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Se dice que el desarrollo del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos. Durante la siguiente hora exploraremos tanto nuestro privilegio como nuestra responsabilidad de asemejarnos al carácter de Cristo. Acompáñenos en esta poderosa hora de renovación personal mientras el Pastor Stephen Wallace nos lleva “De Gloria en Gloria”.

Buenas noches amigos, y bienvenidos; qué bueno tenerlos aquí. Es un privilegio estudiar juntos en forma diligente cada noche la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos, -¿y cuál es?- “La construcción del carácter”. A medida que nos aproximamos al final de este curso, es muy importante que memoricemos esa declaración. ¿Lo tratamos brevemente? Educación página 225 (del original en inglés): todos busquen rápidamente sus notas. Traten de repetirlo de memoria; cito: “La construcción del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos, y nunca antes su estudio diligente ha sido tan importante como ahora”. Mis amigos, espero que esa simple verdad haya quedado inculcada en sus mentes y que estarán suficientemente motivados para continuar el estudio de los principios del desarrollo del carácter cristiano. Por favor sepan que cuando lleguemos juntos al final de este seminario, no habremos agotado el tema. Quizás los habremos agotado a ustedes estudiando el tema, pero no habremos agotado el tema. De hecho, sólo habremos comenzado, y espero que estarán tan convencidos de la importancia de seguir estudiando, que usarán este seminario simplemente como una rampa de lanzamiento, un catalizador para estimular un posterior estudio personal, y a propósito, hay una cosa que quería decirles que acaba de venir a mi mente. Quiero exhortarlos también a ser buenos “bereanos” {Hech 17:11} ¿y qué es lo que quiero decir con eso? Pablo elogió a los de Berea porque hicieron ¿qué? ¡Ellos lo examinaron! Ellos lo examinaron, y mis queridos amigos, si el apóstol Pablo… si fue apropiado que lo examinaran a él, les aseguro, es totalmente apropiado que estos pobres mortales seamos examinados. Dios sabe que he hecho lo mejor que pude para compartir la verdad y sólo la verdad, pero soy el primero en reconocer que no soy infalible. De hecho, soy extremadamente consciente de la muy real posibilidad de que pueda haber malinterpretado la verdad. Entonces quiero alentarlos con todo mi corazón, a estudiar y validar lo que han escuchado. Si no lo examinan, no lo acepten, y tengan a bien hacerme el favor de ayudarme a ver dónde he malinterpretado la verdad. Pero por el amor de Dios, cuando llamen o escriban o envíen email, por favor tengan algo más que su opinión para compartir conmigo ¿sí? Todos tenemos derecho a opinar, pero cuando se trata de la verdad, necesitamos algo mucho más sustancial y confiable que las opiniones humanas. ¿Escucho un “amén”? {Amén} Esa es la razón por la que he tratado tan arduamente de compartir con ustedes no mis propias teorías y conceptos sobre este tópico, sino lo que dijo el Señor, y como lo dije antes, lo vuelvo a decir: Hablo con autoridad sobre este tópico precisamente al grado en que no soy el autor de mis palabras, sino que lo es Jesús. Solamente Él tiene verdadera autoridad, e imploro con Él mientras me preparo y me adentro en este privilegio y responsabilidad de llevar adelante el estudio de Su Palabra. Le imploro Su guía y la supervisión del Espíritu Santo porque estamos lidiando con una verdad vital y a veces muy controversial, y mi mayor temor es el de desvirtuar la verdad, por dos razones: Antes que nada, Jesús es la Verdad; Dios no permita que yo desvirtúe a mi Señor. En segundo lugar, es por la verdad que somos liberados y santificados, y si la verdad es desvirtuada, entonces queda comprometido su poder de liberar y santificar; y Dios no permita que yo llegue a hacer eso. Entonces antes de continuar, ¿para qué debemos tomarnos un momento? Para rogar por la guía del Espíritu Santo. Necesito que el Espíritu de Dios formule cada una de mis palabras, y ustedes necesitan el Espíritu de Dios mientras estudian Su Palabra conmigo. Padre nuestro que estás en los cielos, en el nombre de Jesucristo, el Señor nuestra Justicia, venimos ante ti esta noche, antes que nada regocijándonos y dándote las gracias por el privilegio de ser miembros de Tu familia, y por la forma en que cuidas de nosotros, Tus hijos. Te damos gracias por la vida, y Te damos gracias por que lleguemos a conocerla abundante y eterna en Jesucristo, y oramos por que esta noche lleguemos a conocer mejor a Cristo de quien sabemos que es vida eterna. Por el poder de Su Espíritu, guía y conduce mis pensamientos y palabras. Que pueda yo representar correctamente la verdad. Por favor, no me permitas decir o hacer nada que pueda desvirtuar la verdad, y, Dios Padre, lo que Tú puedas comunicar a través de este pobre vehículo terrenal, encuentre corazones y mentes receptivos, y sea transformador en sus vidas. Por favor, Señor, danos algo más que un simple ejercicio espiritual esta noche. Danos una experiencia transformadora de nuestra vida. Haz que nos asemejemos más a Jesús. En Su nombre te lo suplicamos. Amén. Algunas veces es necesario retroceder un poco y darle otra vez un vistazo al bosque. Hemos estado viendo algunos árboles. En los últimos estudios hemos estado