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Se dice que el desarrollo del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos. Durante la siguiente hora exploraremos tanto nuestro privilegio como nuestra responsabilidad de asemejarnos al carácter de Cristo. Acompáñenos en esta poderosa hora de renovación personal mientras el Pastor Stephen Wallace nos lleva “De Gloria en Gloria”.

Bienvenidos nuevamente, amigos. Gracias por regresar. Agradezco el privilegio de estudiar con ustedes, y he orado fervorosamente por que el Señor nos guíe y dirija en este estudio esta noche. Tenía la esperanza de llegar mucho más lejos de lo que hemos llegado con los materiales que hemos entregado, y lo que creo que tenemos que hacer es empezar otra lección, en la parte superior de la página 49. Escriban allí lección número 23, “Santifíquese Todavía”. {Apoc 22:11} La Lección 22 era, “Practique”, ¿qué? “la Justicia Todavía”. La Lección 23 comenzará en la parte superior de la página 49, y la denominaremos “Santifíquese Todavía”. No puedo finalizar aún este tema porque quiero definir detenidamente de las Escrituras y del Espíritu de Profecía qué es esta santidad. Es nuestra idoneidad esencial para el cielo, pero ¿qué es lo que constituye esta santidad? ¿Qué clase de experiencia tendrán los redimidos de Dios al cierre del tiempo de gracia de forma que Dios les pueda decir, “El que sea santo, santifíquese todavía”? Entonces por favor, vamos a centrar nuestra atención en eso esta noche. Pero antes de continuar, ¿para qué debemos tomarnos un momento? …para invitar personalmente al Espíritu Santo a que nos acompañe. ¿Se arrodillan conmigo? …y mientras ruegan por ustedes, por favor oren por su hermano. Padre nuestro que estás en los cielos, venimos otra vez y otra vez te pedimos -no porque pensemos que Tú necesitas ser convencido, sino porque nosotros necesitamos ser convencidos. Oh, somos tan propensos a ser auto-suficientes. Perdónanos por eso. Al pedir, reconocemos nuestra necesidad, y así ejercemos nuestra voluntad, y por lo tanto hacemos posible que nos des aquéllo que ansías darnos, pero que no puedes darnos a menos que lo pidamos. Úngenos con Tu Espíritu Santo para que nuestro estudio de Tu Palabra pueda ser mucho más que sólo un ejercicio intelectual esta noche. Que sea una experiencia transformadora en nuestra vida. Queremos, Padre, no sólo captar la verdad con el intelecto, queremos abrazarla con los sentimientos y, lo más importante, queremos someternos a ella con nuestra voluntad, para que podamos experimentarla en nuestras vidas. Por el poder del Espíritu Santo, nientras Tú me bendices en la dirección de este estudio y mientras bendices a mis hermanos y hermanas al estudiar conmigo, que podamos asemejarnos más a Jesús por haberlo hecho, es nuestra plegaria en el nombre de Jesús. Amén. “Sin santidad, ningún hombre verá a Dios” {Heb 12:14}, dicen las Escrituras, y, mis queridos amigos, cuando el Juez que es también nuestro Abogado… A propósito, ¿no es ése un convenio maravilloso? ¿El Juez es nuestro Abogado? Eso casi suena injusto, pero alabado sea Dios, así es como es. ¡Nuestro Juez es nuestro Abogado! ¿Cómo te puede ir mal si tienes un amigo como ése en la corte? …y Él nos ama tanto que dio Su vida por nosotros. Cuando el Juez dice, “El que es santo, santifíquese todavía”, ¿qué experiencia está ratificando? Recuerdan, Él dice, “SANTIFÍQUESE todavía…” No es algo que Él nos hace en ese momento. Es algo que Él ya nos ha hecho, y que nos concede para siempre de allí en adelante. ¿Me explico? ¿Qué es la santidad? Bien, sepan que tiene que ver, por supuesto, con lo que sucede en nuestra mente. ¿Por qué? “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él…” {Prov 23:7} Entonces, si vamos a ser santos, ¿dónde tenemos que ser santos? …en nuestros corazones, en nuestras mentes. Tenemos que ser santos entre la oreja derecha y la izquierda. Es por eso que Jesús dice, “Benditos sean los puros de corazón, porque ellos verán a Dios”. {Mt 5:8} ¿Quieren ustedes ver a Dios? -lo haremos pronto…en gloria develada,  y, mis queridos amigos, si vamos a hacerlo, tenemos que ser ¿qué? …puros de corazón. Tenemos que tener santidad en donde realmente cuenta, en nuestros corazones, y ésta es nuestra idoneidad esencial para el cielo; y Cristo, cuando dice, “Santifíquese todavía”, está declarando en forma irrevocable nuestra idoneidad para el cielo. ¿Cómo es que la vamos a obtener? … ¿y qué implica el tener tal idoneidad? Colosenses 2:9, y aquí hay otro versículo, y los encontramos a través de todas las Escrituras, que ligan inseparablemente derecho e idoneidad, -justificación y santificación. Lo comentamos antes, pero hagámoslo nuevamente en este contexto, “Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos”, ¿dónde? “en Él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. Así es como nos situamos correctamente ante Dios, ésa es nuestra justificación. Pero por favor –discúlpenme- por favor adviertan que si tenemos esa relación con Él y estamos completamente en Él, ¿qué es lo que experimentaremos también? Versículo 11: “En Él también fuisteis”, ¿qué? “circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo…” Oh, mis queridos amigos, ésta es la santidad que debemos tener. Debemos tener nuestros corazones