenemos que ver lo que ocurre entre el oído izquierdo y el derecho principalmente. ¿Amén? {Amén} Implica un cambio en lo que ocurre en el hombre interior, en la mujer interior, donde sólo usted y Dios saben lo que ocurre. Es extraordinariamente posible pretender que somos algo bastante diferente de lo que somos acá afuera. Ustedes lo saben. Podemos acercarnos a una persona con una gran sonrisa dibujada en nuestra cara, extender la mano y decir: “Me da mucho gusto verle”, y estar pensando “pillo miserable”. Podemos hacer eso. Y lo que somos en realidad no es necesariamente lo que nuestra cara retrata con esa gran sonrisa falsa. ¡Es lo que ocurre en nuestro corazón!

Y a propósito, por favor sepan, que aunque el hombre mira la apariencia externa, el Señor mira ¿dónde? Vamos, el Señor mira ¿dónde? En el corazón. {1 Sam 16:7} No podemos engañarlo con nuestra blancura externa. La fachada que tendemos a poner, para engañar a otros y hacerles pensar que somos algo que no somos, no engaña a Dios. Y queridos amigos, lo que me preocupa es que muchos de nosotros nos hemos engañado a nosotros mismos con esta fachada. Y ésta es la razón por la cual pensamos que somos ¿qué? Ricos, enriquecidos de bienes y sin necesidad de nada. {Apoc 3:17} Porque nos conducimos tan bien, gracias. Estoy impresionado, ¿acaso no lo están ustedes?

Y a propósito, es especialmente fácil que los Cristianos Adventistas del Séptimo día caigan en esta trampa. ¿Por qué? Porque tenemos tanta luz. Tenemos la verdad. Y porque nos conducimos relativamente mejor que casi todos los demás, debido a toda esta verdad que poseemos, pensamos que somos ¿qué? Ricos y enriquecidos de bienes y sin necesidad de nada. {Apoc 3:17} El pueblo remanente de Dios, justamente listo y esperando el regreso de Jesús. Queridos amigos, por favor tengan cuidado. Es posible que no seamos lo que pensamos que somos, pero lo que pensamos, eso somos. Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. {Prov 23:7} Eso que nos hace ser lo que somos, no es nuestra conducta. Es lo que ocurre acá arriba, donde sólo usted y Dios saben lo que en realidad está ocurriendo. ¿Me están escuchando? {Sí. Amén.} Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. {Prov 23:7} Los pensamientos combinados con los sentimientos constituyen el carácter moral. {5T 310.1}

Veamos la siguiente declaración. Signs of the Times, 30 de junio, 1881: “‘’Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.’ “Los pensamientos y sentimientos que se albergan”, “Los pensamientos y sentimientos”, ¿qué? “que se albergan dirigen la conducta, y por lo tanto, determinan el carácter”. Así es, la conducta es influenciada por nuestros pensamientos y sentimientos. Pero queridos amigos, por favor sepan que la mayor dimensión que determina la actividad humana, no pertenece al dominio de la conducta. Pertenece al dominio de los pensamientos. En realidad, eso es lo que determina lo que sale del dominio de la conducta. “Porque de la abundancia del corazón”, ¿qué? “habla la boca”, {Mt 12:34} “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana”, ¿qué? “la vida”. {Prov 4:23}

Lo que hablamos y lo que hacemos, todo mana ¿de dónde? De lo que ocurre acá arriba, de lo que ocurre acá arriba. Y una vez más, lo que hablamos y lo que hacemos, puede ser que sea o que no sea, una representación genuina y sincera de lo que ocurre acá arriba. Así es. Entonces qué implica, a la luz de nuestra definición de carácter, “Los pensamientos combinados con los sentimientos”, {5T 310.1} díganme, ¿qué implica tener un carácter que se asemeje al de Cristo? Ésa es la meta de todo Cristiano, es tener un carácter que se asemeje al de Cristo. Entonces ¿qué implica tener un carácter que se asemeje al de Cristo? Implica el aprender a pensar y sentir de la manera en que Jesús piensa y siente. ¿No tiene eso sentido? ¡Por supuesto! ¡Absolutamente! Pongámoslo de esta manera. Esta nota la escribí yo. Esto no viene de la pluma inspirada, pero está sintetizada como resultado del estudio de la pluma inspirada. “Desarrollar un carácter que se asemeje al de Cristo significa aprender a pensar y sentir de la manera en que Jesús piensa y siente hacia Dios y su Ley, hacia Satanás y el pecado, hacia nosotros mismos y los demás, y hacia todas las circunstancias y situaciones de la vida”. ¿Amén? {Amén} “En otras palabras, implica llegar a tener”, ¿qué? “la mente de Cristo.” Filipenses 2:5: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Eso, querido hermano, querida hermana, es la esencia de lo que significa ser Cristiano; es tener la mente de Cristo. Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. {Prov 23:7}

