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Se dice que el desarrollo del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos. Durante la siguiente hora exploraremos tanto nuestro privilegio como nuestra responsabilidad de asemejarnos al carácter de Cristo. Acompáñenos en esta poderosa hora de renovación personal mientras el Pastor Stephen Wallace nos lleva “De Gloria en Gloria”.

Bienvenidos, amigos. Aprecio mucho el privilegio de continuar en este estudio sobre el papel central de la voluntad en el desarrollo del carácter. Estamos en la página 59 de nuestra carpeta, Lección 27. Título: “Todo lo Puedo en Cristo”. Me encanta ese versículo; me encanta. Sigue diciendo: Todo lo Puedo en Cristo que me fortalece. {Flp 4:13} Quiero dejar muy, muy claro, por la gracia de Dios, cómo es que podemos triunfar, no sólo en nuestra cruzada para superar el factor de oposición de la carne con todos sus deseos, sino también triunfar en nuestra cruzada por un carácter semejante al de Cristo. Quiero dejar muy claro que el secreto del éxito es la unión, la unión del poder divino con el esfuerzo humano. Amigos, tenemos un importante estudio entre manos, y recuerden, las cosas espirituales sólo son, ¿qué? …discernidas espiritualmente. {1 Cor 2:13-14}

Espero que no se resientan porque les diga esto una y otra vez. Pero ustedes saben, somos tan propensos a ser auto-suficientes en lo que se refiere al estudio de la Palabra de Dios. ¿Lo admitirían junto conmigo? Dios nos perdone. Pero estoy aquí para decirles, mis amigos, no tenemos lo que se necesita. Simplemente no tenemos lo que se necesita… para tener una experiencia que transforme nuestras vidas en el estudio de la Palabra de Dios, de todos modos. Oh, sí, podemos intelectualizar y teologizar y debatir, hacer un ejercicio intelectual en el estudio de la Palabra de Dios, pero, mis queridos amigos, espero que quieran obtener más que eso del estudio de la Palabra de Dios. Lo quieren, ¿verdad? {Amén} Quieren asemejarse más a Jesús por haber estudiado Su Palabra, ¿no es así? Si ésa va a ser nuestra experiencia, tenemos que estudiar Su Palabra bajo la influencia del Espíritu de Jesús, el Espíritu de Verdad. Sólo el Espíritu de Verdad puede realmente revelarnos la Gloria de Dios al estudiar la Palabra, y ciertamente sólo el Espíritu de Verdad puede restituirnos la gloria de Dios. Entonces, tanto para contemplar la gloria como para que nos sea restituida en Su semejanza, dependemos del Espíritu Santo. Así que vamos a orar por él. Oremos por el otro mientras oramos por nosotros, una vez más por la efusión del Espíritu de Dios sobre nosotros.

Dios Padre, una vez más, en el silencio de esta noche, en este lugar encantador, Te alabamos por el privilegio de abrir Tu Palabra, con el fin de estudiar la verdad tal como es en Jesús. Pero Padre, porque queremos que éste sea más que solamente un… sólo un ejercicio intelectual, porque queremos que ésta sea una experiencia transformadora, comenzamos por abrir nuestros corazones, e invitando a Tu Espíritu, el Espíritu de Verdad, a que nos acompañe, para que nuestro estudio de la verdad pueda permitirnos experimentar más plenamente que nunca antes su poder liberador y santificador en nuestras vidas. Padre, tengo el privilegio inmerecido de guiar este estudio. Libremente reconozco ante Ti que no me siento suficientemente capacitado. Pero estoy tan agradecido por que Tú te dignas usar a los mortales terrenales, dañados por el pecado, como canales de la bendición de la verdad. Ruego por que a través de aquello a lo que el apóstol Pablo se refiere como la locura de la predicación, el Espíritu Santo pueda ser capaz de comunicar la verdad transformadora a cada corazón y mente, a través de este pobre vehículo terrenal. Por favor Señor, obra ese milagro y que cada uno reciba una bendición, todos sabremos de quién es el crédito. Es Tuyo, y no del pobre vehículo terrenal que Te dignas usar. Por favor Padre, concédenos esta plegaria, pues te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Todo lo Puedo en Cristo que me fortalece. {Flp 4:13} Estamos viendo el papel de la voluntad, que es el poder que rige la naturaleza del hombre, y hemos llegado a reconocer que su papel es absolutamente central, es crucial. Ciertamente, todo depende de la acción correcta de la voluntad. ¿Por qué? Porque la voluntad es el poder que rige la naturaleza del hombre, el poder de decisión, el poder de elección, y como dice la inspiración, “En cada experiencia de vida, la palabra de Dios para nosotros es”, ¿qué? “Escoged hoy a quien serviréis”. {Ed 289.1} ¿Por qué? Porque en cada experiencia de vida, nos vemos enfrentados a dos pares de deseos opuestos en cuanto a cómo responder a esa experiencia: los deseos de la carne y los deseos del Espíritu. {Gál 5:17} Sí, esa palabra deseo puede ser usada en referencia al Espíritu, porque en griego simplemente significa anhelo fuerte. ¿Tiene el Espíritu anhelos fuertes? Sí, y estos deseos son radical, diametralmente opuestos. Por lo tanto, ningún hombre puede servir a dos amos {Mt 6:24}; tenemos que hacer una elección. En cada experiencia, la palabra de Dios para nosotros es: “Escoged hoy”, escojan en este momento, “a quién serviréis”. {Jos 24:15} Escojan, escojan, escojan, escojan.