plenamente circuncidados y separados de nuestra naturaleza carnal profana. ¿Me explico? Recuerden, la inspiración nos dijo que podemos tener corazones santificados aquí y ahora, pero que no podemos tener carne santificada aquí y ahora. {2SM 32.1} Pero por favor sepan que nuestros corazones residen en una naturaleza carnal, entonces ¿cómo es que los corazones santificados podrán ser tales en una carne profana? Deben ser plenamente circuncidados. ¿Escucho un “amén”? {Amén} Deben haber hecho extirpar todos sus apegos a los deseos de la carne. Eso es precisamente de lo que habla Pablo en Romanos 2:29, “…y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra”. ¿Ven?, hay una circuncisión tradicional, que el pueblo de Dios realizaba en la antigüedad, y pensaban que eso era lo que los hacía santos; pero sólo hay un tipo de circuncisión espiritual que nos puede hacer santos, y es la circuncisión del corazón. ¿Me explico? Ahora bien, esta circuncisión del corazón, mis queridos amigos, es la extirpación de todos nuestros apegos a los deseos de la carne, incluso y especialmente a nivel de nuestros pensamientos y sentimientos. Escuchen lo que dice la inspiración sobre esto; Review and Herald, 24 de Abril, 19″Debemos aprender de Cristo. Debemos saber lo que Él es para aquéllos a los que ha rescatado. Debemos darnos cuenta de que a través de la fe en Él es nuestro privilegio el ser partícipes de la naturaleza divina, y así escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a la lujuria. Entonces se nos limpia de todo pecado, de todo defecto de carácter. No debemos conservar ni una sola tendencia pecaminosa…” “No debemos”, ¿qué? “conservar ni una sola tendencia pecaminosa”. Ahora, esperen un minuto. Recuerden lo que señalamos –creo que lo tienen en la página 47- Consejos a Padres, Maestros y Estudiantes, hacia la parte superior –página 20 (del original en inglés): “Hay tendencias hereditarias y cultivadas hacia el mal que deben ser doblegadas. El apetito y la pasión deben ser puestos bajo el control del Espíritu Santo. No hay fin en la guerra de este lado de la eternidad”. Entonces, si no debemos conservar ni una sola tendencia pecaminosa, ¿significa eso que podemos liberarnos de todas las tendencias pecaminosas de este lado de la eternidad? No. Amigos, no tendremos carne santificada hasta ¿cuándo? …hasta la segunda venida, “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos” {1 Cor 15:52}  cuando “este cuerpo vil sea cambiado y se asemeje a Su glorioso cuerpo” {Flp 3:21}. Entonces es cuando tenemos carne santificada, y esa carne santificada ya no tendrá ninguna propensión o tendencia hacia el mal, y casi no puedo esperar el momento en que tenga esa carne. Pero nuestra naturaleza carnal antes de ese momento tendrá tendencias pecaminosas. Entonces ¿de qué estamos hablando cuando se nos dice que “no debemos conservar ni una sola tendencia pecaminosa…”? Se nos ha dicho, por favor comprendan, que no debemos aferrarnos a ellas o atesorarlas en el reino de nuestros corazones. Escuchen, eso está muy claro. Sigo leyendo: “Como partícipes de la naturaleza divina, las tendencia hereditarias y cultivadas hacia el mal son extirpadas del”, ¿qué? “del carácter”. Ésta es la circuncisión del corazón. Podemos aprender a repeler todas nuestras tendencias naturales al egoísmo, por la gracia de Dios,  instantánea y sistemáticamente incluso en el reino de ¿qué? …de nuestros pensamientos. Ésa es la circuncisión del corazón, y ésa, mis queridos amigos, es santidad verdadera. ¿Escucho un “amén”? {Amén} “Al ser partícipes de la naturaleza divina, las tendencia hereditarias y cultivadas hacia el mal son extirpadas del carácter, y somos hechos una fuerza viva para siempre. Aprendiendo siempre de nuestro divino Maestro, compartiendo diariamente Su naturaleza, cooperamos con Dios en vencer las tentaciones de Satanás. Dios trabaja, y trabaja el hombre, que el hombre pueda ser uno con Cristo y Cristo sea uno con el Padre”. Ahora, mis queridos amigos, por favor comprendan que esa circuncisión del corazón no es un proceso arduo y penoso. Sí, puede requerir auto-sacrificio, y éste ciertamente requiere esfuerzos diligentes y perseverantes. Pero el punto que tengo que aclarar y sobre el que tengo que insistir, es que cuando estamos motivados por el amor de Cristo, no es tanto un deber como un ¿qué? …un placer; y no es tanto un abandono de las cosas que odiamos dejar ir, es el aprender a aferrarnos a Él y a que nuestros corazones y mentes y pensamientos giren en torno a Él a quien amamos más y más cada día. ¿Amén? …y como nuestros corazones y mentes, nuestros pensamientos y sentimientos, están atraídos hacia Cristo,  dejamos ir naturalmente todas las cosas de la carne. ¿Comprenden lo que he tratado de explicar? ¿Qué es lo que dice Jesús? “Y yo, si fuere levantado de la tierra”, ¿qué? “a todos atraeré hacia Mí”. {Juan 12:32} Mis queridos amigos, al contemplar a Cristo crucificado, al contemplar Su infinito amor, se tornará más y más atractivo para nosotros… ¿Escucho un “amén”? {Amén} …hasta que se convierta en nuestra magnífica obsesión, y nuestros corazones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos giren todos a Su alrededor, y cuanto más nuestros pensamientos y sentimientos se apeguen a Él, tanto menos estarán apegados a los deseos de la carne y a las cosas del mundo. ¿Cómo dice nuestra canción? “Dirige tu mirada a Jesús, mira de lleno Su maravilloso rostro, y las cosas de la tierra extrañamene se irán”, ¿qué? “…opacando a la luz de Su gloria y gracia”. ¿Ven?, cuanto más y más nos enamoramos de la gloria, el carácter, de Dios, nos resultarán menos y menos atractivas las cosas del mundo,  y las cosas de la carne. Entonces quiero que miren el lado positivo de este proceso de circuncisión del corazón. No es tanto un doloroso desapego de las cosas de la carne, y de las cosas del mundo como un jubiloso apego a Jesús. Ahí es cuando realmente se vuelve positivo y hermoso. 