Si solamente nos conducimos como Cristianos pero no tenemos el pensar y el sentir de Jesús, ni siquiera somos Cristianos. Sólo somos unos hipócritas. ¿Estamos todos de acuerdo? {Amén} Ahora, nosotros por naturaleza, ¿sentimos y pensamos como Jesús? ¿Por naturaleza? Queridos amigos, voy a hacer una declaración radical que más adelante voy a sustentar, pero por ahora acéptenla por fe. No solamente no sentimos y pensamos como Jesús, por naturaleza, pero sí sentimos y pensamos, por naturaleza como Satanás. ¿Creen que exagero? No, no estoy exagerando. Y vamos a establecer muy claramente por qué. Desde la caída, la naturaleza humana ha sido gobernada por la mismísima ley, el mismísimo espíritu, que gobierna la mente y el corazón de Satanás. Se llama egoísmo. ¿Amén? {Amén} Y por naturaleza pensamos y sentimos gobernados por este principio, llamado ¿cómo? Egoísmo. Y ésta es la razón por la cual el único carácter que podemos desarrollar por naturaleza es un carácter semejante al de ¿quién? Al de Satanás.

Ahora, tengan cuidado. No tomen a mal lo que estoy diciendo. ¿Estoy sugiriendo que lo único que podemos hacer por naturaleza, es ser desagradables, malos y feos? No, para nada. Satanás mismo puede tener la apariencia de ¿qué? Vamos, ¿de qué? De un ángel de luz. {2 Cor 11:14} Y antes de que todo llegue a su fin, Satanás va a personificar a ¿quién? A Cristo Jesús. Las Escrituras así lo dicen. Y cuando él personifique a Cristo, ¿va a ser desagradable, malo y feo? ¿Va a serlo? Será el ser más hermoso, más bondadoso, más encantador y afectuoso, aparentemente, que alguien jamás haya visto en ese tiempo, en el planeta Tierra. Pero todo esto va a ser motivado por ¿qué? {Egoísmo} Egoísmo.

Y queridos amigos, es muy posible que nosotros disfracemos nuestro egoísmo con algo muy atractivo, ¿no es así? Por supuesto que lo es; eso es lo que es una tumba blanqueada. Es hermosa por fuera; {Mt 23:27} se ve muy bien. Recibe la admiración de la gente, y aún su respeto. Y eso es lo más espantoso. Por eso es que estamos tan engañados. Nos hemos vuelto tan buenos para hacer lo correcto, pero por las razones incorrectas, que pensamos que somos ricos, y enriquecidos de bienes, y sin necesidad de nada. {Apoc 3:17} Que Dios nos ayude a despojarnos de nuestra autosuficiencia y a salir de nuestro engaño. ¿Amén? {Amén}

Ahora, queridos hermanos, no estoy acusándonos a todos, a ustedes, de ser hipócritas, pero sí estoy tomando muy en serio el juicio del Testigo Fiel, {Apoc 3:14} respecto del problema principal de la iglesia de los últimos días. Evidentemente es tan predominante, que es la característica que nos identifica. ¿Podrían reconocer eso? {Amén} Evidentemente, hay mucha hipocresía a nuestro alrededor. Puede ser que no seamos lo que pensamos que somos, pero sí somos lo que pensamos. Somos lo que pensamos.