tratando nuestro papel cooperativo en el desarrollo del carácter. Hemos llegado a reconocer que es, en esencia, el aprender a guardar el corazón con toda diligencia. {Prov 4:23} {Lección 17} Hemos llegado a entender que el propósito del control de la mente es sin duda ir llevando cautivos ¿cuántos pensamientos? …todo pensamiento a la obediencia a Cristo. {2 Cor 10:5} Entonces procedimos a reconocer que naturalmente eso es imposible. De hecho, naturalmente ni siquiera podemos llevar un sólo pensamiento. ¿Por qué? “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. {Rom 8:7} Por lo tanto todos llegamos a entender que necesitamos tener un nuevo corazón, y permitimos que la ley nos guiara y que el Cordero nos atrajera al pie de la cruz, y clamamos con David, no sólo por el perdón de nuestros pecados, sino que también dijimos, “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”. {Sal 51:10} En ese punto, y sólo en ese punto, estamos capacitados para controlar la mente. Sólo el corazón que tiene la ley de Dios escrita en él puede ser guardado con toda diligencia. Pero incluso tal corazón requiere de toda diligencia para imperar. ¿Por qué? Debido al factor de oposición llamado “la carne” que permanece aunque ya no reina, y diariamente debemos batallar con el mal, la maldad innata del corazón natural, para usar la terminología de la inspiración, {RH May 4, 1886 par.7} y esa maldad está contenida principalmente en los viejos hábitos y tendencias heredadas, y por esta razón, el factor de oposición puede ser bastante más o menos intenso dependiendo de cuál es el particular conjunto de viejos hábitos y tendencias heredadas con las que tengamos que luchar; y hemos visto en ese estudio, “El Deseo de la Carne es Contra el Espíritu”, {Lección 21} que la batalla continúa de la cruz a la corona …y en ese punto, nos desviamos considerablemente hacia una cuestión teológica muy interesante, que se relacionaba con la condición que el pueblo de Dios debe alcanzar, la experiencia por la que debe pasar, si va a estar en condiciones de atravesar el tiempo de la angustia sin un Mediador, y ése, que resultó siendo un estudio de tres partes, lo acabamos de terminar anoche. ¿Retomamos otra vez el camino? Lo que quiero hacer con ustedes esta noche, una vez más, es reconocer este factor de oposición, y especialmente llegar a entender cómo podemos y debemos vencerlo. El título de nuestro estudio de esta noche, “Pelea la Buena Batalla de la Fe”. {1 Tim 6:12} Un estudio tan importante, y tenemos tanto para abordar. Así que vamos a tener que arremangarnos y ponernos a trabajar. ¿Están listos para eso? Necesito una respuesta un poco entusiasta por allí. ¿Están listos para hacer eso? {Sí} Su silencio me asusta. La Gran Controversia, página 425. Vamos a usar esto como una recapitulación y luego continuaremos desde allí. La Gran Controversia, página 425: “Aquéllos que estén viviendo sobre la tierra cuando la intercesión de Cristo cese en el santuario celestial tendrán que mantenerse en pie a la vista de un Dios santo sin un mediador. Sus vestiduras deberán estar sin mancha, sus caracteres deben ser purificados del pecado por el rocío de la sangre. A través de la gracia de Dios y su propio esfuerzo diligente…” Por favor noten la combinación. “A través de la gracia de Dios y su propio esfuerzo diligente, deben ser conquistadores en la batalla con… el mal. Mientras el juicio investigativo está avanzando en el cielo, mientras los pecados de los creyentes penitentes están siendo quitados del santuario, tiene que haber un trabajo especial de purificación, de erradicación del pecado, entre el pueblo de Dios sobre la tierra…” Pausemos. Ése es el tiempo en el que estamos viviendo en este momento, mis queridos amigos, el tiempo en que este trabajo especial se debe estar realizando. Sigo leyendo: “Cuando este trabajo haya sido concluido, los seguidores de Cristo estarán listos para Su aparición…” Pausemos: Eso está llegando pronto. ¿Escucho un “amén”? {Amén} Sigo leyendo: “Entonces la iglesia que nuestro Señor a su venida recibirá para Sí será una ‘iglesia gloriosa, que no tendrá mancha, ni arruga, ni cosa semejante’”. {Ef 5:27} Yo quiero ser parte de esa iglesia. ¿Están conmigo? {Amén} “Una iglesia gloriosa”. A propósito, ¿cuál sería una iglesia gloriosa? Utilicen su clave, la clave exegética. Sería una iglesia que reflejara el carácter, la gloria, de su Señor y Salvador, Jesucristo, y que debe estar sin mancha, arruga, o cosa semejante. Mis queridos amigos, debe haber ganado la victoria en esta batalla contra el mal. Debe haber aprendido a ser vencedora. ¿Escucho un “amén”? {Amén} …y si vamos a ser parte de esa iglesia, eso es lo que tenemos que aprender a hacer. Debemos aprender a conquistar este factor de oposición llamado el mal. ¿Podemos? ¡Sí, podemos! Aquí hay una preciada promesa: “Ustedes conquistarán”. ¿Pueden decir “amén”? {Amén} Pero las promesas son condicionales ¿no es cierto? Tengo que leer la condición. Se encuentra en Testimonios, Volumen 5, página 513 (del original en inglés): Dense cuenta que es doble. “Si pelean la batalla de la fe con toda su fuerza de voluntad… ustedes conquistarán”. La promesa es “ustedes conquistarán”; ¿cuál es la condición? Deben aprender a “pelear la batalla de la fe con toda su fuerza de voluntad”. ¿Quieren ustedes conquistar, mis