2 Corintios 5:14-15, “Porque el amor de Cristo nos constriñe…” ¿Ven cuál es el poder motivador en esta circuncisión de la carne? … ¿extirpar todas nuestras tendencias a las gratificaciones del yo y a vivir para el yo? ¿Cuál es? ¡Es el amor de Cristo! Es el amor de Cristo. “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si Uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven ya no vivan para”, ¿quién? “…para sí, sino para Aquél que murió y resucitó por ellos”. Pero mis queridos amigos, cuando reconocemos cuánto nos ama Cristo, nosotros Le retribuimos Su amor. De hecho, ésa es la única forma en que podemos amarlo. “Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero”. {1 Juan 4:19} Pero por favor comprendan que cuanto más entendamos cuánto nos amó Él primero, tanto más Le retribuiremos Su amor; y cuanto más amemos a Cristo, tanto menos amaremos el pecado. ¿Me explico? Por favor, por favor reconozcan que si tenemos, entonces, una afición por el pecado, los deseos de la carne y las cosas del mundo, ésa es una brillante bandera roja que nos dice  que realmente todavía no amamos a Cristo como deberíamos.  Vean, no pueden amar a Cristo y amar al mundo al mismo tiempo. No pueden. Por lo tanto, si van a desapegarse de todos sus sentimientos naturales por las cosas de la carne y las cosas del mundo, tienen que fortalecer su apego amoroso hacia Cristo cada día, cada día. Señales de los Tiempos, Julio 8, 1897 (por favor estén advertidos de esto): “‘…Y yo, si fuera levantado de la tierra, a todos atraeré hacia Mí’. La pregunta está formulada, ‘¿Por qué entonces no son todos atraídos a Cristo?’ Es porque no vendrán; porque no eligen dejar morir al yo; porque desean, como lo hizo Judas, retener su propia individualidad, sus propios rasgos de carácter naturales y cultivados. Aunque se les ha dado toda oportunidad, todo privilegio, sin embargo no renunciarán a esas tendencias que, si no son extirpadas del carácter, los separarán de Cristo”. ¡Por favor estén advertidos! “Si, persistiendo en atesorar estos rasgos de carácter, fueran admitidos en el cielo, causarían una segunda rebelión”. ¡Terrible! Hay tanta verdad en eso, mis queridos amigos. Pensemos en eso, por favor. Antes que nada, reconozcan que si no tenemos extirpados estos apegos a los deseos de la carne de nuestro carácter, de nuestros corazones… y recuerden que esto es lo que sucede en el corazón que nos hace ser lo que somos, y eso comprende nuestros pensamientos y nuestros sentimientos; entonces, si no tenemos, en el reino de nuestros pensamientos, extirpados todos nuestros apegos a los deseos de la carne, si nos aferramos siquiera a un sólo deseo carnal, nos descalificaríamos a nosotros mismos para el cielo. Tengo que decirles esto directamente, mis queridos amigos, por favor. Vean, cuando Dios lidie con el pecado esta próxima vez, lidiará con él de manera de asegurarse que jamás, ¿qué? …se vuelva a levantar. {GC 504.1} ¿De acuerdo? Ahora ¿cómo hará Él para que el pecado no se vuelva a levantar? ¿Lo hace volviendo a cablear la mente humana? … ¿y llevándose nuestro libre albedrío? … ¿y asegurándose por completo de que nadie volverá a elegir rebelarse contra Él otra vez porque Él lo hará imposible para ellos? ¿Es ésa la forma en que lo hace para que el pecado nunca más se vuelva a levantar? No, enfáticamente no. Mis queridos amigos, los redimidos son tan libres, de hecho, son más libres de lo que jamás lo han sido. Tienen libre albedrío, y técnicamente, técnicamente, podrían elegir rebelarse contra Dios. Podrían elegir pecar, pero nunca lo harán. ¿Por qué? ¿Por qué? Porque durante el tiempo de gracia, han llegado al punto en que aman tanto a Dios y odian tanto el pecado que gustosamente preferirían ¿qué? …morir antes que tener algo que ver con él, y solamente tales personas son seguras para ser encomendadas a la eternidad porque aunque técnicamente  podrían avivar la horrible rebelión del pecado nuevamente, nunca lo harán. ¿Amén? {Amén} Nunca lo harán; y, por cierto, sepan por favor que Dios es responsable por la felicidad de todos los seres no caídos y sin pecado del universo; y ellos, se los aseguro, están preocupados en cuanto a quiénes Él va a confiar la vida eterna, ¿verdad? Entonces Él sólo puede llevar al cielo a quienes tienen su corazón totalmente circuncidado. ¿Tiene sentido? Porque vean, cuando Él venga, comprendan esto: Él va a llevarse esa naturaleza baja y corrupta llamada la carne, ¿no es así? Él va a cambiar este “cuerpo vil, y hacerlo semejante a Su glorioso cuerpo”. {Flp 3:21}. Pero, ¿puede Él hacer eso…? ¿Puede Él eliminar esa naturaleza baja que permanece