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Se dice que el desarrollo del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos. Durante la siguiente hora exploraremos tanto nuestro privilegio como nuestra responsabilidad de asemejarnos al carácter de Cristo. Acompáñenos en esta poderosa hora de renovación personal mientras el Pastor Stephen Wallace nos lleva “De Gloria en Gloria”.

Buenas noches. Bienvenidos otra vez. Gracias por permanecer aquí. Otra vez se nos fue el tiempo, así que vamos a tener una segunda parte de este estudio titulado “Jehová, Justicia Nuestra”. {Jer 23:6} No puedo hacer caso omiso del material que no hemos cubierto. Así que tengan paciencia, y continuemos enfocándonos en verdades vitales, verdades protectoras que nos mantendrán fuera de esa trampa mortal del legalismo, la justificación propia, en la cual estamos tan predispuestos a caer. La verdad os hará libres. {Juan 8:32} Pero queridos amigos, no podemos experimentar el poder liberador de la verdad a menos que la estudiemos y la recibamos bajo la influencia del Espíritu de Verdad. Por favor dense cuenta de eso. Y yo tampoco puedo presentar la verdad como se debe, a menos que tenga la ayuda del Espíritu de Verdad. Así que, como de costumbre, necesitamos iniciar este estudio de rodillas, orando por nosotros mismos y por los demás. ¿Podríamos hacerlo?

Padre nuestro que estás en los cielos, una vez más, en el nombre de Jesús, Jehová, justicia nuestra, venimos ante tu presencia agradecidos por el Intercesor. Como acabamos de aprender, nuestras oraciones, aún aquellas dirigidas por el Espíritu y motivadas por el amor, al pasar por los canales corruptos de la humanidad se contaminan tanto que a menos que sean purificadas por la sangre, nunca pueden ser de valor ante Ti. Al reconocer esto, estamos tan agradecidos porque has provisto el ministerio y el papel intercesor de nuestro Salvador, tu Hijo, Cristo Jesús. Señor Jesús, te agradecemos porque tomas nuestras oraciones y las lavas con Tu sangre, y añades a ellas Tu justicia. Y suben delante de Dios santo completamente aceptables. Y Él puede conceder nuestras peticiones en virtud de Tu virtud, no la nuestra. Por virtud de Tu justicia, no la nuestra. Y Padre, con la seguridad de que nos ves como somos en Jesús, y de que puedes tratarnos como Él lo merece, te pedimos que nos bendigas una vez más con el derramamiento del Espíritu Santo. Por favor Señor Dios, Tú sabes cuán urgentemente necesito ese Espíritu. No puedo proclamar la verdad con claridad, con precisión, con poder o con belleza, a menos que Tú obres un milagro, y concedas usarme, a pesar de ser una vasija de barro. Por favor toma posesión de mí completamente: en cuerpo, mente, y espíritu. Soy tuyo por creación, por redención y por mi propia elección. Tienes todo el derecho a usarme; sólo es mi oración que lo veas conveniente. Y es mi oración que me permitas ser tu mensajero. Permíteme hablar la verdad en tu nombre, y solamente la verdad. Y lo que puedas decir a través de mí, que encuentre corazones y mentes receptivas, voluntades sumisas, para que pueda transformar vidas. Es nuestra oración en el nombre de Jesús, amén.

Llegamos hasta el comienzo de la página 33, en nuestro último estudio. Compartimos una declaración extraordinaria respecto a la contaminación aún de nuestros actos de obediencia y adoración, generados por el Espíritu y motivados por amor, como creyentes verdaderos. ¿Y qué es lo único que hace que nuestra ofrenda sea aceptable? El lavado del Intercesor. Él la lava con Su sangre y le añade Su justicia. Entonces, y solamente entonces, tiene valor delante de Dios. Pero por favor dense cuenta de que el lavado no se hace para que por consiguiente la ofrenda se vuelva meritoria. ¿Decimos “amén”? {Amén} El lavado se hace para que por consiguiente se vuelva aceptable como ofrenda de agradecimiento. Esto ya lo establecimos, espero aunque un poco de prisa al ver el paralelo bíblico de esa verdad, en Éxodo 28. Veamos el versículo 38.

Después de hablar de esto, de este sello, el cual tenía ¿qué grabado? SANTIDAD A JEHOVÁ. ¿Y dónde debía usarse? En la frente. ¿Cuál es su simbolismo e importancia? Éste es un símbolo del carácter infinitamente perfecto del Sumo Sacerdote, Cristo Jesús. ¿Entienden esto? Y al usarlo, ¿qué puede hacer? Versículo 38: “Y estará sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón las faltas cometidas en todas las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas”. En otras palabras, hay un factor pecado aún en nuestras ofrendas santificadas que debe ser tratado. Y sólo al ser tratado por el Sumo Sacerdote, son aceptadas. Por eso luego dice: “y sobre su frente estará continuamente, para que obtengan gracia delante de Jehová.” Para que ¿qué cosa obtenga gracia? Las santas ofrendas. Pero son aceptadas en virtud de la santidad de nuestro Sumo Sacerdote. ¿Quedó claro, amigos? Es mi oración que sí haya quedado claro.