queridos amigos? ¿Entonces qué tienen que aprender a hacer? A “pelear la batalla de la fe con toda su fuerza de voluntad”, y con esto hemos perfilado el contenido de varios de nuestros siguientes estudios. Debemos aprender a “pelear la batalla de la fe con toda nuestra fuerza de voluntad”. Esta noche, enfoquemos nuestra atención en cómo pelear la batalla de la fe. Bien, el enemigo que debemos conquistar es el mal. Es doble: incluye a Satanás, el autor del mal, pero particularmente al yo, ese mal innato del corazón natural. ¿Cuál es el mal que debemos conquistar? A Satanás, el autor del mal, y al yo, ese mal innato del corazón natural -para usar una inspirada descripción de la naturaleza carnal o el viejo hombre. Ahora, demos un vistazo a ambos. Antes que nada, Satanás, 1 Pedro 5:8-9: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid”, ¿cómo? “firmes en la fe…” Mis queridos amigos, para vencer al autor del mal, debemos aprender cómo pelear y ganar la buena batalla de la fe. Debemos aprender a mantenernos firmes en la fe. ¿Amén? {Amén} Así es como resistimos al autor del mal. La Educación Cristiana, página 114 (del original en inglés): “Crean que Él está listo a ayudarlos por Su gracia, cuando vienen a Él en sinceridad. Deben pelear la buena batalla de la fe. Deben ser luchadores por la corona de la vida. Esfuércense, porque las garras de Satanás están sobre ustedes; y si no se deshacen de su llave, quedarán paralizados y en el piso. El enemigo está en la mano derecha, y en la izquierda, delante de ustedes y detrás de ustedes, y deben aplastarlo bajo sus pies. Esfuércense, porque hay una corona que ganar. Esfuércense, porque si no ganan la corona, pierden todo en esta vida y en la vida futura. Esfuércense, pero permitan que sea en la fuerza de su elevado Salvador”. ¿Amén? Mis queridos amigos, sin Él, no podemos hacer nada. Pero podemos hacer todas las cosas a través de Cristo que nos fortalece, {Flp 4:13} y eso incluye pelear y ganar la buena batalla de la fe {1 Tim 6:12} contra el autor del mal, Satanás. Pero por favor comprendan, que de esas dos dimensiones del mal con las cuales tenemos que luchar en nuestra guerra cristiana, nuestra guerra espiritual, el peor enemigo, al que más hay que temer, es el yo. Es el yo, ese mal innato del corazón natural. Testimonios, Volumen 3, página 106: “La guerra contra el yo es la más grande batalla que jamás se haya peleado”. …la más grande batalla que jamás se haya peleado… Review and Herald, 5 de Marzo, 1908: “No hay ningún enemigo aparte de ése al que tengamos que temer”. Pausemos. ¿No es interesante? “No hay”, ¿qué? “ningún enemigo aparte de ése al que tengamos que temer”. ¿No es Satanás un enemigo al que debemos temer? Mis queridos amigos, la buena noticia es que Satanás ha sido derrotado. ¿Amén? {Amén} ¿Recuerdan que fuimos al Gólgota? … ¿y qué es el Gólgota? -“el lugar de la calavera”. Tenemos un enemigo herido de muerte. ¿Amén? Cuando la cruz cayó en ese pozo de piedra en el Gólgota, esa cabeza de serpiente, esa serpiente de antaño llamada diablo, fue ¿qué? Fue aplastada. ¿Amén? …y la única cosa que le puede dar poder sobre nosotros es el hecho de que no veamos, no entendamos y personalmente no creamos y no aceptemos la verdad como fue revelada en Cristo y en Él crucificado. Él dijo, “Y conoceréis la verdad, y la verdad”, ¿qué? “os hará libres”. {Juan 8:32} …Y a aquéllos que vienen a la cruz, y reconocen la verdad en relación al carácter de Dios, y la verdad en relación a la consecuencia del pecado, la verdad los hace libres y el poder de Satanás se rompe; así es como su cabeza fue aplastada. Pero mis queridos amigos, es a ese corazón de incredulidad, que reside dentro de nosotros, al que debemos temer, y es ese mal innato del corazón natural, que está naturalmente inclinado a creerse todas las mentiras del diablo, al que tenemos que temer, y cuando vencemos al enemigo número uno que reside en el interior, vencemos a su aliado en el proceso. ¿Amén? … ¿y quién es el aliado del viejo hombre? –Satanás y el reino de la oscuridad. Volvamos a nuestro enunciado: “No hay ningún enemigo aparte de ése al que tengamos que temer. Nuestro gran conflicto es con el corazón no consagrado. Cuando conquistamos al yo, somos más que vencedores a través de Aquél que nos ha amado. Hermanos míos, hay una vida eterna que debemos ganar. Peleemos la buena batalla de la fe”. Cuando peleamos y ganamos la buena batalla de la fe sobre la maldad innata del corazón natural, del yo, somos más que conquistadores. ¿Por qué? Porque no sólo obtenemos la victoria sobre el enemigo interno, obtenemos la victoria sobre todo el reino externo de la oscuridad. Cuando conquistas al aliado que reside dentro del campamento, conquistas todo el reino de la oscuridad en el proceso. Oh, mis amigos, cuán importante es entonces que aprendamos a pelear y ganar la buena batalla de la fe. La buena batalla, ¿por qué es una buena batalla? Bueno, porque antes que nada, tenemos un Señor infinitamente poderoso y amoroso que ha peleado y ganado esta batalla en nuestro nombre, y con Él a nuestro lado, no podemos perder la batalla. ¿Amén? {Amén} No podemos perder la batalla. La única manera en la que podemos perder es si abandonamos a nuestro Señor y Salvador. Romanos 8:37: “Antes, en todas estas cosas, somos más que vencedores por medio