llamada la carne y reemplazarla por un cuerpo glorificado, si estamos atesorando siquiera un sólo deso carnal? ¿Puede Él eliminarlo sin violar nuestro libre albedrío? ¿Ven lo que trato de ilustrar aquí? Si estoy aferrándome a un sólo pecado atesorado -eso es todo lo que se necesita, sólo uno- si me estoy aferrando a él, cuando llegue el momento en que ese cuerpo vil sea eliminado, “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos”, cuando venga Jesús, ¿puede Dios llevárselo sin violar mi albedrío? ¿Puede? No, querido hermano, querida hermana, yo estoy eligiendo aferrarme a él, y si ustedes y yo elegimos aferrarnos a ese pecado, tendremos que ser destruidos con él. ¿Escucho un “amén”? {Amén} Por favor, por favor sean honestos con ustedes mismos en esto. No se engañen a ustedes mismos en esto. Todo lo que se necesita es el deseo de un pecado {COL 316.2} para que a Dios le quede claro que ustedes no quieren renunciar a él, y si ustedes insisten en aferrarse a él, ustedes han elegido ser destruidos con él. Sé que puede ser algo difícil de tragar, pero por favor comprendan que les estoy diciendo la verdad. Por favor comprendan que les estoy diciendo la verdad. Dios no se va a llevar su naturaleza carnal, y reemplazarla por un cuerpo glorificado a menos que su corazón esté plenamente circuncidado; y ustedes, por el amor de Cristo, Le hayan permitido extirpar todos sus apegos a cualquier deseo de la carne, y por favor, dénse cuenta que esta circuncisión del corazón, no tiene lugar en la glorificación, sucede antes de la glorificación… precisamente por la razón que les acabo de explicar. Dios no puede llevarse, “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos”, pues eso es lo que la glorificación es, esa naturaleza carnal, a menos que ya Le hayamos permitido extirpar todos nuestros apegos a ella –todos ellos. God’s Amazing Grace, página 243: “Creemos sin ninguna duda que Cristo viene pronto”. Esperaba escuchar un “amén” por allí. Les voy a dar una segunda oportunidad: “Creemos sin ninguna duda que Cristo viene pronto”. {Amén} Bien. “Esto no es una quimera para nosotros; es una realidad… Cuando Él venga, no será para limpiarnos de nuestros pecados, para quitar de nosotros los defectos de nuestro carácter, o para curarnos de las enfermedades de nuestro temperamento e inclinaciones. Si trabajara por nosotros, ese trabajo estaría terminado antes de ese tiempo. Cuando el Señor venga, aquéllos que son santos serán”, ¿qué? “santificados todavía”. “Aquéllos que hayan reservado sus cuerpos y espíritus en santidad, en santificación y honor, entonces recibirán el”, ¿qué? “…el toque final de la inmortalidad. Pero aquéllos que son injustos, no santificados e inmundos así permanecerán para siempre. Ningún trabajo será entonces hecho por ellos para quitar sus defectos, y darles caracteres santos. El Purificador no se sienta entonces a continuar Su proceso de purificación, y quitar sus pecados y su corrupción. Todo esto debe ser hecho en estas horas de gracia. Es ahora cuando este trabajo es realizado por nosotros”. ¿Amén, hermano, hermana? ¿Es cuándo? Es ahora. La glorificación es sólo el ¿qué? “…el toque final”. Es la confirmación final de una vida que ha sido cambiada de gloria en gloria en gloria en gloria: creciendo siempre más plenamente en la semejanza del carácter de Cristo; aprendiendo a llevar nuestros pensamientos más y más sistemáticamente en cautividad a la obediencia de Cristo; y rehusándonos a entregarse a los deseos de la carne; incluso en la intimidad de nuestra imaginación, hasta que estemos finalmente sellados; y entonces “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos”, glorificados. ¿Ven?, como dice Isaías 60, y éste constituyó un pasaje clave para nosotros previamente en este seminario. Versículo 7: Dios dice, “Y glorificaré la casa de Mi…”, ¿qué? “Mi gloria”. ¿Quién es candidato para la glorificación? Son aquéllos que han permitido que les sea restituido el carácter de Cristo. ¿Ven? Fuimos creados para ser el templo de Dios y para glorificar a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, que son Suyos, ¿correcto? {1 Cor 6:19-20} …y cuando aprendemos, por la gracia, a ser restituidos de gloria en gloria y a reflejar Su gloria, al máximo de nuestra capacidad en este templo corporal dañado por el pecado, nos convertimos en la casa de Su gloria; y Él ¿qué? Él glorificará la casa de Su gloria. Él finalizará el proceso, “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos”, con la redención de nuestro cuerpo, y Él nos dará un cuerpo, un glorioso cuerpo, semejante al Suyo propio. Oh, ¡cómo ansío eso! Oh, ¡cómo ansío eso! No sé qué clase de cuerpo va a ser, pero el siervo del Señor nos dice que Le placerá. Nos dará un cuerpo que Le placerá, {Mar 301.1} y esto estremece el corazón de este hombre hasta la médula, porque mi pasión y el deseo de todo mi ser es complacer a Jesús; y la perspectiva de tener un cuerpo que Él me dará y Le complacerá me emociona; simplemente me emociona. Hay una declaración que quiero compartir con ustedes. Es bastante extensa, pero es tan significativa en lo que respecta a esta circuncisión del corazón, y esta santidad que debemos tener. Lo puse mal allí. Se encuentra en La Gran Controversia, pero no en la página 425, sino en la