Es sólo… con una voluntad que ha sido sometida al Señorío de Jesucristo, respondiendo al precio redentor pagado para liberarla de su natural sumisión al pecado, al yo y a Satanás, {AA 558.1} que podemos someter nuestra voluntad al Señorío de Jesucristo, y cuando Él toma nuestra voluntad, ¿qué es lo que hace? ¿La ejerce por nosotros? No, mis queridos amigos. Él le da poder para que podamos ejercerla nosotros en armonía con la Suya. En armonía con la Suya…

La razón por la que esto es tan importante que se entienda no es sólo por el papel central de la voluntad en el desarrollo del carácter y en el triunfo sobre la tentación, sino que es especialmente importante de entender a la luz de esta falsa enseñanza, que es muy popular entre nosotros como pueblo, y ha desorientado a muchos. Siento la carga de contrarrestarla con la verdad, y al considerar esta falsa enseñanza, me he preguntado, “¿por qué?” …y he llegado a la conclusión de que, como señalamos antes al pasar, es una reacción excesiva hacia el legalismo; es una reacción excesiva hacia el legalismo. Es una reacción excesiva hacia el esfuerzo humano. Es una conlusión errónea de que todo esfuerzo humano es legalismo, lo que simplemente no es el caso. Pero mis queridos amigos, es también llevar una verdad muy importante a un extremo desequilibrado.

Ahora, permítanme explicarles algo sobre la herejía. La herejía no es nunca simplemente un error flagrante. Satanás sabe hacer mejor las cosas que tratar de deslizar un error flagrante, ¿verdad? ¿Entonces es un maestro en qué? En mezclar la verdad con el error, o llevar la verdad a un extremo, al punto en que se torna desequilibrada. Habitualmente es un proceso gradual. En primer lugar, alguien percibe que hay un cierto desequilibrio aquí, y quiere arrojar su peso a la dirección opuesta para tratar de conservar un equilibrio, y entonces comienzan a martillar sobre una verdad equilibradora muy importante. Pero si no es cuidadoso, puede martillar tan fuerte que se torna sobreenfatizada. En primer lugar, porque ignora una verdad del equilibrio, y luego –cuando se convierte en una herejía hecha y derecha- niega una verdad del equilibrio.

Ahora, esta falsa doctrina de la que trato de advertirles, ¿cuál es la verdad que ha llevado al extremo? “Separados de mi, nada podéis hacer”. ¿Es verdad eso? Es absolutamente verdad. Aquí está el primer texto, Juan 15:5, “Separados de mí, nada podéis hacer”. Jesús dijo eso, por supuesto que es verdad. Nadie puede negar eso. Pero, mis queridos amigos, nos metemos en problemas si llevamos esa verdad a un extremo. ¿Qué quiero decir? Sí, es verdad que separados de Él nada podemos hacer. Pero no lleven eso a un extremo. No saquen la conclusión de que “con Él no tenemos que hacer nada”. ¿Estamos de acuerdo? “Separados de mi, nada podéis hacer”. Sí. ¿Con Él no tenemos que hacer nada? No. No, no, no. ¿Cuál es la verdad equilibradora? “Separados de mi, nada podéis hacer”. Pero, “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. {Flp 4:13} ¿Amén? Sí, por supuesto, sin la fuerza de Jesucristo no podemos hacer nada. Pero eso no significa que debamos esperar que Jesucristo haga todo por nosotros. Siéntense atrás y déjense llevar y déjenlo a Dios.