Aquí está otra vez la declaración que leímos anteriormente, pero ahora quiero señalarla dentro de este contexto: Review and Herald, 16 de junio, 1896: “Mediante el misterioso plan de redención, se ha provisto gracia de modo que la obra imperfecta del instrumento humano pueda ser aceptada en el nombre de Jesús, nuestro Representante.” ¿Decimos “amén”? {Amén} Alabado sea Dios por esto, hermanos. Esto le hace mucho bien al corazón de este servidor, porque estoy muy consciente de que lo mejor de mí, aún cuando viene del Espíritu y es motivado por amor, es imperfecto y es insuficiente. ¿Estamos de acuerdo? Y si no supiera que Jesús está ahí, lavándolo con Su sangre y añadiéndole Su justicia, no tendría esperanza de que sería aceptado por Dios como ofrenda de amor, como ofrenda de agradecimiento. Estoy tan agradecido de que Él está ahí para hacerlo aceptable. Pero queridos amigos, esa verdad, teniéndola constantemente presente, indudablemente nos mantendrá fuera de este foso del legalismo, ¿no es así?

Pero hay otra verdad que tiene la misma importancia y que también debemos tener presente constantemente para mantenernos fuera de este foso, el de la gracia barata, “antinomianismo”… ¿Y cuál es esa verdad? Review and Herald, 3 de septiembre, 1901: “Dios no aceptará un servicio deliberadamente imperfecto.” ¿Entienden? Cuando damos lo mejor de nosotros, sigue siendo ¿qué? Imperfecto, pero Dios lo acepta. Pero ¿lo aceptará si no hemos dado lo mejor de nosotros? Si es deliberadamente imperfecto, ¿puede aceptarlo? No, no puede. ¿Se dan cuenta cómo eso nos mantiene fuera de este foso? ¿Quedó claro? “Dios no aceptará un servicio deliberadamente imperfecto.”

Y además, regresemos a la verdad de vital importancia. Otra vez, Review and Herald, 3 de septiembre, 1901: “La justicia sin mancha sólo puede obtenerse mediante la…” ¿qué? “…la justicia imputada de Cristo.” La justicia impartida de Cristo está manchada, al pasar por el canal corrupto de la humanidad, está destituida. De modo que ¿dónde, únicamente, tenemos una justicia que no tiene mancha? Mediante la… ¿qué? …la justicia imputada de Cristo. La justicia imputada de Cristo.

Regresemos a nuestra ilustración del sol y la luna. Cuando nosotros, por la gracia de Dios, por amor a Cristo, con el poder del Espíritu Santo, llegamos a ser lunas llenas, en otras palabras, cuando vivimos de acuerdo a toda la luz que poseemos, y la reflejamos a la plenitud de nuestra habilidad, ¿somos aceptados delante de Dios en base a ese pálido reflejo? No. Entonces, ¿partiendo de qué base somos aceptados? A base de ser eclipsados por el Sol de Justicia. ¿Decimos “amén”? {Amén} A base de ser… ¿qué? …eclipsados por el Sol de Justicia. Alabado sea Dios porque escoge ver no al pálido reflejo aún de las lunas llenas. Escoge ver a Su propio Hijo, quien nos representa delante de Él. ¿Amén? ¿Y qué ve Él? ¿Ve nuestro pálido reflejo? No. ¿Qué ve? Ve el resplandor de Su propia gloria brillando en Jesús, nuestro Representante delante de Él. Alabado sea Dios por nuestro Representante. ¿Decimos “amén”? {Amén} Alabemos a Dios, hermanos, por tener un Representante infinitamente justo y glorioso delante del Padre.

2 Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios” ¿dónde? “en Él.” En Él, ése es el único lugar donde tenemos justicia infinita, la justicia de Dios. Me encanta esta declaración, El Deseado de Todas las Gentes, página 357: Jesús nos está hablando: “Así como me confesasteis delante de los hombres, os confesaré delante de Dios… Así también seré vuestro representante en el cielo. El Padre no considera vuestro carácter deficiente, sino que os ve revestidos de mi perfección.” Queridos amigos, eso debería emocionarnos. Es mi oración que esto llene de emoción sus corazones. Me encanta. “Así como me confesasteis delante de los hombres, os confesaré delante de Dios. Así también seré vuestro representante en el cielo. El Padre no considera vuestro carácter deficiente, sino que os ve revestidos de mi perfección.” Pero por favor observen, por favor observen que para que Jesús nos represente delante del Padre, nosotros tenemos que representarlo a Él delante de los hombres. ¿Alguien dijo “amén”? Para que Jesús nos confiese delante del Padre, nosotros tenemos que confesarlo a Él delante de los hombres, ése es el trato. Escuchen lo que dice: “Así como me confesasteis delante de los hombres, os confesaré delante de Dios.” {Mt 10:32}

Amigos, deseo compartir algo con ustedes que originalmente no había planeado compartir. Vamos a Apocalipsis, capítulo 3. Y quiero que observen algo muy importante. Apocalipsis, capítulo 3, el mensaje a Laodicea, comienza en el versículo 14. “Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios: Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente! Mas porque eres…” ¿qué? “…tibio, y no frío ni caliente, te…” ¿qué? “…te vomitaré de Mi boca.” Te… ¿qué? “…te vomitaré de Mi boca.” ¿Qué nos está diciendo aquí? Queridos amigos, nos está diciendo que si continuamos representándolo falsamente, y no lo confesamos delante de los hombres, Él ya no podrá representarnos y confesarnos delante del Padre. Así es como nos vomitará de Su boca. Por favor observen, en el capítulo 3, versículo 5, cuando le habla a la iglesia de Sardis, ¿qué dice? “El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y…” ¿qué? “…confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.” ¿Por qué es que puede confesar a la iglesia de Sardis? Porque lo están confesando a Él. Ellos están representándolo, por lo tanto Él puede representarlos a ellos. Pero queridos amigos, lo que debe impactarnos es darnos cuenta de que no estamos representándolo correctamente, ni confesándolo como debiéramos. Y a menos que cambiemos, ¿qué tendrá que hacer Él? Vomitarnos de Su boca. Tendrá que cesar de confesarnos delante del Padre, y entonces estamos sin esperanza. ¿Escuchan lo que estoy diciendo? Por favor, por favor tómenlo con mucha seriedad y piénsenlo.