página 623, y quiero compartirlo con ustedes. Simplemente hagan una anotación de lo que voy a leer, La Gran Controversia, página 623 (del original en inglés), y lo voy a leer del libro. Es profundamente significativo y es importante que se entienda. Por favor escuchen con atención, y les dije al principio de este estudio que íbamos a adherirnos muy, muy estrechamente a lo que dijo el Señor, para asegurarnos de permanecer en el camino recto y estrecho de la verdad. Cito: “Mientras nuestro Sumo Sacerdote está haciendo expiación por nosotros, deberíamos buscar volvernos perfectos en Cristo. Ni siquiera por un pensamiento podría nuestro Salvador ser inducido al poder de la tentación”. “Ni siquiera por un”, ¿qué? “…pensamiento…” “Satanás encuentra en los corazones humanos algún punto en el que puede hacer pie; algún deseo pecaminoso que es acariciado…” Pausemos. ¿Cuál es el problema aquí? No estamos circuncidados en esa área ¿no es cierto? Estamos aferrados a algún deseo carnal. No nos hemos separado de él, por el amor de Cristo. Todavía amamos el pecado; vuelvo a nuestra declaración: “Satanás encuentra en los corazones humanos algún punto en el que puede hacer pie; algún deseo pecaminoso que es acariciado, por medio del cual la tentación afirma su poder. Pero Cristo declaró sobre Sí mismo, ‘El príncipe de este mundo viene, y nada tiene en Mí’. Juan 14:30. Satanás no podía encontrar nada en el Hijo de Dios que le permitiera obtener la victoria. Él había mantenido los mandamientos de Su Padre, y no había pecado en Él que Satanás pudiera usar para su ventaja. Ésa es la condición en la que aquéllos que se mantendrán en pie en el tiempo de la angustia deberán encontrarse”. Ahora, por favor comprendan, hay pecado en nosotros. Hay “pecado innato…” ¿tienen claro hasta cuándo? “…hasta la glorificación”. Eso no significa que tiene que haber pecado en nosotros del que Satanás pueda aprovecharse. Porque si nuestros corazones están completamente circuncidados, aunque todavía tengamos deseos carnales que Satanás tratará de instigar, instantánea y sistemáticamente los repeleremos, y transformaremos nuestros pensamientos en cautividad a la obediencia de Cristo {2 Cor 10:5} por el amor de Cristo y en la fuerza del Espíritu Santo. Ésa es la victoria, la victoria constante. ¿Comprendieron eso? Ésa, mis queridos amigos, es la experiencia que podemos y debemos tener llegando al punto en que amamos a Cristo de tal manera que instantánea y sistemáticamente repelamos la tentación, llevando nuestros pensamientos en cautividad a Él. Sigo leyendo: “Es en esta vida que debemos separar el pecado de nosotros, a través de la fe en la sangre expiatoria de Cristo. Nuestro preciado Salvador nos invita a unirnos a Él, a unir nuestra debilidad a Su fuerza, nuestra ignorancia a Su sabiduría, nuestra indignidad a Sus méritos.  La providencia de Dios es la escuela en la que debemos aprender la mansedumbre y la humildad de Jesús. El Señor siempre presenta ante nosotros, no en la forma en que lo elegiríamos, que nos parece más fácil y más placentera, los verdaderos valores de la vida. Queda en nosotros el cooperar con los mecanismos que el cielo emplea en el trabajo de conformar nuestro carácter al modelo divino. Nadie puede descuidar o posponer este trabajo sino a costa del más temible peligro para su alma” -fin de la cita. Oh, hermano, hermana, por favor no se demoren en conseguir que su corazón esté circuncidado. ¡Por favor, no lo hagan! Sí, la circuncisión puede causar algún dolor, pero, mis queridos amigos, les aseguro que el regocijo que experimentarán permitiendo que Jesús cercene sus apegos a las cosas de la carne y las cosas del mundo, hará el sufrimiento de la circuncisión tan relativo e insignificante que ni siquiera lo recordarán. ¿Ven?, “el sufrimiento no es digno de ser comparado con”, ¿qué? “…la gloria”. {Rom 8:18} ¿Escucho un “amén”? {Amén} … ¿y qué es la gloria? -“el carácter”, ¿verdad? …y el trabajar con Cristo, por el amor de Cristo, y en la fuerza del Espíritu de Cristo, y aprender a poner nuestros pensamientos y sentimientos, nuestro carácter, más y más sistemáticamente de conformidad con el espíritu de la ley, y aprender a rechazar más y más instantáneamente la satisfacción de los deseos de la carne, sí, puede que requiera algún sufrimiento y abnegación y sacrificio, pero el sufrimiento no es digno de ser comparado con la gloria, y no sólo estoy hablando de la gloria de ahora en adelante. Estoy hablando del júbilo y la felicidad de la santidad aquí y ahora. ¡Por favor sepan que la única forma en que cualquiera de ustedes puede ser feliz es aprendiendo a ser santo! …Y la santidad tiene que ser lograda aquí. “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. {Prov 23:7}. Entonces sí, existe cierto sufrimiento y malestar cuando se niega al yo, pero les aseguro, será más que compensado tanto en el tiempo como en la eternidad, con el regocijo y la felicidad que conllevan la santidad y la semejanza con Dios. Por favor sepan eso, por favor sepan eso. El propósito: el propósito del evangelio es llevarnos al lugar en el que nuestros corazones estén plenamente circuncidados, mis amigos. A todos nuestros pensamientos y sentimientos se les extirpan sus apegos naturales a las cosas de la carne y las cosas del mundo, y todos ellos son envueltos y absorbidos en, y se enamoran de, y se obsesionan con, Jesucristo. Ese es el propósito del evangelio, el transformarnos por la renovación de nuestras mentes, {Rom 12:2} tomar a las personas que naturalmente aman el pecado y odian a Dios, y hacer que ellas sobrenaturalmente odien el pecado y amen a Dios. ¿Amén? Eso es lo que hace el evangelio. Éste es “el poder de Dios para la salvación”. {Rom 1:16} Nos salva no sólo del castigo del pecado, sino que también nos salva del poder del pecado, y debemos experimentar ese poder en nuestras vidas. 