de Aquél que”, ¿qué? “nos amó”. Nos amó tanto que pagó un precio infinito para lograr la victoria para nosotros, y permitirnos, por Su gracia, obtener la victoria en nosotros mismos. ¿Ven?, Él nos amó tanto, mis queridos amigos, que no sólo peleó y ganó para liberarnos del castigo del pecado, Él peleó y ganó la batalla para liberarnos del poder del pecado. Por favor no olviden eso, para liberarnos del poder del pecado. Él nos ama demasiado como para dejarnos bajo la tiranía de nuestro viejo hombre y su aliado, Satanás. Gracias a Dios que Su gracia es suficiente para liberarnos de la tiranía de esa maldad innata del corazón natural. Esta batalla, ¿cuánto tiempo durará para los cristianos? ¿Cuánto tiempo? Continúa durante toda la experiencia cristiana aquí en el planeta tierra. “De la cruz a la”, ¿qué? “corona hay un fervoroso trabajo por hacer. Hay una lucha con el pecado innato; existe una guerra contra el mal externo. La vida cristiana es una batalla constante y una marcha”. Review and Herald, 29 de Noviembre, 1887. Lo hemos comentado antes, pero por favor reconozcan que toda la vida cristiana sobre el planeta tierra es una batalla. ¿Pero qué clase de batalla es? ¿Es una batalla física? No, es una batalla espiritual. Es una batalla para conquistar la mente. Es una batalla para controlar los pensamientos. Noten cuán claramente habla Pablo de la naturaleza espritual de esta batalla en 2 Corintios 10:3-5: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne. Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el”, ¿qué? “el conocimiento de Dios”. ¿Dónde tienen conocimiento? -en la mente, ¿y cuál es el propósito de esta batalla? Última línea, versículo 5: “y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Es claramente una batalla espiritual, y es una conquista, una batalla para lograr el control sobre los pensamientos, al punto de ¿qué? “Llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. En griego, como vimos antes, ese verbo que está traducido, “llevando cautivo”, está en el tiempo presente activo. Eso significa que es algo que debe ser permanente y continuo. ¿Por qué? Porque, mis queridos amigos, hay una tendencia de nuestros pensamientos a ser cautivados por la maldad innata del corazón natural y a gratificarla, esos deseos carnales que batallan contra el alma. Tenemos una tendencia natural incluso si logramos, en aras de mantener una buena apariencia, una buena fachada, nos las podemos ingeniar para no satisfacer los deseos carnales a nivel del comportamiento, pero muchos de nosotros en la intimidad de la mente, donde pensamos que está bien hacerlo, nos entregamos a los deseos carnales. Pero, mis amigos, si ése es el caso, no estamos peleando y ganando la batalla espiritual. Sólo estamos peleando y ganando una batalla carnal para mantener la tapa puesta sobre nuestro comportamiento. La nuestra es una batalla espiritual; es para controlar lo que sucede aquí arriba, donde sólo ustedes y Dios saben lo que está sucediendo. ¿Estamos de acuerdo? Por favor comprendan que el campo de batalla en el que los cristianos están batallando está entre el oído izquierdo y el derecho. Se trata de la completa victoria sobre nuestros pensamientos. Ése es el campo de batalla espiritual y nuestras armas son poderosas para ganar la victoria allí. ¿Cuál es el arma? ¿La principal arma ofensiva en la armadura del cristiano? Fue llamada ¿cómo? La espada. Es la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Son las preciosas promesas y verdades de la Palabra de Dios, y con éstas vamos a romper todos esos… ¿Como es que lo expresa? “Argumentos… y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios”. Las mentiras del diablo, esas filosofías erróneas que se basan en el engaño de Satanás deben ser rotas y nuestras mentes pueden ser reprogramadas con la verdad, para que verdaderamente podamos lograr la victoria en el reino de nuestros pensamientos y, repito, el objetivo es llevar cautivo cada pensamiento a la obediencia de Cristo. La Fe por la Cual Vivo, página 124 (del original en inglés): “Los pecados que nos acosan deben ser combatidos y vencidos. Los rasgos objetables del carácter, sean hereditarios o cultivados… deben ser firmemente rechazados y vencidos, a través de la fuerza de Cristo… Día a día, y hora a hora, un vigoroso y continuo proceso de auto-sacrificio y de santificación debe darse en nuestro interior”, “…darse” ¿dónde? “en nuestro interior”, “y luego las obras externas darán testimonio de que Jesús permanece en el corazón por la fe… Existe un cielo, y ¡oh, cuán fervorosamente debemos esforzarnos para alcanzarlo! Apelo a ustedes… para creer en Jesús como su Salvador. Crean que Él está listo a ayudarlos por Su gracia, cuando vienen a Él en sinceridad. Deben pelear la buena batalla de la fe. Deben ser luchadores por la corona de la vida”. Oh, mis amigos, por favor adviertan que la lucha por esta corona de la vida por la que tenemos que estar luchando, no es para ganar la vida eterna, estamos luchando para ser idóneos para la vida eterna y para que ésta nos sea encomendada. Esto no tiene nada que ver con los méritos y las obras. No tiene nada que ver con ganar la vida eterna. Tiene todo que ver con prepararse para disfrutarla. Recuerdan ese estudio meticuloso que hicimos y esa distinción que hicimos. Antes de que se nos