Regresemos al estudio. Al confesarlo, Él nos confiesa. Al representarlo, Él nos representa. Y el Padre elige vernos, no como somos en nosotros mismos, sino como somos en Él. Y nosotros, como lunas llenas, somos eclipsados totalmente por el Sol. Salmo 84:11: “Porque sol y escudo es Jehová Dios: Gracia y gloria dará Jehová.” Gracia y gloria. Él nos imputa Su gloria delante del Padre, y nos imparte Su gloria mediante el Espíritu. Review and Herald, 4 de julio, 1912: “En él se encuentran todas las excelencias necesarias para la perfección absoluta del carácter.” ¿Necesitamos perfección absoluta de carácter, para cumplir la norma absoluta de justicia? Sí la necesitamos. ¿Dónde la encontramos? En Él. Colosenses 2:9 en adelante: “Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad”, ¿cómo? “corporalmente”. Es por eso que tiene la justicia de Dios. “En Él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente.” Versículo 10: “Y estáis cumplidos…” ¿en quién? “…en él”, “el cual es la cabeza de todo principado y potestad”. Pero por favor observen, si en Él estamos cumplidos, o completos, entonces Él obrará en nosotros. ¿Y qué estará haciendo en nosotros? Versículo 11: “En el cual también sois”, ¿qué? “circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo”.

Analicemos esto juntos, queridos amigos. Por favor entiendan que esto es a lo que la Biblia llama la circuncisión del… ¿qué? …del corazón. Ésta es la circuncisión espiritual. La circuncisión antigua que practicaba el pueblo escogido de Dios es solamente un tipo de esto. Ahora debemos experimentar la circuncisión anti-típica, la cual es la circuncisión de… ¿qué? …del corazón. ¿Y cuál es la circuncisión del corazón? Es cortar todos nuestros lazos con los deseos de la carne, aún, y especialmente, de nuestros pensamientos y sentimientos. ¿Entienden? Ésa es la circuncisión del corazón. Porque, si estamos acariciando… si estamos ¿qué? Acariciando el pecado… aún si es sólo a nivel de nuestro pensamiento, de nuestra imaginación, nuestra fantasía, nos estamos aferrando al pecado. Y si nos estamos aferrando, o acariciando el pecado, queridos amigos, no podemos hacer un reclamo legítimo – capten esto – para ser vestidos con la justicia de Cristo. Ahora, éste es un concepto crucial que debemos entender. Si estamos acariciando pecados conocidos, aferrándonos a pecados conocidos, no estamos bajo el Señorío de Cristo. Y si no estamos bajo el Señorío de Cristo, no estamos vestidos con la justicia de Cristo. Ahora, debo aclarar esto. Y ésta es la razón por la cual no podía acortar este estudio. Por favor analicemos esto juntos.

La circuncisión del corazón la hace el Espíritu Santo utilizando el bisturí de la espada del Espíritu, la Palabra de Dios. Y mediante el poder del Espíritu Santo, podemos, por amor a Cristo y con el poder del Espíritu Santo, elegir rechazar la complacencia de los deseos, apetitos y pasiones pecaminosas, aún a nivel de nuestros… ¿qué? …de nuestros pensamientos. Esto es el desarrollo del carácter. Porque ¿qué es carácter? Son los pensamientos combinados con los sentimientos. {5T 310.1} Queridos amigos, por favor entiendan que esto es lo que significa ser transformados por la renovación de nuestro entendimiento. {Rom 12:2} Aún a nivel de nuestros pensamientos, necesitamos cesar de complacer los malos deseos, los malos pensamientos y los malos sentimientos. Ésta es la circuncisión del corazón. Y los que están completos en Cristo serán circuncidados en sus corazones. Y es imperativo, queridos amigos, por favor entiendan esto… Es imperativo que este proceso se complete, porque si nos aferramos a cualquier pecado, puede neutralizar y neutralizará el poder del Evangelio en nuestras vidas. Por favor, tengo que hablarles acerca de esto directamente. No pueden estar acariciando pecados y estar en una relación salvadora con Cristo Jesús. Les estoy diciendo esto porque les amo. No podemos acariciar el pecado y estar en una relación salvadora con Cristo Jesús, queridos amigos. Debemos, por amor a Cristo, permitirle cortar nuestros enlaces con todo pecado conocido, por favor, por favor.