1 Juan 2:1, “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no” ¿qué? “pequéis”. Ése es el propósito, que dejemos de pecar. Ése es el propósito por el cual todo el evangelio fue escrito, y Juan, que es el que escribe esto, es el que escribe el más hermoso de los relatos del evangelio, en el libro de Juan -al menos en mi opinión; me encanta el libro de Juan- …y él dice, “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que”, ¿qué? “no pequéis”. {1 Juan 2:1} Todo el propósito del evangelio es liberarnos de nuestra tiránica sujeción al pecado, al yo, y a Satanás. Pero noten lo que agrega, compasivamente, “…y si alguno hubiere pecado, tenemos”, ¿qué? “…tenemos Abogado para con el Padre, a Jesús el Cristo”, y en 1 Juan 1:9, “Si confesamos nuestros pecados, Él es”, ¿qué? “…fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. Pero, mis queridos amigos, por favor comprendan algo aquí. Ustedes y yo debemos experimentar tan plenamente el poder transformador del evangelio que lleguemos al punto en que preferiríamos morir antes que pecar. ¿Por qué? Porque no siempre vamos a tener un Sumo Sacerdote a quien podamos confesar nuestros pecados y recibir el perdón. Éste es un concepto muy importante que hay que comprender. Vean, cuando Jesucristo cesa en Su Alto Ministerio Sacerdotal, ya no hay nadie a quien podamos confesar la comisión intencional del pecado. ¿De acuerdo? Ésta es la razón por la cual, mis queridos amigos, debemos llegar al punto en que hayamos terminado con la comisión intencional del pecado, y debemos llegar allí antes de que Jesús cese en su alto Ministerio Sacerdotal. Mensajes Selectos, Volumen 1, páginas 343-344 (del original en inglés), por favor comprendan la verdad fundamental de esto: “A Cristo Jesús se lo representa como estando continuamente ante el altar donde ofrece momento tras momento el sacrificio por los pecados del mundo. Es ministro del verdadero tabernáculo que el Señor levantó y no el hombre… el sacrificio expiatorio efectuado por un mediador es esencial debido a”, ¿qué? “a que se cometen pecados continuamente”. ¿Por qué es esencial el sacrificio expiatorio en forma continua? …debido a, ¿qué? “…a que se cometen pecados continuamente”. Mis queridos amigos, Jesucristo debe tener un pueblo que, por amor a Él, ya no esté cometiendo pecado conocido. Cuando tenga un pueblo como ése, Él podrá dejar a un lado Su alta vestidura sacerdotal y venir a llevarnos a casa. ¿Ven eso? Dios nos ayude a ser un pueblo como ése. Judas 24, “Y a Aquél que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de Su gloria con gran alegría”. Nuestro Sumo Sacerdote quiere hacer algo más que simplemente perdonarnos por nuestros tropiezos y caídas. Él incluso quiere ayudarnos para que ya no tropecemos y caigamos. ¿Escucho un “amén”? {Amén} Vean, lo vimos antes, cuando Juan dice, “Todo aquél que ha nacido de Dios no practica”, ¿qué? “el pecado”. {1 Juan 3:9} Pero en griego ése es el tiempo presente activo: Está diciendo literalmente: “Todo aquél que ha nacido de Dios no”, ¿qué? “está continuamente practicando el pecado”. Pero aquéllos que han nacido de Dios todavía, a veces, cometen pecado. Tropiezan y caen por falta de vigilancia y plegaria. Eso en griego está en tiempo aoristo (pretérito), y eso es lo que Juan está diciendo cuando expresa, “Y si alguno hubiere pecado, tenemos un”, ¿qué? “abogado para con el Padre”. {1 Juan 2:1} Si somos atrapados con la guardia baja y tropezamos y caemos, porque no amamos realmente a Jesús tanto como deberíamos, o hemos apartado nuestra mirada de Él, si hemos sido atrapados con la guardia baja entonces, alabado sea Dios, tenemos un abogado; podemos confesar eso. Pero Él quiere llevarnos al nivel de madurez en el que estemos tan enamorados de Él y tan dependientes de Él que Le permitamos incluso el impedirnos tropezar y caer. ¿Amén? {Amén} ¡Él es capaz incluso de impedirnos tropezar y caer! ¿Pueden creer eso, mis amigos? Ruego por que lo crean, y ésa es la experiencia, el nivel de madurez que debemos tener. Ése es el nivel de madurez que debemos tener. Testimonios, Volumen 5, página 53 (del original en inglés): “Incluso un mal rasgo de carácter, un sólo deseo pecaminoso acariciado persistentemente, puede eventualmente neutralizar todo el poder del evangelio”. ¡Ésa es una seria declaración, mis queridos amigos! Sé que algunas de estas cosas pueden no ser aceptadas muy fácil o positivamente por ustedes, pero tengo que compartirlas de todos modos. “Incluso un mal rasgo de carácter, un sólo deseo pecaminoso acariciado persistentemente, puede eventualmente neutralizar todo el poder del evangelio”. El evangelio es poder de Dios para salvación, {Rom 1:16} para salvarnos no sólo del castigo del