Por cierto, me preocupa esa expresión “Dejarse llevar, dejarlo a Dios”. Reconoceré que hay ciertos contextos en los que podría ser apropiada. Pero me causa bastante inquietud porque suena como si esperáramos simplemente ser pasivos e indolentes, y Dios hará lo que se necesite hacer. ¿Es ésa la forma en que esto funciona en la experiencia cristiana? No, mi hermano, mi hermana. Es agarrarnos fuerte y en Su fuerza, querer y hacer Su buena voluntad. Eso es lo que es, y al hacer eso, “podemos hacer”, ¿qué? “…todo en Cristo, quien” ¿qué? “me fortalece”. Por favor comprendan eso.

Youth’s Instructor, 20 de Septiembre, 1894: “Dios les ha dado poderes morales, y los ha hecho susceptibles a influencias religiosas; Él les ha suministrado oportunidades y facilidades que son favorables al desarrollo de un carácter semejante al de Cristo; y ahora queda en ustedes el cooperar o no con las acciones divinas y asegurar sus aspiraciones y su elección. ¿Acaso no van a aprovechar, apreciar y apropiarse de toda ayuda que ha sido suministrada? Deben orar, creer, y obedecer. En su propia fuerza no pueden hacer nada; pero en la gracia de Jesucristo, pueden emplear sus poderes de manera de traer el mayor bien a su propia alma y la mayor bendición a las almas de los demás. Aférrense a Jesús, y obrarán diligentemente las obras de Cristo, y finalmente recibirán la recompensa eterna. Sean fieles en lo muy poco”. ¿Ven el equilibrio protector aquí? Reconoce la verdad de que, “Separados de Mi, no podéis hacer”, ¿qué? “…nada”. Pero no lo lleva al extremo en el que con Él no tenemos, ¿qué? …que hacer nada… todo lo contrario. Tenemos que, ¿qué? “…aferrarnos a Jesús, y obraremos diligentemente las obras de Cristo”. Esto es lo más cercano a lo opuesto del “Déjate llevar, déjalo a Dios” que puedan encontrar. ¿Estamos todos de acuerdo?

Ahora bien, ¿por qué estoy tan resuelto a dejar esto claro, mis queridos amigos? Bien, precisamente debido a la siguiente declaración, Patriarcas y Profetas, página 509 (del inglés): “El secreto del éxito es la unión del poder divino con el esfuerzo humano”. ¿Estamos hablando aquí de algo simplemente incidental? ¿Algo que no es importante? No, hermano, hermana, estamos hablando del secreto del éxito en nuestra cruzada por un carácter semejante al de Cristo. En nuestra cruzada por la idoneidad para el cielo. En nuestros esfuerzos por superar el factor de oposición de la carne y todos los deseos de la carne. “El secreto del éxito es la unión del poder divino con”, ¿qué? “…el esfuerzo humano”.

Por cierto ¿quién se supone que sabe muy bien que la unión del poder divino con el esfuerzo humano es el secreto del éxito? -Satanás, Satanás. Ahora, si supieran eso, y ustedes fueran Satanás, ¿qué suponen que estarían ansiosos por que hiciera la gente? Abandonar uno u otro de esos dos componentes esenciales en la ecuación del éxito. ¿No lo harían? Por supuesto que sí. Si la única forma en que alguien va a triunfar es por la unión del poder divino con el esfuerzo humano, entonces van a hacer todo lo posible para hacer que la gente crea que alguno de los dos no es necesario.