Mensajes Selectos, Tomo 1, página 213: “En la trasgresión de la ley, no hay seguridad ni reposo ni justificación. El hombre no puede esperar permanecer inocente delante de Dios y en paz con Él mediante los méritos de Cristo, mientras continúe en pecado. Debe cesar de transgredir y llegar a ser leal y fiel.” ¿Decimos “amén”? {Amén}

Vayamos a las Escrituras, 1 Juan, capítulo 3. Y escríbanlo en sus copias, a pesar de que no está ahí. 1 Juan 3:6. “Todo aquel que permanece en Él…” Detengámonos. Si hemos de ser justificados, ¿dónde debemos estar? En Cristo, ¿entienden? Y si hemos de ser justificados continuamente, debemos ¿qué? Permanecer en Cristo; debemos quedarnos en Cristo. ¿Entienden esto? Pero escuchen qué implica eso. “Todo aquel que permanece en Él, no…” ¿qué? “...no peca; todo aquel que peca, no Lo ha visto, ni Lo ha conocido.” Ahora, Dios tenga misericordia, esto es algo muy importante que debemos entender correctamente. Por favor, por favor escuchen lo siguiente. Es imperativo que lo entendamos. ¿Y si tropezamos y caemos y por estar desprevenidos cometemos un pecado, significa esto que no estamos permaneciendo en Cristo? Por favor entiendan que aquí, el verbo “pecar”, en griego, está en el tiempo presente activo. ¿Entienden lo que acabo de decirles? Ésta es una aclaración muy importante. Aquí, el verbo “pecar”, en griego, está en ¿qué tiempo? En el presente activo. En otras palabras, lo que el apóstol Juan está diciendo es que todo aquel que permanece en Cristo no sigue pecando. No sigue deliberadamente acariciando ningún pecado conocido. ¿Entienden esto?

Pero ¿significa esto que nunca vamos a estar desprevenidos y tropezar y caer? No, no significa eso. ¿Hay cláusulas para eso? Sí las hay. Retrocedamos a 1 Juan, capítulo 1. 1 Juan 1:8: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es…” ¿qué? “…fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Y 2:1: “Hijos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis”. Ahora, en griego, esto está en lo que llamamos el tiempo aoristo. Y el tiempo aoristo es puntual; ocurre en determinado momento. Esto no es el pecar continuo, en curso, como lo es el presente activo. Esto es estar desprevenido y tropezar y caer por falta de cuidado y oración.

Alabado sea Dios que si pecamos, si estamos desprevenidos y caemos, tenemos ¿qué? Abogado ante el Padre, con Jesucristo el justo. ¿Amén? “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” Y quisiera que vieran la distinción que hay ahí, pero lamentablemente se pierden en la traducción, porque tanto el tiempo aoristo para pecar como el tiempo presente activo para pecar se traducen ¿cómo? Como pecar… pecar. Pero por favor sepan que lo que no hacemos, regresando a 3:6… Si estamos en Cristo, si permanecemos en Cristo, lo que no hacemos es seguir… ¿qué? …seguir pecando. ¿Quedó claro? “Todo aquel que permanece en Él, no sigue pecando; todo aquel que sigue pecando, no Lo ha visto, ni Lo ha conocido.” Aquí también está en el tiempo presente activo. En realidad se le llama el presente activo participio. Pero claramente indica la naturaleza continua, en curso, de la trasgresión. Un cristiano verdadero no hace eso. Si seguimos acariciando aún un solo pecado conocido, entonces no estamos bajo el Señorío de Cristo Jesús y el pecado sigue gobernando. Y, amigos, nadie puede servir a dos… ¿qué? …a dos señores. {Mt 6:24} Por lo tanto, si estamos permitiendo que el pecado gobierne, ¿a quién estamos negándole el permiso de gobernar? A Cristo Jesús. No es nuestro Señor y si no es nuestro Señor, por favor dense cuenta, que no puede ser nuestra justicia. ¿Por qué? Esto nos lleva al título de nuestro estudio.

¿Cuál es Su nombre? “Jehová, justicia nuestra”. ¿Amén? {Amén} Pensemos en ese nombre. Se encuentra en Jeremías 23:6… Jeremías 23:6: “En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán:” ¿cuál, alumnos? “Jehová, justicia nuestra”. Oh, por favor, por favor entiendan la importancia profunda de ese nombre. Por favor reconozcan los dos componentes de ese nombre, y más importante aún, entiendan que son inseparables. ¿Cuáles son estos dos componentes? Que es Jehová y que es nuestra justicia. Como nuestra justicia, nos justifica. Como nuestro Señor, Él… ¿qué? …nos santifica. ¿Cuántos dicen “amén”? {Amén}

Al permitirle reinar en nuestros corazones, mediante el poder de Su Espíritu Santo, nos da Su poder para vencer el pecado. ¿Amén? {Amén} Él circuncisa nuestros corazones, y aún a nivel de nuestros pensamientos, ganamos la victoria sobre la tentación. Y ahí, a propósito, es donde obtenemos la victoria… es donde debemos obtenerla. Es entre el oído izquierdo y el derecho… más adelante hablaremos de eso. Pero bajo el Señorío de Cristo, que puede santificarnos y darnos la victoria sobre el pecado. Y para aquellos que lo conocen como Señor, pueden reclamarlo como su justicia. ¿Están siguiendo esto?