pecado, sino también de su poder; y si ustedes rechazan permitir al evangelio que los libere del poder del pecado, están rechazando permitir que el evangelio los libere del castigo del pecado. Ustedes neutralizan el poder del evangelio al atesorar incluso un solo pecado. Sigo leyendo: “El predominio de un deseo pecaminoso revela que el alma está engañada. Toda indulgencia de ese deseo fortalece la aversión del alma hacia Dios. Los pesares del deber y los placeres del pecado son las cuerdas con las cuales Satanás ata a los hombres en sus trampas. Sólo los que preferirían morir antes que llevar a cabo un acto erróneo son los que serán considerados fieles”. Pero ¿qué medios utiliza Satanás para impedirnos tener esa experiencia? “-los pesares del deber y los placeres del pecado”. Pero mis queridos amigos, por favor sepan que los poderes de Satanás, utilizando los pesares del deber y los placeres del pecado, para mantenernos sometidos al pecado, se rompen cuando amamos a Jesucristo. Porque vean, cuanto más Lo amamos, el deber ya no es deber, ¿qué es? Es un placer. Ya no es: los pesares del deber y los placeres del pecado; es: los placeres del deber y los pesares del pecado. ¿Escucho un “amén”? Porque miren, cuanto más aman a Cristo, tanto más quieren complacerlo, y cuanto más placer tienen al hacerlo; y tanto más les hiere herirlo a Él, ¡y ustedes saben que el pecado Lo hiere!, entonces el pecado se torna doloroso para ustedes porque hiere a Jesús. ¿Tiene sentido? Pero todo esto es nuestra experienca sólo a medida que crecemos en nuestro amor con Jesús. Si tratan de tener sus corazones circuncidados sin amar realmente a Jesús, es un proceso extremadamente doloroso. Realmente, esto no sucederá; no puede suceder. Tienen que crecer en amor con Jesús. Ahora, hay otro concepto que quiero desarrollar rápidamente, en relación a este concepto del cierre del tiempo de gracia y el cese del papel mediador de Cristo. Podemos aprender mucho de la experiencia de Noé. Por cierto, ¿qué es lo que dijo Jesús? Mateo 24:37, “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre”. Ahora, recordarán que Noé y su familia entraron en el arca, y después que lo hicieron ¿qué pasó? La puerta fue cerrada. ¿Fueron ellos los que cerraron la puerta? No. La puerta fue cerrada por ¿quién? Por Dios. {Gn 7:16} Ahora bien, por favor entiendan algo. Después que ellos entraron, la puerta permaneció abierta por unos momentos. ¿Qué estaba haciendo Dios? Él se estaba demorando misericordiosamente, esperando por alguien más que pudiera elegir entrar. ¿Me explico? Cuando estuvo bien claro que absolutamente nadie más quería entrar, ¿qué hizo Dios? Cerró la puerta. ¿Es eso significativo? Oh, es poderosamente significativo, mis queridos amigos. Vean, la puerta del tiempo de gracia está por cerrarse, pero Dios compasivamente se demora, y la deja abierta. ¿Por qué? Pedro nos dice: “Dios no quiere que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento”. {2 Pe 3:9} Bien, comprendan que, sin embargo, la raza humana llega al punto en que está tan endurecida al amor atrayente de Cristo y tan resistente a éste, y tan apegada a los deseos de la carne y las cosas del mundo, que nunca procederá al arrepentimiento, sin importar lo que Dios haga, a menos que usara la fuerza, y Dios nunca nos forzará, entonces, debido a su propia elección final e irrevocable Dios ¿qué hará? …Cerrará la puerta; Dios cerrará la puerta. Vean, quiero que comprendan que el cierre del tiempo de gracia no es algo arbitrario que Dios ha establecido, y simplemente en un momento dado del tiempo Él dirá, “Bueno, el tiempo de gracia está cerrado”, y si hubiera esperado cinco minutos más, alguien hubiera venido a arrepentirse y a ser convertido. Yo solía pensar eso, pero queridos amigos, eso es incompatible con el hecho de que “Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan a”, ¿qué? “…al arrepentimiento”. {2 Pe 3:9} Porque cuando el tiempo de gracia se cierre, ninguno de los que estén en el arca va a ¿qué? …va a perecer, y esta vez el mundo no será limpiado con agua, esta vez será limpiado con fuego. {2 Pe 3:10-12} Entonces, cuando esa puerta se cierre, todos los que no están dentro perecerán, y dado que “Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”, insisto en que cuando la puerta se cierre  será porque ya nadie vendría a arrepentirse aunque fuera dejada abierta para siempre. ¿Me explico? Ésa es la razón por la que el cierre del tiempo de gracia no es algo arbitrario. Será determinado por la raza humana cuando todos, por favor comprendan, todos hayan tomado su decisión en forma irrevocable. Ésa es la razón, por cierto, por la que sólo hay dos veredictos. “El que es injusto, sea”, ¿qué? “injusto todavía. Y el que es inmundo, sea inmundo todavía. El que es justo, practique la justicia todavía. Y el que es santo, santifíquese todavía”; y Él no dice, “El que está indeciso, esté indeciso todavía”. ¿Lo dice? {No} ¿Por qué no? -porque nadie está indeciso. Todos han tomado su decisión en forma irrevocable, y ésa es la razón por la que todos tienen o el sello o la ¿qué? …la marca. ¿Comprenden lo que estoy tratando de explicarles? ¿Está claro? El sello está tan apegado a la verdad que preferiríamos morir antes que pecar a sabiendas. La marca está tan apegada