¿Cómo llamamos el abandonar el poder divino, el poder divino que es uno de los componentes de la ecuación del éxito? Lo llamamos humanismo, humanismo, en el cual se supone que el hombre es inherentemente bueno. Sólo necesita algunas oportunidades y algo de incentivo y un buen subsidio del gobierno, y un programa educativo, podrían ayudar, y lo hará bien; se convertirá en una buena persona. No, no. “Separados de Él no podemos hacer”, ¿qué? “nada” {Juan 15:5} que sea bueno. Por supuesto, podemos obtener buenos estafadores y ladrones, pero estoy hablando de ser alguien realmente bueno en el sentido de los valores cristianos. No pueden hacer eso sin la ayuda del Espíritu Santo. No importa cuánta educación tengan. Eso requiere poder sobrenatural. ¿Amén? Poder sobrenatural.

Pero hay otra forma en que el diablo puede hacernos fracasar, haciendo que abandonemos el componente del esfuerzo humano en la ecuación del éxito. ¿Me siguen? ¿Cómo podría hacer eso? Bien, podría venir con una teoría que nos hiciera creer a todos que el esfuerzo humano es categóricamente legalismo; y quienquiera que se crea eso, por supuesto, no querrá ser un legalista, entonces no querrá poner en práctica ningún, ¿qué? …ningún esfuerzo, y estará condenado a, ¿qué? …al fracaso. ¿Ven eso, mis queridos amigos? Satanás estaría simplemente emocionado, simplemente emocionado.

¿Ustedes saben?, al viajar, y al trabajar con esta amada iglesia nuestra, he tenido la oportunidad de deliberar con, y escuchar el testimonio de numerosos creyentes Adventistas del Séptimo Día. Ha habido ocasiones en que la gente ha compartido conmigo su incapacidad de superar algunos problemas serios en su vida, algún pecado recurrente, y al discutir con ellos la forma en que podrían hacerlo, ¿saben lo que sale a la superficie generalmente? Cuando les pregunto, por ejemplo, qué están haciendo para cooperar con el Señor para obtener la victoria, dicen, “¿Qué quieres decir? no quiero ser legalista” e inmediatamente sé que han sido adoctrinados por esta enseñanza falsa tan peligrosa.

Mis queridos amigos, por favor, la ecuación del éxito debe tener tanto, ¿qué? El poder divino como el esfuerzo humano. Escuchen esta notable declaración. Testimonios, Volumen 7, página 239 (del inglés): “Nuestro éxito está forjado por nosotros mismos…” Ahora si me detengo aquí, ¿qué sería eso? Humanismo. Pero ése no es el final de la frase, ¿no es cierto? “Nuestro éxito está forjado por nosotros mismos a través de la gracia de Cristo”. Ahí la tienen; ésa es la ecuación del éxito. Esfuerzo humano con, ¿qué? …con poder divino. En palabras de Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. {Flp 4:13} Ahí la tienen; ahí la tienen.

Ustedes saben, yo… Voy a hacer una declaración radical aquí. Algunos de ustedes la encontrarán difícil de aceptar, pero la voy a hacer de todas maneras, porque quiero enfatizar este punto. “Separados de Él, nada podemos hacer” en nuestra propia experiencia de salvación personal. Pero también es cierto que sin nosotros, Él no puede hacer nada… en nuestra propia experiencia de salvación personal. Ahora, por favor adviertan, yo la denominé, “en nuestra propia”, ¿qué? “…experiencia de salvación personal”. ¿Necesitó Él nuestra ayuda en lo referente a la elaboración de las provisiones para la salvación? Oh, no. No, no, no, no, no. No estoy diciendo eso. Pero lo que estoy diciendo es que en lo que se refiere a la aplicación personal de esas provisiones y la experiencia de su eficacia, Él tiene que tener nuestra cooperación. La tiene que tener.

Escuchen, no haría tal declaración radical sin el respaldo de la inspiración. La Maravillosa Gracia, página 319 (del inglés): “El hombre no puede lograr nada sin Dios”, ¿Estamos todos de acuerdo? “El hombre no puede lograr nada sin Dios, Y Dios ha dispuesto Sus planes de forma de no lograr nada en la rehabilitación de la raza humana sin la cooperación de lo humano con lo divino”. Notable. Ahora bien, antes, Dios sea misericordioso, antes de que se impresionen demasiado con su contribución absolutamente esencial, por favor, por favor, por favor lean esta frase que sigue: “La parte que al hombre se le requiere soportar es inconmensurablemente pequeña”. Humillante, ¿verdad? “La parte que al hombre se le requiere soportar es”, ¿qué? “…inconmensurablemente pequeña”, pero escuchen, “sin embargo en el plan de Dios es sólo esa parte la que se necesita para hacer del trabajo un éxito”. Inconmensurablemente pequeña, pero absolutamente, ¿qué? Esencial. Absolutamente esencial. Por favor entiendan la absoluta necesidad del esfuerzo humano si el poder divino va a ser un éxito.