Pero les pregunto, y queridos amigos, que están acá en el foso de la gracia barata… Miren… Esto es lo que los “antinomianos” quieren hacer. Quieren reclamarlo como Su justicia, pero que no los molesten con someterse a Su Señorío. Esto se llama gracia barata. Quieren seguir permitiendo que el pecado gobierne, pero de todas formas convencerse de que son ¿qué? Justos delante de Dios. ¿Podemos hacer eso? ¿Podemos dividir a Cristo? ¿Podemos decir: “Mira, estoy interesado en que seas mi justicia, pero no me molestes con tu Señorío, no me obligues a obedecerte”? ¿Podemos hacer eso? No, no podemos; es un paquete. ¿Decimos “amén”? ¿Entienden esto? Están un poco callados esta noche, necesito algo de respuesta. Si Jesús va a ser nuestra justicia, también debe ser nuestro… ¿qué? …nuestro Señor; no se engañen respecto a esto. Por favor no jueguen consigo mismos con respecto a esto. Y hay muchos Adventistas del Séptimo Día que están en el foso de la justificación propia, pero también hay muchos Adventistas del Séptimo Día que están en el foso de la gracia barata. Y tienen un entendimiento pervertido del Evangelio, el cual los tiene engañados pensando que pueden seguir pecando y ser justos delante de Dios. Queridos amigos, no funciona así. Estoy aquí para insistir en que no funciona así. Si Jesús va a ser nuestra justicia, también va a ser nuestro Señor.

Comentario Bíblico, Tomo 7, página 931: “Cristo puede salvar por completo a todos los que se acercan a Él con fe. Si se lo permiten los limpiará de toda contaminación”. ¿Decimos “amén”? {Amén} Nos limpiará de toda… ¿qué? …de toda contaminación, si se lo permitimos. Sigamos leyendo: “Pero si se aferran a sus pecados no hay posibilidad de que sean salvos, pues la justicia de Cristo no cubre los pecados por los cuales no ha habido arrepentimiento.” Es una verdad seria, solemne, pero delante de Dios, estoy obligado a compartirla con ustedes, queridos amigos. Por favor no se molesten conmigo por hacerlo. Les amo demasiado para dejarlos en la oscuridad respecto a esto. Si nos aferramos a nuestros pecados, no hay posibilidad de que seamos salvos, pues la justicia de Cristo no cubre ¿qué? los pecados por los cuales no ha habido arrepentimiento. ¿Estamos todos comprendiendo esto?

Palabras de Vida del Gran Maestro, página 316: “La justicia de Cristo no cubrirá ningún pecado acariciado.” ¿Quedó claro? “No cubrirá ningún”, ¿qué clase de pecado? “ningún pecado acariciado.” El que conocen, pero al cual eligen aferrarse y rehúsan renunciar a él. Alabado sea Dios por la promesa de Judas 24 y 25. “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída…” La Biblia del Rey Jacobo dice “de caer”. Lo hermoso acerca del Señorío de Cristo, mediante Su Espíritu morador, fortalecedor, ennoblecedor y energético, es que no solamente nos ayuda a dejar de pecar, continuamente, sino que puede guardarnos aún de ¿que? De caer, de tropezar y de estar desprevenidos. ¿Decimos dicen “amén”? {Amén} Alabado sea Dios por esa clase de ayuda, hermanos. “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de Su gloria con gran alegría”. ¿Quién puede presentarnos sin mancha? Cristo Jesús. “Al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.” Amo esa oración… amo esa oración.

Quiero llevarles a otro texto que nos protege, así como el nombre “Jehová, justicia nuestra” nos protege y nos mantiene fuera de ambos fosos y en el camino recto y angosto. Hay otro texto; lo verán al principio de la página 34. Se encuentra en Hebreos 10:14. Y los invito a que abran sus Biblias en ese texto, y lo subrayen si no lo tienen ya subrayado. Es una verdad profundamente importante y protectora. Hebreos 10:14: La Nueva Versión de la Biblia del Rey Jacobo dice así: “Porque con una sola ofrenda”, detengámonos. ¿De quién estamos hablando? De Cristo Jesús, de Su sangre, Su vida sustitutoria culminó en Su muerte sacrificial. Ésa es la ofrenda. ¿Seguimos todos esto? “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos”, ¿por cuánto tiempo? “para siempre”. Pensemos en esto juntos. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos”, ¿por cuánto tiempo? “para siempre”. ¿Qué es lo que nos hace perfectos delante de Dios… Por las interminables edades de la eternidad , en el sentido absoluto de la perfección? Es la justicia imputada de Cristo Jesús.

Porque, ¿cuán perfecta es la perfección del carácter de Jesús, la cual es imputada a nosotros? ¿Cuán perfecta es? Es infinitamente perfecta. Es… ¿qué? …es infinitamente perfecta. ¿Por cuánto tiempo estaremos creciendo en esa perfección del carácter infinitamente perfecto? ¿Por cuánto tiempo? Para siempre. Y aún así, a través de las interminables edades de la eternidad, Dios nos considerará, por virtud de la justicia imputada de Cristo ¿cómo? Infinitamente perfectos. No sólo perfectos, sino ¿cuán perfectos? Infinitamente perfectos. Por favor entiendan esto. ¡Es la justicia imputada de Cristo la que nos eleva en valor moral delante de Dios, hermanos! ¿Escucharon lo que acabo de decirles? {Amén} Esto es lo que nos hace reyes y sacerdotes, hijos e hijas de Dios ante todo el universo, a través de las interminables edades de la eternidad. Es la perfección infinita de la justicia imputada de Dios la cual recibimos cuando llegamos al pie de la cruz, y lo aceptamos como nuestro Salvador personal.