al pecado que preferiríamos morir antes que obedecer; y Dios tendrá que dejar que finalmente hagamos nuestra elección; y la puerta ¿qué? …se cerrará. Por favor, los quiero a ustedes dentro del arca cuando eso suceda, hermano, hermana. Por favor, asegúrense de estar dentro del arca cuando eso suceda. El arca es Jesucristo. Conflicto y Coraje, página 39 (del original en inglés): “La misericordia dejó de suplicar a la raza culpable. Las bestias del campo y las aves del aire habían entrado en el lugar del refugio. Noé y su familia estaban dentro del arca, ‘…y el Señor le cerró la puerta’. La maciza puerta, que era imposible de cerrar para los que estaban dentro, fue lentamente cerrada por manos invisibles. Noé quedó adentro, y los que rechazaron la misericordia de Dios quedaron afuera. El sello del cielo estaba en esa puerta que Dios había cerrado, y sólo Dios podía abrirla. Entonces, cuando Cristo cese en su intercesión por los culpables, antes de Su venida sobre las nubes celestiales, la puerta de la misericordia se cerrará. Entonces la divina gracia ya no controlará a los malvados, y Satanás tendrá pleno control sobre aquéllos que han rechazado la misericordia. Ellos intentarán destruir al pueblo de Dios, pero así como Noé fue encerrado en el arca, así los justos serán protegidos por el poder divino”. ¿Amén? Oh, hermano, hermana, por favor, cuando se cierre el tiempo de gracia, estaremos encerrados en Cristo y Cristo estará encerrado en nosotros y seremos inseparablemente uno con Él, inseparablemente uno con Él, y cuando estemos en el arca, estaremos a salvo; y yo les digo, mis amigos, va a ser absolutamente imperativo estar en el arca cuando se cierre el tiempo de gracia. Porque cuando el tiempo de gracia se cierre, el poder, el poder controlador de Dios, a través de la influencia de Su Espíritu Santo sobre el planeta tierra, va a ser ¿qué? …removido, y literalmente el infierno entero estallará sobre el planeta tierra; e instantáneamente veremos lo que le ha sucedido a la naturaleza humana, en su cruda, abominable fealdad. Ya no habrá influencia controladora, y por cierto, Dios nos da, creo yo, Dios nos da pequeños atisbos de esto en cosas que suceden en lugares como Rwanda, como Yugoslavia, donde está expuesta la falta de humanidad del hombre hacia sus congéneres y pueden ver a los hombres, poseídos por el demonio, destrozándose hasta morir. Mis queridos amigos, ésas son simplemente instantáneas de cómo será toda la raza humana cuando se cierre el tiempo de gracia,  y el Espíritu Santo sea retirado del planeta tierra; …retirado de toda la raza humana, y todos nosotros repentinamente reconoceremos cuán en deuda hemos estado con la influencia controladora del Espíritu Santo, cuando sea removida; y les digo amigos, va a ser realmente, realmente importante estar en el arca cuando eso suceda. Early Writings, página 43: “Satanás está ahora usando todo tipo de artilugios en este tiempo de sellamiento para apartar las mentes del pueblo de Dios de esta verdad, y hacerlos vacilar. “Vi una envolutra”, ¡alabado sea Dios! “Vi una envoltura que Dios estaba tendiendo sobre Su pueblo para protegerlo en el tiempo de angustia; y toda alma decidida en la verdad y pura de corazón era cubierta con la envoltura del Todopoderoso”. Todavía Él está con nosotros. ¿Amén? Sí, Él ha cesado en Su Alto Ministerio Sacerdotal, pero todavía nos está protegiendo. ¿Ven?, Él ya no está intercediendo en lo que se refiere a nuestros pecados y a nuestra confesión, porque, por el amor de Cristo, ya no tenemos nada que ver con eso. Ya no estamos cometiendo pecado conocido. Preferiríamos morir antes que hacer eso, entonces Él no tiene que continuar ese aspecto de Su intercesión. Pero estoy aquí para decirles que Él todavía está intercediendo por nuestra protección, …por nuestra protección. Por eso es que, Hebreos 7:25, “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercaron a Dios, viviendo”, ¿qué? “…viviendo siempre para interceder por ellos”, y esa segunda declaración señala de qué forma Él siempre vive para interceder por nosotros. Oh, hermanos, hermanas, yo imploro con ustedes, por su propio bien y por el amor de Cristo, durante estos largos momentos, estos largos días del tiempo de gracia, por el amor de Cristo, permitan que Él circuncide sus corazones, permitan que Él extirpe de ustedes todos esos apegos a la carne, y permítanle santificarlos, que Él pueda decir de ustedes no solamente, “El que es justo, practique la justicia todavía”, sino también que Él pueda decir, “El que es santo, santifíquese todavía”. ¿Oramos? Padre nuestro que estás en los cielos, te agradezco tanto que Tu gracia sea suficiente, no sólo para justificar, sino también para santificar; no sólo para conferirnos justicia, sino también para hacernos santos; no sólo para darnos derecho al cielo, sino también para ayudarnos a obtener idoneidad para el cielo, y ruego Padre, por que podamos encontrarnos, al cierre del tiempo de gracia, con un corazón plenamente circuncidado, y tengamos una santidad de carácter que le permitirá a Cristo decir de nosotros, “El que es santo, santifíquese todavía”. Ésta es mi plegaria en el nombre de Jesús. Amén. Dios los bendiga, queridos amigos; muchísimas gracias.

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