encomiende la vida eterna, mis queridos amigos, tenemos que llegar al punto en que, por el amor de Cristo, ¡ya hayamos terminado con él! ¿Amén? Porque, verán, el carácter no se cambia cuando vamos al cielo. Nos llevamos nuestro carácter con nosotros, ¿y qué es el carácter? -nuestros pensamientos y sentimientos, y entonces si todavía nos estamos aferrando al pecado en el reino de nuestros pensamientos y sentimientos, no tenemos un carácter idóneo para la eternidad o al que se le pueda encomendar la vida eterna. Debo reiterar esta verdad, porque no quiero que piensen que ésta es justicia por las obras, en absoluto. Éste es trabajo, pero no es meritorio. Es fe que obra por amor con el propósito ¿de qué? {Gál 5:6} Purificar el alma para que podamos ser ciudadanos del cielo. Por favor, tengan esto en mente en forma clara. Ahora bien, en esta batalla espiritual, ¿cuáles son nuestras órdenes, compañeros soldados cristianos? ¿Qué es lo que nuestro Príncipe Emanuel, que está a la cabeza de nuestro ejército, nos ordena hacer? Romanos 6:12, Es bastante simple: “No reine pues el pecado”, ¿dónde? “en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias”. Por favor, adviertan que no estamos siendo exhortados a no permitir que el pecado permanezca en nuestros cuerpos mortales, estamos siendo exhortados a no permitirle ¿qué? …que reine, y por cierto, el hecho mismo de que somos exhortados a no permitir que reine, es una muy clara indicación de que todavía ¿qué? …permanece, obviamente. ¿Por qué tendríamos que luchar para impedirle que reinara si no estuviera allí? Recuerden, cuando nacemos de nuevo, tenemos ¿qué? …dos naturalezas. La naturaleza espiritual reina, pero la naturaleza carnal todavía ¿qué? …Permanece, y nuestra batalla, nuestra batalla espiritual, es impedir que esa naturaleza carnal, ¿haga qué? …reine, y ¿qué determina si reina o no? “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que”, ¿qué? “…lo obedezcáis en sus concupiscencias”. Si lo estamos obedeciendo, si estamos satisfaciendo los deseos de la carne, que aún permanecen, ¿sólo permanecen? No, ¿qué hacen? Reinan. “¿No sabéis que sois esclavos de aquél a quien obedecéis?”, dice en el mismo capítulo, sólo algunos versículos después. Así que lo que determina, mis queridos amigos, si estamos peleando y ganando esta batalla espiritual o no, es si estamos obedeciendo los deseos de la carne o no, satisfaciéndolos, y por favor sepan que éstos son satisfechos antes que nada ¿dónde? …entre el oído derecho y el izquierdo, en la intimidad de nuestra mente, y es por eso que no podemos determinar que estamos librando satisfactoriamente y ganando esta batalla sólo por el hecho de evitar hacer cosas erróneas. ¿Se dan cuenta del matiz que le quiero dar a esto? Pueden estar logrando, con la motivación del yo, evitar hacer cosas erróneas que pudieran manchar su reputación, pero todavía están entregándose a ellas aquí arriba en el mundo de sus pensamientos, en su imaginación, en su fantasía, y aunque sólo se están entregando a ellas aquí arriba en su mente, el pecado reina. ¿Escucho un “amén”? {Amén} Reina. Entonces por favor comprendan la necesidad de aprender a pelear y ganar esta batalla al nivel de nuestros pensamientos y sentimientos –hay que enfatizar esto. Esta es una batalla espiritual, mis queridos amigos; es una batalla espiritual. Review and Herald, 3 de Marzo, 1881: “‘Sois esclavos de aquél a quien obedecéis’. Si nos entregamos a la ira, la lujuria, la codicia, el odio, el egoísmo”, pausemos. ¿Dónde es que nos entregamos primero a la ira, la lujuria, la codicia, el odio y el egoísmo? ¿Dónde? -en la mente, en la mente. “Si nos entregamos a la ira, la lujuria, la codicia, el odio, el egoísmo o algún otro pecado, nos convertimos en esclavos del pecado. ‘Nadie puede servir a dos amos’. Si servimos al pecado, no podemos servir a Cristo”. Por favor, no se engañen a ustedes mismos en esto. “El cristiano sentirá las tentaciones del pecado”, ¿Quién sentirá las tentaciones del pecado? -el cristiano. ¿Por qué? “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu; y el del Espíritu es contra la carne, manteniendo una”, ¿qué? “batalla constante. Aquí es cuando se necesita la ayuda de Cristo. La debilidad humana se une a la divina fortaleza, y la fe exclama, ‘¡Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!’”. {1 Cor 15:57} Mis queridos amigos, es una batalla, es un conflicto constante, pero es la buena batalla de la fe. La fe exclama, “¡Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!” Pero aquí tengo que retroceder y sólo volver a enfatizar un punto. Si el pecado reina, si servimos al pecado, ¿quién es el que no reina? -Cristo, y mis queridos amigos, si Cristo no reina, Él no es el Señor, y si Él no es el Señor, Él no es nuestra Justicia. Por favor, por favor sean realmente honestos con ustedes mismos en esto. ¿Cuál es Su nombre? -el Señor nuestra Justicia. ¿Recuerdan que estudiamos la naturaleza inseparable de ese nombre? {Lecciones 14 A y B} No pueden reclamarlo como su justicia y rechazarlo como su Señor. Ésa es precisamente la razón por la que la vestidura de la justicia no puede encubrir ningún pecado acariciado. Si están eligiendo permitir que siquiera un sólo pecado reine, no están permitiendo que Cristo reine, y Él no es el Señor; y si Él no es el Señor, Él no es