Puesto que por naturaleza no sentimos ni pensamos como Jesús, ya que por naturaleza sentimos y pensamos como Satanás, si debemos asemejarnos al carácter de Jesús, debemos ser ¿qué? “transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”. ¿Amén? Romanos 12:2, “No os conforméis a este siglo, sino,” ¿qué? “transformaos”, ¿cómo? ¿Modificando nuestra conducta? ¿Es así como somos transformados? ¿Somos transformados por medio de la modificación de nuestra conducta? No, somos transformados por medio de un trasplante de corazón. Somos transformados al reprogramar radicalmente la manera en que sentimos y pensamos. ¿Amén? {Amén}

Escuchen lo siguiente, el evangelio según las computadoras, para aquellos que son aficionados a la computación: El hardware que recibimos al nacer tiene un sistema operativo. Se llama egoísmo. ¿Me escuchan? Y el único tipo de software que esta computadora que tenemos puede manejar, por herencia, es aquel software que satisface los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, cualquier cosa que satisface nuestro egoísmo. ¿Están conmigo? Y si tratamos de instalar un software espiritual, y aplicaciones espirituales en esta computadora, va a fallar. ¿Escuchan lo que les estoy diciendo? No puede manejarlo. El software que promueve fe, esperanza y amor, no puede manejarlo nuestro sistema operativo, el cual es el egoísmo. Es por eso que debemos experimentar un cambio radical. Debemos cambiar nuestro sistema operativo. ¿Amén? Debemos obtener un corazón nuevo que tenga una nueva ley escrita en él, el sistema operativo del amor. ¿Amén? {Amén} Ese nuevo sistema operativo sí puede manejar el software de Dios, y no va a fallar. ¿Hemos experimentado ese cambio? ¿O simplemente estamos tratando de mejorar nuestro IGU? Este es un término de computación. Quiere decir “Interfaz Gráfico para Usuario”. Es lo que vemos en la pantalla. Queridos amigos, lo aterrador es que un hombre egoísta puede crear una pantalla muy sofisticada. ¿Me escuchan? Un hombre egoísta puede presentar un IGU bastante llamativo, Interfaz Gráfico para Usuario, y engañar a otros haciéndolos pensar que es algo que no es.

El Ministerio de Curación, página 491: “Debemos sentir siempre el poder ennoblecedor de los”, ¿qué? “de los pensamientos puros”. “La única seguridad para el alma consiste en”, ¿qué? “en pensar bien”. ¿En qué debemos enfocarnos, amigos? ¿En nuestra conducta? No, en lo que ocurre acá arriba, entre el oído derecho y el izquierdo. “Debemos sentir siempre el poder ennoblecedor de los pensamientos puros. La única seguridad para el alma consiste en pensar bien. Cual es su pensamiento en su alma, tal es él”. Tengamos valor: “El poder del dominio propio se acrecienta con el ejercicio. Lo que al principio parece difícil, se vuelve fácil con la práctica, hasta que los buenos pensamientos y acciones llegan a ser”, ¿qué? “habituales”. Eso me gusta. Me gusta.

Y a propósito, cuando las acciones correctas son motivadas por los pensamientos correctos, éstas son revelaciones genuinas del amor de Dios, del carácter de Dios. Cuando no son motivadas por los pensamientos correctos, éstas son sólo hipocresía; son sólo farsa. ¿Cuál es nuestra meta en el gobierno de la mente? Esto de ser transformados por la renovación de nuestro entendimiento, en esta búsqueda para obtener la mente de Cristo, ¿cuál es nuestra meta? ¿Qué debemos sostener ante nosotros? Por favor no sostengamos una norma inferior a la que la Biblia nos da. ¿Y cuál es esa norma? Se encuentra en 2 Corintios 10:5, y esto va a asustar a algunos de ustedes. Esto puede disgustar a algunos de ustedes, sin embargo, debo sostenerla. ¿Cuál es la norma? “…y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Tremendo. Es una norma alta. ¿Amén? {Amén} Pero por favor hermanos, no se conformen con una norma inferior. Ésa es la norma de Dios. Llevando ¿qué? ¿Cuántos pensamientos? “Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Ésa es la meta.