Escuchen. En Lugares Celestiales, el libro de la matutina, página 39: “El que no conoció pecado, llegó a ser pecado por la humanidad para que su justicia pudiese ser”, ¿qué? “imputada al hombre”. “Mediante la perfección del carácter de Cristo el hombre fue elevado en la escala del valor moral”, delante de ¿quién? “delante de Dios; y mediante los méritos de Cristo, el hombre finito fue unido con el Infinito.” Piensen en eso. Eso debe emocionarles hasta el centro de su ser. Y queridos amigos, esa perfección de carácter nos cubrirá ¿por cuánto tiempo? Por la eternidad… Por la eternidad… ¡Qué maravilloso! Es esa perfección del carácter infinito la que nos eleva en la escala del valor moral delante de Dios, ante todo el universo, a través de las interminables edades de la eternidad. Ésa sí que es una justicia eterna e infinitamente valiosa.

¿Por cuánto tiempo podremos crecer en esa semejanza de carácter? Escuchen. Hijos e Hijas de Dios, página 327: “Sed vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Ésa es la demanda de la ley, ¿recuerdan? Sigamos leyendo: “La obra de nuestra vida debería consistir en avanzar constantemente para alcanzar la perfección del carácter cristiano, esforzándonos siempre por conformarnos a la voluntad de Dios.” Ahora escuchen esta siguiente oración maravillosa. “Los esfuerzos iniciados en la tierra continuarán por toda la eternidad.” ¿Escucharon esto? “Los esfuerzos iniciados en la tierra continuarán…”, ¿por cuánto tiempo? “…por toda la eternidad.” “Los adelantos hechos aquí nos pertenecerán cuando entremos en la vida futura.” ¡Oh, pensemos en esto!

Otra vez, amigos, ¿cuánto tiempo nos lleva acercarnos a la infinidad antes de llegar? ¿Cuánto tiempo? Para siempre… Para siempre. Y, sin embargo, mientras tanto Dios nos considerará ¿cómo? Infinitamente perfectos, tan perfectos como Su propio Hijo. Entonces, de una manera muy real, llegaremos a ser como Dios nos considera a través de las interminables edades de la eternidad. ¿Entienden lo que estoy tratando de comunicarles?

¿Cuál es vuestra reacción ante esto? ¿Asienten a esto? Algunos me están viendo con esa mirada fija y eso me asusta. Saben cuál es la mirada fija, como de televisión, ¿verdad? Están viéndome directamente pero no hay mucha evidencia de actividad cognoscitiva, y eso me preocupa… me preocupa.

Éstas son verdades emocionantes, hermanos. Son verdades conmovedoras, y deberían de conmovernos hasta el centro de nuestro ser. Pero por favor observen la última oración antes de seguir adelante. “Los adelantos hechos aquí nos pertenecerán cuando entremos en la vida futura.” ¿Tendremos diferentes puntos de partida en aquel entonces, cuando… …cuando seamos glorificados y lleguemos al cielo? ¿Tendrá cada uno de nosotros un diferente punto de partida? Sí, lo tendremos. ¿Quién habrá determinado el punto de partida que tengamos? Nosotros mismos… Nosotros mismos. ¿Qué es lo que llevamos al cielo? Nuestro carácter; es lo único que llevamos. Y mientras más maduro y desarrollado y semejante a Cristo, sea nuestro carácter, ése será el grado de nuestra ventaja y podremos avanzar desde ese punto hasta la eternidad acercándonos más al carácter infinitamente glorioso de Dios. Ésa es otra razón para seguir adelante hacia la meta aquí y ahora, ¿amén?

El apóstol Pablo y el ladrón en la cruz, ambos estarán en el cielo, ¿cierto? Pero el punto de partida del apóstol Pablo va a ser diferente del punto de partida del ladrón, ¿cierto? Con el punto de partida del ladrón… Hay una gran diferencia. ¿Estará en el cielo el ladrón en la cruz? Sí. ¿De verdad? Sí, sí estará. Jesús dijo: “De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.” {Lc 23:43}

Bueno, esperen un momento. Para estar en el paraíso, no sólo necesitamos un derecho, también necesitamos una idoneidad. ¿Tenía el ladrón una idoneidad? Absolutamente, la tenía. ¿Cuál era su idoneidad? Estaba viviendo a la plenitud de la luz que tenía, y, a la plenitud de sus habilidades, estaba reflejando esa luz. ¿Cierto? Por amor a Cristo. Ésa es nuestra idoneidad… Esa es nuestra idoneidad. Y porque su vida terminó en ese momento, no pudo crecer más allá de ese punto. Pero les prometo, si hubiera podido bajarse de esa cruz por amor a Cristo y por el poder del Espíritu Santo, habría crecido de… ¿qué? …de gloria en gloria. Y habría restituido todo lo que había robado, y habría cambiado su carácter. Pero les prometo que sí tenía la idoneidad. Nadie estará en el cielo sin una idoneidad.

Sin santidad ¿qué? Nadie verá a Dios. {Heb 12:14} ¿Y qué es la santidad? La santidad es estar completo en Dios. Es estar, por amor a Cristo, completamente sometidos a Su Señorío. Y el ladrón lo estaba. De hecho él es el único que llamó a Jesús “Señor” estando en la cruz. Nadie, ni siquiera sus discípulos, Lo llamaron “Señor”. Pero el ladrón Lo llamó “Señor”. ¿Qué dijo? “Señor, acuérdate de mí cuando vengas a Tu reino.” {Lc 23:42} Reconoció a Jesús como su… ¿qué? …como su Señor. Y es por eso que Jesús es su justicia. Y es por eso que tenía tanto una idoneidad como un derecho al cielo. ¿Quedó claro?