El Ministerio de Curación, página 130 (del inglés): Quiero trabajar con esta declaración admirable. Primera oración: “Prescindiendo del poder divino, ninguna reforma genuina puede llevarse a cabo”. Pausemos. “Prescindiendo del poder divino, ninguna”, ¿qué clase de reforma? “…genuina puede llevarse a cabo”. Por favor adviertan ese calificativo. ¿Es posible llevar a cabo una reforma importante sin el poder divino, sin embargo? Sí, la modificación del comportamiento es posible, excepcionalmente posible, si tienen suficiente motivación del ego. Síganme, por favor. ¿Qué acabo de decir? La modificación del comportamiento es posible si tienen suficiente, ¿qué? …motivación del ego. Me permito sugerirles, Dios sea misericordioso, que la psiquiatría y la psicología modernas, si no están centradas en Cristo, dependen exclusivamente de la motivación del ego para dar lugar a la modificación del comportamiento. Pero puede hacerse; puede hacerse. ¿Pero es ésa una reforma genuina? No, eso es sólo blanquear el sepulcro. {Mt 23:27} ¿Estamos de acuerdo? Eso realmente es hipocresía. Vean, una reforma genuina tiene que surgir de un intelecto convertido, de un cambio de corazón. Pero la motivación del ego a través de la modificación del comportamiento es simplemente apretar los dientes y obligarse a comportarse en esta determinada área porque hay suficientes beneficios y ventajas que lo hacen redituable. ¿Me siguen?

Permítanme ilustrarlo. Una gran reforma que tuvo lugar, aunque está disminuyendo desde hace un tiempo, tuvo lugar en esta nación algunos años atrás en el área de las relaciones sexuales, una buena oferta de abstinencia. ¿Por qué? ¿Era ésta una reforma genuina? No, el temor al SIDA es lo que la ocasionó. No es una reforma genuina, ¿verdad?

Regresemos a nuestra declaración. “Prescindiendo del poder divino, ninguna reforma genuina puede llevarse a cabo”. ¿Por qué es ése el caso? Sigo leyendo: “Las barreras humanas contra las tendencias naturales y cultivadas no son sino como el banco de arena contra el torrente”. Me gusta eso. Las barreras humanas no son sino, ¿qué? “…el banco de arena contra el torrente”. “No es hasta que la vida de Cristo se torna un poder vitalizador en nuestras vidas que podemos resistir las tentaciones que nos atacan desde adentro y desde afuera”. ¿Ven, mis queridos amigos?, si realmente vamos a obtener verdadera victoria y tener una reforma genuina, tenemos que aprender a sobreponernos a la tentación. Pero “las barreras humanas contra las tendencias naturales y cultivadas no son sino”, ¿qué? “…el banco de arena contra el torrente”.

Desarrollemos un poco esto. Hace varios años, antes de ver la luz {CL 12.5} y de que nos mudáramos a Montana, solíamos vivir en Michigan, no muy lejos de la costa del Lago Michigan. En esa época nuestros hijos eran pequeños, y les encantaba que mamá y papá los llevaran a la playa. Ahora bien, no era una playa verdadera, como la de la orilla del mar, pero la costa del Lago Michigan es arenosa y el Lago Michigan es tan grande que no puedes ver el otro lado, y si el viento está soplando realmente tienes olas, así que puedes pensar que estás en la costa del mar. No está el olor del agua salada, que se extraña, pero todo lo demás está bastante bien. Y a los niños les encantaba que estuviéramos con ellos, cada vez que querían que papá los ayudara a construir un castillo de arena. Recuerdo ese domingo en particular, había ido totalmente equipado. Tenía palas, y toda clase de formas diferentes de Tupperware en los que se puede poner la arena dentro y, bueno, ya saben… era un proyecto divertido; realmente me superé a mí mismo. Este castillo de arena debe de haber tenido casi 20 (de) pies de largo; y tenía… tenía torretas y tenía puentes y tenía torres… tenía uno o dos puentes; era realmente una obra de arte… escaleras. Los niños se estaban divirtiendo muchísimo. Trajeron sus pequeños juguetes de plástico, pequeños muñequitos de plástico, y estaban jugando.