Ahora, quiero ser totalmente transparente y sincero con ustedes. No soy perfecto, no he alcanzado esta meta {Flp 3:12} pero les aseguro, sigo adelante hacia la meta. {Flp 3:14} ¿Están conmigo? Queridos amigos, por favor, no les estoy preguntado si han alcanzado la norma. De hecho, si alguien aquí afirmara que ha alcanzado la norma, me preocuparía mucho por él -más adelante hablaremos de eso. Pero quiero que ustedes, por amor a Cristo, sigan adelante hacia la meta. ¿Amén? {Amén}

¿Llevó Cristo todo pensamiento cautivo a la obediencia de su Padre? ¿Y a la ley de su Padre? ¿Lo hizo? Absolutamente. Él nunca pecó, aún en la intimidad de sus pensamientos. Él llevó cautivo todo pensamiento a la obediencia a su Padre. Y estoy aquí para decirles que por la gracia, y el amor de Cristo, por el poder del Espíritu Santo, nosotros podemos aprender a llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. ¿Amén? {Amén} El mismo hecho que Dios nos manda a hacerlo, es la garantía de que, por su gracia, podemos hacerlo. Todo lo que Dios pide es factible. {COL 333.1} {Amén} No tenemos un Dios que nos dice que hagamos algo para lo cual Él no está totalmente preparado para habilitarnos. Ésta es nuestra norma. Ésta es nuestra meta: El ser completamente transformados por la renovación de nuestro entendimiento, para que todo pensamiento sea llevado cautivo al Príncipe de Amor, y vida, y justicia y paz, y santidad y bondad. Esto es lo que significa “ceñid los lomos de vuestro entendimiento”, {1 Pe 1:13} envolver todo pensamiento alrededor de Jesús, y que Él se convierta en nuestra mayor fijación. Y amigos, nosotros podemos experimentar eso. ¿Amén? {Amén}

Se puede hacer. Pero sólo se puede lograr, a través de un esfuerzo diligente, en combinación con el poder divino. No va simplemente a ocurrir automáticamente. Ésta es una disciplina espiritual. Requiere de un esfuerzo perseverante en combinación con el poder divino. Y cómo podemos llegar a experimentar eso es el tema de este seminario. Y vamos a ir paso a paso, sistemáticamente estudiando de la palabra de Dios cómo podemos llegar al punto en el que llevemos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, ¡todo pensamiento! ¿Desean tener esa experiencia? Deben desearla antes de obtenerla. Por el amor de Cristo, es mi oración que la deseen. Y queridos amigos, insisto, insisto en que debemos tener esa experiencia si vamos a ser testigos eficaces del Rey, y ciudadanos idóneos para el reino, completamente.

Para los que estuvieron aquí anoche, estudiamos Isaías capítulo 60. Y quiero que vayamos ahí rápidamente. Algunos de ustedes quizá no estuvieron aquí. Isaías, capítulo 60. Destacamos a través de las Escrituras que el término bíblico de carácter es ¿qué? Vamos, anímenme. El término bíblico de carácter es gloria. Y la definición de carácter es: los pensamientos combinados con los sentimientos. {5T 310.1} Destacamos Isaías 60:1, “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la”, ¿qué? “la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”. ¿Cómo es que hemos de levantarnos y resplandecer? Bueno, necesitamos luz para resplandecer. ¿De dónde proviene esta luz? Proviene de la brillantez de la gloria de Dios, el Sol de Justicia, Cristo Jesús. Eso es lo que resplandece sobre nosotros. ¿Cómo hemos de resplandecer? Versículo 2: “Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y su gloria será vista sobre”, ¿quién? “…sobre tí”.

¿Cómo resplandecemos? Reflejando la gloria, el carácter de Cristo Jesús. ¿Amén? {Amén} Hemos de espejar esa gloria, y reflejarla a aquéllos con los que nos relacionamos. Recuerden, Jesús es el Sol de Justicia. ¿Cuál es el símbolo que representa la iglesia? La mujer, sí. ¿Pero sobre qué está parada? Sobre la luna. {Apoc 12:1} ¿Cómo brilla la luna? Reflejando la luz del sol. La luna no tiene luz propia. ¿Y cuándo brilla la luna? En la noche. Qué símbolo perfecto para representar la iglesia. La única manera en la cual podemos resplandecer en este mundo oscurecido por el pecado, es reflejando el hermoso carácter de Cristo Jesús, quien Él mismo es un reflejo perfecto del carácter de ¿quién? De Dios Padre. ¿Amén?