nuestra justicia. ¿Queda claro? Por favor sean honestos con ustedes mismos en eso. Entonces ¿cómo se llama esta batalla? Se llama “la buena batalla de la fe”,…de la fe. Oh, mis queridos amigos, ¿saben ustedes cómo pelear la batalla de la fe? Insisto en que si vamos a ser victoriosos, si vamos a conquistar a este factor de oposición, del autor del mal, y, lo más importante, a la maldad innata del corazón natural, tenemos que aprender a pelear y ganar esta batalla de la fe. Pero también insisto en que si vamos a aprender a pelear y ganar la buena batalla de la fe, tenemos que entender, para empezar, qué es la fe ¿no es cierto? Tenemos que entender qué es la fe. Ahora bien, Dios sea misericordioso, eso puede sonar como una cuestión bastante básica y fundamental, y quizás puedan pensar, “¿Por qué nos preocupa si entendemos o no qué es la fe? Por supuesto, cualquiera sabe qué es la fe”. ¿Lo saben realmente? ¿Saben qué es la fe? ¿Qué es la fe? Estoy esperando que alguien me de la exacta definición de texto, ¿y cuál es la exacta definición de texto para fe? “Es pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Hebreos 11:1 Siguiente pregunta; obviamente, sé qué es la fe. ¿Qué significa eso? “…la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. ¿Alguna vez se han puesto a analizar eso? ¿Qué es lo que realmente significa? Seguro, eso es lo es la fe, pero ¿qué significa? “La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. ¿Qué es la fe, mis queridos amigos? Vean, a menudo entramos en un razonamiento circular aquí. Cuando alguien nos pregunta qué es la fe, decimos que es “confiar en Dios”, y luego si nos preguntan, “Bueno, ¿y cómo confías en Dios?” decimos, “Bueno, tienes que tener fe”. Esto me recuerda una historia. Un pastor tenía el hábito de comprobar si su sermón había sido claramente entendido o no, apresurándose hacia la parte trasera de la iglesia después de su prédica, y al primer niño que encontraba le hacía preguntas sobre el sermón. Porque suponía que si los niños entendían, probablemente los adultos también podrían haberlo hecho, y entonces acababa de dar un maravilloso sermón en el que había trabajado arduamente, sobre la fe, para que a su congregación le quedara claro lo que era la fe, y así con gran interés se apresura a la parte trasera, detiene al primer niño, un pequeño, y le dice, “Discúlpame, hijo. Después de haber escuchado el sermón del pastor, ¿puedes decirme qué es la fe?” …y el pequeño, sin dudar, dijo, “Sí, pastor, es fácil. La fe es creer en algo que sabemos que no es verdad”. El pastor se sobresaltó y se dio cuenta que tendría que volver a este estudio y trabajar otra vez en ese sermón. Pero muchos de nosotros tenemos esa clase de pensamiento subconsciente en nuestras mentes. La fe es creer en algo que sabemos que no es verdad. Es casi como si la fe estuviera despidiéndose de sus cerebros y saltara hacia el olvido, y creyeran que algo los va a atrapar. Oh no, mis queridos amigos, por favor no lleguen a eso. ¿Qué es la fe? ¿Qué es la fe? Bueno, antes que nada reconozcamos que la fe es inseparable de la Palabra de Dios. ¿Escucharon lo que acabo de decir? La fe es ¿qué? Inseparable ¿de qué? …de la Palabra de Dios. Vean, Romanos 10:17: “Así que la fe es por el”, ¿qué? “oír, y el oír, por la Palabra de Dios”. ¿Pueden tener fe sin la Palabra de Dios? No fe verdadera, salvadora, no. Fíjense en el texto del cual tomamos el título de este estudio, 1 Timoteo 6:12: “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de”, ¿qué? “la vida eterna…” Pero por favor dense cuenta, ¿cómo es que tenemos vida abundante y eterna? Juan 6:63: “…Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. Entonces mis queridos amigos, sepan por favor que la fe debe echar mano de la Palabra de Dios que es dadora de vida. ¿De acuerdo? ¿Qué es lo que debe hacer la fe? Debe escuchar, creer y recibir la Palabra de Dios que es dadora de vida, y proceder a actuar en consecuencia. Ahora, ilustremos esto, por favor; trabajen conmigo en esto. Una de las mejores maneras de definir la fe es ilustrarla. ¿Qué es lo que es usado en las Escrituras como una ilustración clásica de la verdadera fe? Abraham, bien; Romanos 4:3: “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia”, ¿correcto? Esa es una cita del Viejo Testamento. Está registrada en Génesis 15:6, y por supuesto, el Viejo Testamento está escrito en ¿qué lengua? en hebreo. “…y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia”, es lo que dice la historia original en hebreo, y mis queridos amigos, hay una idea preciosa que se puede vislumbrar mirando la lengua original. La palabra hebrea que está traducida como “creyó” es la palabra “aman”. ¿Captan eso? ¿Cuál es la palabra hebrea que está traducida como “creyó”? -“aman”. ¿Qué palabra escuchan aquí? “Amén”. Tomamos nuestra expresión “amén” de esta palabra hebrea “aman”. ¿Qué significa “amén”? Que así sea… que sea… Sea. Oh mis queridos amigos, por favor, por favor capten la idea aquí. ¿Qué es la fe? La fe es la respuesta “Que así sea”, cuando escuchamos la Palabra de Dios, la Palabra de Dios que es dadora de vida. Trabajemos con Abraham. ¿Qué le dijo Dios a Abraham con Su palabra dadora de vida? Le dijo, “te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”. Notable, especialmente cuando consideran el hecho de que Abraham