Yo estaba disfrutándolos a ellos mientras ellos disfrutaban del castillo de arena, y yo estaba parado allí, me di cuenta de que las olas se estaban haciendo más grandes, y más rápidas, y no recuerdo qué era, si estaba pasando un barco o si se estaba levantando viento, pero estaban amenazando el castillo de arena. Porque por supuesto, para construir un castillo de arena, tienes que estar muy cerca del agua. Ése es el único lugar en que la arena está suficientemente húmeda como para que se compacte. Con arena seca no pueden… ustedes entienden… Como sea, el castillo de arena estaba en grandes problemas si papá no hacía algo y lo hacía pronto. Papá al rescate. Me puse de rodillas y empujé, y arrastré, y trabajé, y transpiré; de hecho las gotas caían por mi frente; y construí un maravilloso banco de arena para proteger el castillo de las olas, y cuando me levanté, miré mis rodillas y prácticamente estaban sangrando. Me las había raspado hasta sangrar trabajando tan duramente para salvar el castillo, ¡para salvar el día! Me levanté y pensé que valía la pena, valía la pena. Había salvado el castillo.

¿Había salvado el castillo? ¿Alguna vez han visto lo que hacen las olas a un banco de arena? Es extraordinario; yo estaba asombrado. Cada ola que llegaba se llevaba un gran mordisco de mi banco de arena, y lo diseminaba suavemente en la playa. No conté cuántas olas se necesitaron, pero no pasó mucho tiempo antes de que la gran barrera de arena que había construido hubiera desaparecido, y luego las olas comenzaron a destruir el castillo de arena, y las lágrimas empezaron a caer –las de los niños no las mías, comprenderán.

Mis queridos amigos, ésa es una parábola. Las barreras humanas no son sino, ¿qué? El banco de arena contra el torrente. Pero ése no es final de la declaración. ¿Qué es lo que sigue diciendo? “No es hasta que la vida de Cristo se torna un poder vitalizador en nuestras vidas que podemos resistir las tentaciones que nos asaltan desde adentro y desde afuera”. ¿Existe un poder que nos pueda permitir resistir las olas de las tentaciones heredadas y cultivadas que vienen golpeando el castillo del alma? ¿Existe un poder que nos pueda permitir resistirlas? ¿Cuál es? Es el poder vitalizador del Espíritu de Cristo, mis queridos amigos.

Volvamos a la playa. ¿Qué hubiera sucedido si papá hubiera tenido un poder vitalizador conocido como cemento? ¿Qué sucede cuando mezclan arena y cemento? Con suficiente agua y suficiente tiempo, ¿qué tienen finalmente? …concreto, y es con concreto que se hacen los malecones. El concreto es el que protege los barcos, incluso en tiempo de huracanes, la mayoría de las veces. El concreto es lo que las olas gigantes vienen a chocar y se transforman en millones de pequeñas gotas esparcidas, inofensivas. Eso es lo que el concreto hará por ustedes. ¿Escucho un “amén”? Mis queridos amigos, concentrémonos. Tenemos la arena; Él tiene el cemento. ¿Qué les parece si Le damos nuestra arena para que Él nos pueda dar Su cemento? …y hacer del castillo de nuestra alma una fortaleza inexpugnable. ¿Amén? Nosotros tenemos la voluntad; Él tiene el poder. Cuando Le damos nuestra voluntad, Él nos da la fuerza de voluntad. ¿Amén? Él nos da fuerza de voluntad. ¿Existe algún límite, les pregunto, mis queridos amigos, para el poder divino que está disponible para nosotros cuando Le damos nuestra voluntad? ¿Existe algún límite? ¡No!