¿Ven los espejos? Jesús nos reflejó a nosotros la gloria de Dios, y nosotros reflejamos la gloria de Dios a los demás. Ahora, el punto que debo reiterar es que para que seamos eficaces ganadores de almas, y testigos eficaces del Rey, debemos reflejar completamente el carácter del Rey. ¿Amén? ¿Y cuándo atraeremos a otros? Versículo 2, Isaías 60: “Sobre ti será vista su gloria”. Y cuando su gloria sea vista sobre nosotros, ¿qué sucederá? Versículo 3: “Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”. Los gentiles, ésta es la palabra clave para los no creyentes en las Escrituras.

¿Cuándo es que los no creyentes serán atraídos y movidos a entrar a una relación salvadora con Cristo Jesús? Sólo cuando vean el carácter de Cristo Jesús reflejado en los Cristianos. ¿Amén? {Amén} Queridos amigos, si vamos a ser ganadores de almas eficaces debemos ser Cristianos amables y afectuosos. Debemos reflejar el carácter de Cristo Jesús. Sólo así serán atraídos los no creyentes. ¿Y acaso no es ésa la razón por la cual se levantó este pueblo? Para predicar el evangelio a toda nación, tribu, lengua y pueblo. {Apoc 14:6} Pero queridos amigos, el predicar el evangelio con poder convincente, no se hace tanto con la boca, como se hace con la vida. ¿Amén? {Amén} Y a propósito, podemos muy elocuentemente predicar el evangelio con la boca, pero si no es ratificado con la vida, olvídenlo. No tiene poder. Ustedes lo saben. Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser ¿qué? Como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Sólo una matraca. {1 Cor 13:1}

Y queridos amigos, cuando el evangelio, el Evangelio Eterno, por el cual esta iglesia se levantó, se predique a toda nación, tribu lengua y pueblo, con un mensaje especial para los últimos días, conocido como, una pequeña pista, el mensaje de los tres ángeles… Cuando prediquemos ese mensaje con gran poder, tendremos y efectivamente hemos de tener gran gloria. ¿Y no es eso lo que dice el Apocalipsis? Veamos Apocalipsis 18:1, “Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con”, ¿qué? “Con gran poder”. Y de paso, los ángeles son los mensajeros que bondadosamente son usados por Dios para simbolizar su pueblo y el mensaje que han de predicar. ¿Y por qué es que este ángel tiene gran poder? Siguiente renglón. “Y la tierra fue alumbrada con su”, ¿qué? “Con su gloria”. ¿Qué le da poder al mensaje? Es la semejanza de carácter de aquéllos que lo predican, la semejanza al carácter de Cristo Jesús. Eso es lo que le da poder. ¿Amén? ¿Ven esa gran verdad?

Ahora, queridos amigos, nunca vamos a tener el poder para predicar el mensaje de los tres ángeles hasta que seamos semejantes a Cristo en carácter. Y ésa es la razón por la cual todavía estamos aquí. ¿Escucharon lo que dije, queridos hermanos Cristianos Adventistas del Séptimo Día? Y por favor, no tomen a mal lo que digo, saben que les estoy hablando directamente acerca de nuestra condición como pueblo, pero no quiero que alguien piense que no amo esta iglesia. Amo esta iglesia con toda mi alma. Nací y fui criado en esta iglesia. Pertenezco a la cuarta generación de Adventistas del Séptimo Día por ambas partes de mi familia. Mis raíces Adventistas son profundas. Amo esta iglesia, y amo su mensaje. Amo su gente. He dado mi vida entera al ministerio de reavivamiento para ayudar a que esta iglesia se levante y resplandezca, para ayudarle a darse cuenta de su destino. Pero por mucho que ame esta iglesia, estoy plenamente consciente de que no hemos alcanzado la gloria. No la hemos alcanzado. {Rom 3:23} No estamos preparados para predicar el mensaje con poder convincente.