tenía cerca de 100 años. Ahora, díganme, si Abraham hubiera decidido responder a la Palabra de Dios basado en el razonamiento humano, y en la información sensorial humana, al mirar al aún amado pero ciertamente arrugado rostro de Sarah, ¿cómo hubiera respondido a la declaración de Dios, “te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”? ¿Cómo hubiera respondido si hubiera actuado de acuerdo al razonamiento humano y a la información sensorial humana? ¿Cómo hubiera respondido? “De ninguna manera, Dios, eso no puede suceder”. “De ninguna manera, eso no va a suceder, es demasiado tarde”. “¿Dónde estabas hace mucho tiempo atrás cuando esto hubiera podido suceder?” Pero, mis queridos amigos, después de un muy equivocado intento de justicia-por-las-obras, conocido como Hagar; y es notable para mi que las Escrituras digan que Abraham no dudó; dudó lo suficiente como para dar ese mal paso para tratar de hacer realidad la Palabra de Dios, ¿verdad? Pero por favor reconozcan que Abraham dijo, en respuesta a la notable proclamación de Dios, de que él sería el padre de muchedumbre de gentes, él dijo, “Aman”, él creyó. En otras palabras, él dijo, “Que así sea”. ¿Me explico? Él dijo, “Que así sea”. ¿Cómo pudo decir tal cosa? Porque sabía, por favor entiendan esto, sabía que Aquél que le habló tenía el poder de hacer realidad lo que declaraba. Como ven, la Palabra de Dios no es una palabra común ¿verdad? “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca, {Sal 33:6} porque Él dijo y fue…”, “hecho” no se agrega en la versión hebrea… En la traducción al inglés, se agrega la palabra “hecho”. En hebreo simplemente dice, “Porque Él dijo y fue”. “Él mandó, y existió”. La Palabra de Dios no es una palabra común ¿verdad? Hay poder creativo en la Palabra de Dios para hacer realidad lo que declara, y Abraham sabía que el Dios que le dijo que él sería el padre de muchedumbre de gentes, tenía poder dentro de Su Palabra para hacerlo realidad. ¿Comprenden esto? Ésta es una parte esencial de la fe. Él sabía que Dios tenía poder dentro de Su Palabra para hacer realidad lo que Él declaraba, ¿y entonces qué respondió? “Que así sea; que así sea en mi vida. Que así sea en mi vida”. …y el pasaje sigue diciendo, Romanos 4:21: “…Plenamente convencido de que era también poderoso para que lo que había prometido fuera”, ¿qué? “hecho”. Ven entonces, Abraham creyó que lo que Dios decía Él tenía el poder de hacerlo realidad, por lo cual también su fe le fue contada por ¿qué? -por justicia. Ahora, por favor comprendan… permítanme recapitular aquí. Por favor comprendan de esta ilustración lo que es la fe. La fe, antes que nada, escucha la Palabra de Dios. ¿Me explico? La fe ¿qué? Escucha la Palabra de Dios, y cree que lo que Dios dice, tiene el poder de realizarlo, de llevarlo a la realidad. ¿Por qué? Porque no es simplemente una palabra común, porque Él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió. {Sal 33:9} Fue la Palabra de Dios la que dijo, “Hágase la luz y se hizo” ¿qué? “la luz”. {Gn 1:3} Así como el saber que Él tenía el poder de hacer realidad lo que declaraba, también le da el permiso de Dios… la fe también nos da el permiso de Dios para que esto suceda en nuestras propias vidas. ¿Captaron esas tres cosas? Escucha la Palabra de Dios. Cree que Dios puede hacer realidad lo que declara, y en tercer lugar ¿qué? …les da Su permiso para que esto suceda en sus propias vidas. Mis queridos amigos, eso es la fe. Pero hay una cuarta cosa, hay una cuarta cosa que hace. La verdadera fe, procede a actuar de acuerdo a esa Palabra, Sabiendo que Dios nos dará el poder de obedecer esa Palabra. Por favor no se pierdan eso. “La fe sin obras está”, ¿cómo? “está muerta”. {St 2:20} Tienen que llegar a la cuarta etapa. ¿Tienen esas cuatro etapas? La fe escucha la Palabra de Dios. La fe sabe que Dios tiene el poder de hacer realidad lo que declara, Sabiendo eso, la fe consiente en que Dios lo haga suceder en nuestra vida y cuarto, la fe procede a ¿qué? Actuar en consecuencia, sabiendo que Dios nos dará el poder de llevar a cabo Su voluntad en nuestra vida. ¿Vieron eso? ¿Comprendieron eso? Vean, había algo que Abraham tenía que hacer para actuar de acuerdo a esa Palabra, ¿cierto? Dios sea misericordioso, a riesgo de ser indiscreto, Isaac no fue concebido en forma inmaculada. Abraham tenía que actuar de acuerdo a esa Palabra. Pero sabía que Dios tenía el poder de tomar su cuerpo “muerto” y ¡darle vida! ¿Amén? …y hacer lo mismo en el útero de Sarah. ¿Ven?, la fe cree que hay poder de vida en la Palabra de Dios y actúa de acuerdo a ella, confiando en Dios para que le dé ese poder de vida, y nos permita llevar a cabo Su voluntad en nuestras vidas. ¿Comprenden ahora lo que es la fe? Ahora, lo que quiero hacer es tomar ese principio y aplicarlo a cómo pelear y ganar la buena batalla de la fe. Rápidamente: ¿Qué es lo que se nos ordena hacer? En tanto que este factor de oposición llamado la carne ¿es…? …esta maldad innata del corazón natural, pe-ca-do capital. Se nos ordena no permitirle que ¿qué? …reine. Romanos 6:12: “Por lo tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias”. Ahora bien, ¿cómo vamos a obedecer esa orden? -¿por medio de qué? …por la fe. Ahora, ¿qué palabra debemos escuchar, creer y decirle “amén”, y actuar de acuerdo a ella si vamos a obedecer