Ahora, el ladrón, cuando llegue al cielo, tendrá un carácter muy, muy inmaduro, ¿no es así? Y por la eternidad irá detrás del apóstol Pablo significativamente. Pero les aseguro, ambos estarán felices allá. ¿Entienden lo que estoy tratando de explicarles aquí? Y cada uno crecerá desde ese punto, ¿por cuánto tiempo? Por la eternidad, acercándose a la perfección del carácter infinitamente glorioso de Dios, el cual fue imputado a ellos por fe en Cristo Jesús. Oh, es mi oración que haya quedado claro.

Ahora, regresemos a nuestro texto: Hebreos 10:14. Hebreos 10:14; quiero que este punto quede bien claro. Por favor no se lo pierdan. ¿Quienes son, queridos amigos, a quienes hace perfectos para siempre con una sola ofrenda? ¿Quienes son? Aquellos quienes están SIENDO santificados y queridos hermanos, si tienen la Biblia del Rey Jacobo, sáquenla, por su propio bien. La Biblia del Rey Jacobo dice: “a los santificados”. Y desafortunadamente eso no hace justicia al idioma original. ¿En qué tiempo suponen que está el verbo griego “santificar”? En el presente activo. Y ya están familiarizados con el tiempo presente activo, ¿verdad? ¿Qué significa el tiempo presente activo en griego? Una acción continua, en curso, cualquiera que sea la acción. Es por eso que se acerca más al griego decir: “siendo santificados”. Al menos eso implica que es un proceso continuo, ¿cierto? En griego es aún más fuerte. En griego literalmente dice: “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que continuamente están en el proceso de ser santificados.” {Heb 10:14} Eso es lo que el griego implica. ¿Tiene sentido? Ahora, por favor, por favor dense cuenta de cómo, entonces, la santificación y la justificación son absolutamente ¿qué? Inseparables, están entrelazadas. ¿Se dan cuenta cómo funciona? ¿Quienes son los que son hechos perfectos para siempre con una sola ofrenda? ¿Cualquiera? No. ¿Quienes? Aquellos que están… ¿qué? …siendo santificados. Aquellos que están continuamente en el proceso de… ¿qué? …de la santificación.

Es por eso, queridos amigos, que como pueblo no creemos en la teoría de que una vez que somos salvos, somos salvos para siempre. No creemos en eso porque no es bíblico. Rotundamente no es bíblico. Cuando venimos a la cruz y aceptamos el Señorío de Cristo, por fe, y lo aceptamos como nuestro Salvador, y sometemos nuestra voluntad a Él sin reservas, Él se vuelve nuestra justicia, ¿cierto? Se vuelve nuestra justicia. Y seguirá siendo nuestra justicia siempre y cuando elijamos permanecer bajo su Señorío. Pero ¿tenemos la opción de rechazar Su Señorío en cualquier momento? ¿La tenemos? ¿Somos libres para hacer eso? Absolutamente. Y trágicamente, mucha gente lo hace. Ustedes saben, tienen ese primer amor y quieren agradar a Cristo, ustedes saben… Hacen progresos, y entonces descubren algún pecado acariciado del cual Cristo quiere que se despojen. ¿Y qué deciden hacer? Aferrarse a él. Y dicen: “Señor, Tú sabes, no me obligues a despojarme de éste. Por favor… Lo quiero.” ¿Y qué decisión han tomado, amigos? ¿Qué decisión han tomado? Han elegido permitir que el pecado gobierne. Y al elegir permitir que el pecado gobierne, han elegido destronar a ¿quién? A Cristo Jesús. Nadie puede servir a dos señores. {Mt 6:24} Y queridos amigos, si persistimos e insistimos en permitir que el pecado gobierne, eventualmente perderemos la justicia de Cristo Jesús. Él es el primero en venir y el último en irse. Y es tardo para la ira y paciente. Pero si insistimos en aferrarnos al pecado, entonces perdemos nuestra relación salvadora con Él. Por favor dense cuenta de eso. ¿Ha quedado claro? Por favor dense cuenta de eso. Y porque somos libres para hacer esto en cualquier momento en nuestro peregrinaje, al seguir adelante hacia la meta, en cualquier momento podemos decir: “No, no quiero deshacerme de ése, no quiero despojarme de ése.” En cualquier momento, podemos perder la justicia de Cristo al rechazar el Señorío de Cristo. Podemos elegir no seguir siendo santificados, y si rehusamos seguir en el proceso de ser santificados, ¿qué perdemos? El seguir siendo perfeccionados para siempre con una sola ofrenda. ¿Ha quedado claro? Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre, ¿a quienes? ¿A quienes? A los que están siendo santificados… Siendo santificados.

Oh, queridos amigos, quiero animarles de todo corazón, por amor a Cristo, a decidirse a permanecer bajo Su Señorío, y por consiguiente a ser santificados. Y quiero asegurarles, por favor escúchenme… por favor entiendan esto. Quiero asegurarles de que al hacerlo, experimentarán más salud y felicidad y bienestar y paz y alegría que jamás hayan soñado posibles. Amigos, es precisamente porque Jesús nos ama que no está dispuesto a simplemente contarnos entre los justos, sino también está decidido a hacernos santos. Porque, recuerden, nuestra felicidad está en la santidad.