Escuchen esta notable declaración. Dios lo bendiga, era una de las favoritas de mi abuelo. A él le encantaba el Espíritu de Profecía, y solía compartirlo conmigo. Puedo oírlo ahora, citándolo. Palabras de Vida del Gran Maestro, página 333 (del inglés): “Cuando la voluntad del hombre coopera con la voluntad de Dios, llega a ser omnipotente”. ¿Escuchan eso? “Cualquier cosa que debe hacerse por orden Suya, puede llevarse a cabo con Su fuerza. Todos Sus mandatos son habilitaciones”. Queridos amigos, cuando Le damos nuestra voluntad, ¿existe algún límite al poder que Él nos da? No, no. Pero es “CUANDO…” “CUANDO la voluntad del hombre coopera con la voluntad de Dios” que “llega a ser omnipotente”. ¿Cuál es el secreto del éxito? “La unión del poder divino con el esfuerzo humano”. {PP 509.1} Cuando nuestra voluntad se une a Su poder, mis queridos amigos, todos Sus mandatos son habilitaciones. “Todos Sus mandatos son habilitaciones”. ¿Pueden creer eso? {Sí. Amén} Ruego por que lo crean; ruego por que lo crean. Por favor comprendan ese pensamiento de que la parte que al hombre se le requiere soportar es inconmensurablemente pequeña, y la parte que Dios pone es inconmensurablemente grande. ¿Amén? En realidad es infinita; es poder omnipotente el que Él ofrece.

Me encanta esta declaración; El Deseado de Todas las Gentes, páginas 323-324 (del inglés): “Cuando el alma se rinde a Cristo, un nuevo poder toma posesión del nuevo corazón. Se forja un cambio que el hombre nunca puede lograr por sí mismo. Es una obra sobrenatural, que trae un elemento sobrenatural a la naturaleza humana. El alma que se rinde a Cristo se convierte en Su propia fortaleza”. Pausemos; ¿de qué está hecha? …de concreto. “El alma que se rinde a Cristo se convierte en Su propia fortaleza, que Él sostiene en un mundo que se rebeló, y Él intenta que no sea en ella conocida otra autoridad que la Suya. Un alma así poseída por las entidades celestiales es”, ¿qué? “…inexpugnable a los asaltos de Satanás”. ¿Escucho un “amén”? {Amén} Mis queridos amigos, ¿quieren un alma así? Un alma que sea inexpugnable a los asaltos de Satanás. Si así lo quieren, denle su arena a Jesús. Por favor, denle su voluntad a Jesús, y Él les dará Su poder.

Por cierto, reconozcan que para tener buen cemento y buen concreto, no sólo necesitan cemento, ¿qué necesitan? …arena… necesitan arena. No esperen que Dios los haga una fortaleza inexpugnable si no Le han dado su arena. No esperen fuerza de voluntad a menos que Le hayan dado su voluntad. Nosotros tenemos la voluntad; Él tiene el poder. Cuando Le damos nuestra voluntad, Él nos da la fuerza de voluntad.

En cuanto a la meta que tenemos por delante en nuestra cruzada por un carácter semejante al de Cristo, ¿cuál es, mis amigos? Tenemos que aprender a guardar el corazón con toda diligencia {Prov 4:23} al punto de, ¿qué? de que “…llevemos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. {2 Cor 10:5} Ése es Su mandato, y estoy aquí para asegurarles que en Su gracia y por Su fuerza, podemos hacerlo. Sus mandatos son, ¿qué? Habilitaciones. Sus mandatos son habilitaciones. Por favor no duden de Su poder. 2 Corintios 10:5, “…derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando”, ¿qué? “…cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