esa orden? Bien, por favor adviertan que la orden empieza con las palabras: “por lo tanto”. ¿Con qué palabras comienza? …por lo tanto. Siempre que usan las palabras “por lo tanto”, ¿qué señala? -una conclusión; correcto. Recuerdo cuando estaba en la escuela primaria, en clase de recuperación de lectura. Sí, tuve que tomar una clase de recuperación de lectura, y mi maestra estaba tratando de explicarme la expresión “por lo tanto”, y nunca lo voy a olvidar; ella dijo: “Stevie, cada vez que te encuentres con la expresión “por lo tanto”, tienes que preguntarte para qué está allí”. Nunca me he olvidado de eso. ¿No es interesante cómo las cosas quedan arraigadas en tu mente? …y continuó explicándome que está allí por una razón muy importante. Es una señal que te dice que lo que está por seguir es una conclusión y está basada en lo que acaba de ser dicho. Ahora bien, por favor noten que esta orden de impedirle al pecado que reine es ¿qué? …una conclusión. Pregunto otra vez, ¿dónde debemos ir a escuchar la Palabra de Dios y decirle amén con el fin de obedecer la orden por la fe? ¿No debíamos ir a lo que se había dicho justo antes de la expresión “por lo tanto”? ¿No es cierto que eso tiene sentido? Sí, bien. Ahora, trabajen conmigo: Romanos capítulo 1, disculpen, Romanos capítulo 6. Romanos capítulo 6, versículo 1: ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado ¿cómo viviremos aún en él? Muy interesante; ¿qué es lo que nos dice la Palabra de Dios? Hemos muerto al pecado, por lo tanto ya no necesitamos ¿qué? …ya no necesitamos vivir en él. ¿No pueden ver que si realmente creemos que hemos muerto al pecado, podríamos impedirle que reinara? ¿Cómo puede reinar un hombre muerto? ¿Se dan cuenta? Bien, ayúdanos, Pablo: ¿cómo, dónde, cuándo hemos muerto al pecado? Escuchen, él nos ayuda; lo explica, versículo 3: ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en su”, ¿qué? “Su muerte. Porque somos sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”. Ahora miren, quiero decretar el versículo 5. “Porque si fuimos plantados juntamente con Él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección”. ¿Qué acabo de decretar? -la ordenación del bautismo. ¿Cuántos están bautizados aquí? Creo que todos. ¿Comprenden ustedes el profundo simbolismo espiritual de esa ordenación? Ésta, por cierto, es la razón por la cual bautizamos por inmersión. La rociadura no representa la misma manifestación simbólica profundamente significativa ¿verdad? Cuando ustedes le permiten al pastor sumergirlos en la pila bautismal, ¿qué es lo que ustedes están simbólicamente manifestando a los testigos presentes? …y, por cierto, la inspiración nos dice que la Divinidad, las tres personas de la Divinidad, están presentes en todo bautismo, y siendo testigos de todo bautismo -tremendos Testigos. {FLB 146.3} ¿Amén? ¿Qué les estaban diciendo a estos testigos cuando ustedes le permitieron al pastor sumergirlos en la pila bautismal? Ustedes estaban diciendo que estaban eligiendo aceptar la muerte de Cristo al pecado como propia; y con eso estaban eligiendo reconocerse ¿qué? …muertos al pecado; {Rom 6:11} y simbólicamente estaban diciendo eso al permitirle al pastor sepultar a su viejo hombre, y la pila bautismal se convirtió en un sepulcro para el viejo hombre. ¿Amén? Oh, mis amigos, gracias a Dios ése no es el final de la ceremonia. ¿Amén? Si ése fuera el final de la ceremonia, el bautismo sería terminal ¿no es cierto? No sólo nos identificamos por la fe con un Salvador crucificado y sepultado, nos identificamos por la fe ¿con qué? … ¡un Salvador resucitado! {Amén} …y eso es lo que están diciendo simbólicamente cuando le permiten al pastor ¿hacer qué? …volverlos a la vida. Pero ahora ustedes vuelven a una ¿qué? … ¡una nueva creación, una nueva criatura! Su viejo hombre está muerto y enterrado. La pila bautismal, que es un sepulcro para el viejo hombre, es un útero para el nuevo. ¿Amén? …y ustedes son nacidos del agua, y nacidos del Espíritu. … ¿nacidos para hacer qué? …para andar en vida nueva. {Rom 6:4} Oh, mis amigos, gracias a Dios por la ordenación del bautismo. ¿Amén? … ¿y es nuestro privilegio el saber qué de ahí en más? Versículo 6, Romanos 6:6: “sabiendo, que nuestro viejo hombre fue”, ¿qué? “crucificado juntamente con Cristo”, … ¿para qué? “…para que el cuerpo del pecado sea destruido”, cuidado con esto, “a fin de que no”, ¿qué? “…sirvamos más al pecado”. ¿Por qué digo “cuidado con esto”? Bueno, casi parece como si en el bautismo el viejo hombre es ¿qué? Es erradicado, ha desaparecido, ya no es un problema, ya no nos preocupa. ¿Es ése el caso? No, no lo es, y tenemos que llegar a entender lo que Pablo quiere decir cuando continuemos después de un breve descanso. ¿Se pondrían de pie para orar, por favor? Padre nuestro que estás en los cielos, muchas gracias por ayudarnos a entender, mientras estudiamos cómo pelear y ganar la buena batalla de la fe. Tenemos que llegar a entender qué es la fe, y después debemos entender qué dice Tu Palabra para que le podamos decir “amén”, a fin de pelear y ganar esta intensa batalla espiritual sobre el factor de oposición de la carne, ese mal innato del corazón natural. Por favor sigue acompañándonos mientras estudiamos, es nuestra plegaria en el nombre de Jesús. Amén.

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