¿Cuál es el evangelio? Es el poder de Dios para, ¿qué? Para la salvación. {Rom 1:16} Pero queridos amigos, si nuestra vida no manifiesta el poder transformador y salvador del Evangelio, nuestra boca no puede convencer a nadie de que es verdadero. Sabemos eso. Si no ha hecho una diferencia en nuestra vida, si no nos ha convertido en personas amables y afectuosas, ¿cómo podemos esperar que los demás crean que va a hacer una diferencia en sus vidas? Saben que les estoy diciendo la verdad. Y nuestro mensaje nunca tendrá poder, hasta que nuestra vida ratifique que hemos experimentado ese poder. El poder sobrenatural y transformador del Espíritu Santo puede convertirnos en personas amables y afectuosas, que se llevan bien, que de verdad se aman, que no andan en peleas y riñas, that actually love each other, that stop fighting and bickering, o criticando y enfocándose en las faltas de los demás. Debemos ser ese tipo de personas. Debemos estar unidos en el amor de Cristo si es que hemos de predicar el mensaje con poder. ¿Me escuchan? {Amén} Así es, que Dios nos ayude.

Y es particularmente imperativo que revelemos el carácter de Cristo, a la luz de este mensaje especial que hemos de predicar. ¿Y cuál es? Apocalipsis 14:6-7, “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía”, ¿qué? “el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz:” ¿que hagamos qué? “Temed a Dios, y” ¿qué más? ¿Qué? “dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado”. “Dadle gloria”. Ahora, ¿qué significa darle gloria a Dios? Háganse un favor y escriban en el margen de sus Biblias. A un lado de Apocalipsis 14:7, escriban claramente CB7 979. Lo cual significa Comentario Bíblico, tomo 7, página 979. Esta cita define con mucha precisión y muy comprensiblemente lo que significa darle gloria a Dios. Escuchen. Y cito: “Dar gloria a Dios es revelar su carácter en el nuestro, y de esta manera hacerlo conocer. Y glorificamos a Dios en cualquier forma en que hagamos conocer” ¿a quién? “al Padre o al Hijo”. ¿Qué significa darle gloria a Dios? Significa revelar su carácter en el nuestro, y hacerlo conocer en cualquier forma. Díganme, ¿podemos exhortar a otros exitosamente, a darle gloria a Dios, si nosotros mismos no lo estamos haciendo? ¿Podemos hacerlo? Vamos, ¿podemos hacerlo? Para nada. Para nada.

Por favor, permítanme concluir. No sólo es esencial que nos asemejemos al carácter de Cristo, si hemos de ser testigos eficaces del Rey, pero también es esencial que nos asemejemos al carácter de Cristo para que seamos ciudadanos idóneos para el reino. Ciudadanos idóneos para el reino.

Ahora, por favor dense cuenta de que el desarrollo de nuestro carácter no nos hace merecedores de la vida eterna. Pero el desarrollo de nuestro carácter es esencial si hemos de estar preparados para disfrutar de la vida eterna. ¿Captaron eso? Hay una diferencia, una diferencia vital. No nos da el derecho a ir al cielo, es decir, no lo merecemos, pero nos hace idóneos para vivir allá y nos prepara para disfrutarlo. Desarrollaremos este concepto más cuidadosamente en estudios futuros. Pero en este momento, estoy insistiendo en que si vamos a ser ciudadanos idóneos para el reino y si vamos a estar listos para entrar a ese lugar santo debemos prepararnos ahora, durante este tiempo de gracia, que tenemos por la gracia de Dios, y por el amor de Cristo, pueblo santo. Sin santidad nadie, ¿qué? Verá al Señor. {Heb 12:14} Y es ahora, durante el tiempo de gracia, que hemos de prepararnos para vivir en el cielo. ¿Amén? {Amén}

Escuchen, Comentario Bíblico, Tomo 7, página 970: “El sello del Dios viviente sólo será colocado sobre los que son semejantes a Cristo en carácter”. Debemos ser firmados y sellados antes de ser entregados. Al ser firmados, recibimos el nombre de Cristo, ¿y cuál es su nombre? Él lo proclamó en el Monte Sinaí: “¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad”. {Éx 34:6} Ésta es la restauración del carácter de Dios en nosotros. El ser sellados, es llegar a estar tan fijados en la verdad que preferiríamos, ¿qué? morir, antes de quebrantar la ley de Dios por amor a Jesús. {5T 53.2} Y cuando lleguemos a tener esa experiencia, estaremos listos para ser entregados, entregados al Reino. Pero es ahora, durante este tiempo de gracia, que debemos tener la firma del nombre de Dios, y ser sellados con la semejanza del carácter de Dios.