Estoy tan agradecido por un Señor que me ama lo suficiente para no solamente librarme de la condena del pecado, sino también para librarme del control del pecado. ¿Decimos “amén”? {Amén} Estoy tan agradecido porque el plan de salvación hace posible, no solamente que sea librado de la pena del pecado, sino también que sea librado del poder del pecado. ¿Amén? {Amén} Es una ofrenda doble, la sangre y el agua. La sangre nos libra de la condena y la pena, el agua nos libra del control y el poder. ¿Amén?

Y alabado sea Dios porque nos ama lo suficiente para hacernos santos… Porque quiere que seamos felices. Y les prometo, queridos amigos, si nos aferramos al pecado, no solamente sufriremos aquí y ahora, también tendremos que sufrir terriblemente el día de la retribución y el juicio final. Por favor no tomen esa decisión. ¿Por qué estamos tan predispuestos a aferrarnos al pecado? Por sus placeres. ¿Hay placer en el pecado? Por supuesto que lo hay; la Biblia habla de los placeres del pecado. {Heb 11:25} Pero créanlo, sólo son temporales… ¿Me están escuchando, queridos amigos? Y es por muy poco tiempo, especialmente cuando lo comparamos con la eternidad.

Pero el problema con los placeres del pecado no es solamente que son temporales, sino también terriblemente debilitantes. Uno toma su licor, pero siempre se siente peor después de haberlo tomado. ¿Entienden lo que les estoy diciendo? Les estoy hablando directamente, queridos amigos. Por favor no acaricien el pecado. Por favor dense cuenta de que los placeres de la eternidad {Sal 16:11}, a la diestra del trono de Dios, son infinitamente, infinitamente más placenteros que los placeres temporales del pecado. No vendan su derecho de nacimiento por algo sin valor, por favor. {Heb 12:16} ¡Por favor no lo hagan!

Por amor a Cristo, permítanle entrar a su corazón mediante el poder del Espíritu Santo y circuncídenlo, sepárenlo de todos esos vínculos con todo pecado conocido. Eso es lo que vamos a estar estudiando al continuar con este seminario. Cómo hacer… Cómo cooperar con el Espíritu Santo en la circuncisión del corazón. Van a regresar, ¿no es así? ¿No es así? {Sí} Alabado sea Dios. Pongámonos de pie para cerrar con una oración.

Padre nuestro que estás en los cielos, te agradezco tanto por la verdad preciosa, protectora y equilibrada. Te agradezco porque mediante el poder del Espíritu de Verdad podemos llegar a entenderla y permanecer en el camino recto y angosto, y ser guardados para no caer en ninguno de los dos fosos. Señor, Tú sabes dónde está cada uno de nosotros esta noche. Tú sabes si estamos en el camino recto y angosto o en algunos de los fosos. Padre, tenemos la tendencia a engañarnos en estos asuntos. Ciertamente el corazón es más que nada engañoso. Y su engaño favorito es el hacernos pensar que estamos en lo correcto en nuestra experiencia cristiana, cuando puede ser que no lo estemos en absoluto. Tal vez estamos en el foso de la justificación propia, o tal vez estamos en el foso de la gracia barata. Pero esta noche la verdad nos ha ayudado a reconocer, espero, ese hecho, si de verdad es un hecho. Padre, es mi oración, que nos regocijemos cuando nos ayuden a ver el problema, porque jamás podríamos esperar experimentar la solución hasta que reconozcamos el problema. Así que ayúdanos a no molestarnos cuando se exponga a la luz de la verdad, aquello que deba ser expuesto… Porque entonces estaremos en posición de correr hacia Cristo y recibir Su perdón y Su victoria. Oh padre, te agradezco porque en la cruz podemos encontrar lo que necesitamos, no solamente la condena es removida, sino que también encontramos lo que necesitamos para ser librados del control del pecado en nuestras vidas. Gracias porque la sangre se ocupa de la pena, y gracias por el agua, porque nos ayuda a vencer el poder del pecado. Y Padre, es mi oración que nos ayudes a estar entre aquellos quienes con una sola ofrenda son perfeccionados para siempre porque, por amor a Cristo, y por el poder del Espíritu Santo, estamos decididos a estar continuamente en el proceso de ser hechos santos, de ser santificados. Ayúdanos Padre a fijar los ojos en Jesús. Ayúdanos a no desanimarnos al ver que aún lo mejor que hacemos es imperfecto y no es suficiente. Ayúdanos a confiar en Él y a darnos cuenta de que eliges vernos no como somos en nosotros mismos, sino como somos en Él. Y gracias porque si por gracia llegamos a ser lunas llenas, brillando a la plenitud de nuestra capacidad manchada por el pecado, no nos ves como un simple pálido reflejo, lo cual somos en nosotros mismos, sino que nos ves escondidos detrás del Sol infinitamente resplandecientes y justos delante de ti. Oh Padre, con ese tipo de acuerdo, con esa clase de ofrenda, no tenemos razón para desanimarnos. Podemos regocijarnos en la aceptación que es nuestra, y crecer en santidad, en semejanza a Cristo, por amor a Cristo y mediante Su Espíritu. Enséñanos, por favor, enséñanos a hacer esto es nuestra oración en el nombre de Jesús y por Su causa. Amén.

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