Estamos siendo preparados, rápidamente cambiando de ilustración antes de concluir, estamos siendo preparados para formar parte de ese templo viviente en el que morará el Espíritu Santo, en plenitud, en el cielo, para la eternidad. Pero para formar parte de ese templo viviente, debemos convertirnos en piedras vivientes ahora. Y ser templos pequeños ahora, en los que more el Espíritu Santo. ¿Me explico? 1 Pedro 2:5, “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. Pero por favor observen algo muy significativo aquí. 1 Reyes 6:7, Cuando el templo típico se construía, ¿las piedras se cortaban y pulían en el sitio de la obra? No, se cortaban y se pulían en la cantera. ¿No es eso significativo? 1 Reyes 6:7, “Y cuando se edificó la casa, la fabricaron de piedras que traían ya acabadas, de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro”.

¿Cuál es la lección objetiva? Escuchen. El Espíritu de Profecía, Tomo 3, página 40: “Las piedras no fueron preparadas para su respectiva ubicación justo antes de ser colocadas en la pared del templo; todos los ajustes y la planificación se llevó a cabo antes de ser traídas al lugar de construcción. De la misma manera, el carácter debe ser tallado, ajustado y pulido durante el tiempo de gracia”. ¿Amén? {Amén} “Cuando Cristo regrese a la tierra no será para purificar y perfeccionar los caracteres de los hombres, ni para hacerlos idóneos para el cielo. Su única obra entonces será la de transformar sus cuerpos corruptibles y amoldarlos a semejanza del cuerpo glorioso de Cristo. En ese día, sólo un carácter perfecto y simétrico les dará a los hombres el derecho al toque final de inmortalidad”. ¿Amén”? {Amén}

Queridos amigos, en Isaías {60:7} Dios nos dice, “Y glorificaré la casa de mi gloria”. ¿Qué quiere decir eso? Los candidatos para ser glorificados son aquéllos que, solamente por el poder del Espíritu Santo han sido cambiados de gloria en gloria, y se han convertido en la casa de Su gloria. ¿Amén? {Amén} En otras palabras, hemos aprendido a reflejar Su carácter aquí y ahora, y por lo tanto nos hemos preparado para el toque final de inmortalidad, el cual se llama glorificación. Por favor no se engañen, no piensen que su carácter va a ser cambiado en un instante, en un abrir y cerrar de ojos. {1 Cor 15:52} Si nuestro carácter ha de ser cambiado, ¿cuándo es que debe ser cambiado? {Ahora} Ahora, y ya no queda mucho tiempo. ¿Amén? {Amén}

Queridos amigos, no podemos perder más tiempo. Que Dios nos ayude a cooperar muy seriamente con el poder transformador del Espíritu Santo, para que seamos cambiados de gloria en gloria; y para que seamos testigos eficaces del Rey, y ciudadanos idóneos para el reino. Pongámonos de pie para la oración final.

Dios Padre, te agradezco tanto por el maravilloso plan de salvación; diseñado en la eternidad pasada, y llevado a cabo a tal precio infinito para Ti y Tu hijo, pero idóneo para cambiarnos, de las personas rebeldes, egoístas, desagradables y feas que somos por naturaleza, en personas unidas, amables y afectuosas que podemos llegar a ser por tu gracia. Padre por favor, ayúdanos a experimentar este cambio en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestras iglesias, para que seamos reflectores del hermoso carácter de Jesús, y de ese modo convertirnos en testigos eficaces del Rey, y ciudadanos idóneos para el reino. Y entonces regresa, y llévanos a nuestro eterno hogar, para que formemos parte de ese templo, que te glorificará a través de las interminables edades de la eternidad. Es nuestra oración en el nombre de Jesús. Amén.

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