No va a ser fácil. No va a ser fácil aprender a controlar la actividad de la mente a ese punto. Pero mis queridos amigos, con esfuerzo perseverante, combinado con el poder divino, podemos hacerlo; y yo ruego, por su propio bien y por el amor de Cristo, que estén seguros de que en Su fuerza ustedes aprenderán a hacerlo. Palabras de Vida del Gran Maestro, página 331: “Cristo no nos ha dado la seguridad de que sea asunto fácil lograr la perfección del carácter. Un carácter noble, cabal, no se hereda. No lo recibimos accidentalmente. Un carácter noble se obtiene mediante esfuerzos individuales, realizados por los méritos y la gracia de Cristo. Dios da los talentos, las facultades mentales; nosotros formamos el carácter. Lo desarrollamos sosteniendo duras y severas batallas contra el yo”. ¿Escuchan eso? “Hay que sostener conflicto tras conflicto contra las tendencias hereditarias. Tendremos que criticarnos a nosotros mismos severamente, y no permitir que quede sin corregir un solo rasgo desfavorable. Nadie diga: no puedo remediar mis defectos de carácter”. Hermano, hermana, subrayen esto. Nadie diga: no puedo remediar mis defectos de carácter. Si llegáis a esta conclusión, dejaréis de obtener ciertamente la vida eterna. La imposibilidad reside en vuestra propia voluntad. Si no queréis, no podéis vencer”. Por favor adviertan, si, ¿qué? “Si no queréis, no podéis vencer. La verdadera dificultad proviene de la corrupción de un corazón no santificado y de la falta de voluntad para someterse al gobierno de Dios”. Por favor, todos admitamos eso; ¿podemos? “La verdadera dificultad surge de la corrupción de un corazón no santificado, y de la falta de voluntad para someterse al gobierno de Dios”. ¿Ven? si nos sometemos al gobierno de Dios, mis queridos amigos, todos Sus mandatos son habilitaciones, y obtendremos la victoria. No importa cuál sea la tendencia hereditaria o cultivada. Su gracia es suficiente; podemos vencer en Su fuerza. ¿Escucho un “amén”? {Amén}

Educación, página 289; me encanta esto: “Toda persona puede poner su voluntad del lado de la voluntad de Dios, puede elegir obedecerlo, y por lo tanto vincularse con las entidades divinas, puede situarse en un lugar en el que nada pueda forzarlo a hacer el mal”. Eso debería emocionarnos. ¿Quieren situarse en un lugar en el que nada pueda forzarlos a hacer el mal? Ruego por que quieran. Ustedes pueden, ustedes pueden. ¿Pero qué deben hacer? Deben situar su voluntad del lado de la voluntad de Dios.

Aquí hay otra; Testimonios, Volumen 4, páginas 32-33 (del inglés): “Dios no puede salvar al hombre en contra de su voluntad del poder de los artificios de Satanás. El hombre debe trabajar con su poder humano, ayudado por el poder divino de Cristo, para resistir y conquistar a cualquier costo para sí mismo… El hombre hace su parte; debe ser vencedor por su propia cuenta, a través de la fuerza y la gracia que Cristo le da. El hombre debe ser co-partícipe con Cristo en el trabajo de superación, y luego será partícipe con Cristo de Su gloria”. ¿Qué clase de gloria? El carácter, el carácter.

Hermano, hermana, ruego por que esta ecuación esencial del éxito quede tan clara en sus mentes esta noche. ¿Cuál es el secreto del éxito? “La unión de”, ¿qué? “…del poder divino con el esfuerzo humano”. “La unión del poder divino con el esfuerzo humano”.

Hacia el comienzo de este seminario, y he reiterado lo que compartí allí en varias ocasiones en el curso de nuestros estudios; quizás recuerden que dije que el conocer la verdad al punto de experimentar su poder liberador, requiere tres pasos. ¿Alguno de ustedes recuerda eso? Jesús dice en Juan 8:32, “Y conoceréis la verdad y la verdad…”, ¿qué? “…os hará libres”. ¿Hay diferencia entre conocer la verdad intelectualmente y conocerla al punto de experimentar su poder liberador? ¿Hay diferencia? Ustedes saben que la hay, Dios sea loado. Es muy posible que tengamos una aceptación intelectual de la verdad y no tengamos experiencia de su poder liberador. Estar en sumisión al pecado, al yo y a Satanás. Ustedes saben eso. Entonces, porque es ése el caso, obviamente conocer la verdad, como Cristo se refiere a ella aquí, involucra algo más que simplemente captarla con el intelecto, ¿verdad? ¿Recuerdan los tres pasos? ¿Cuáles son? Si tenemos que conocer la verdad al punto de experimentar su poder liberador, debemos, ¿qué? …captarla con el intelecto, número uno. Número dos, abrazarla con los afectos, ¿y qué dije desde el principio? …y lo más importante, ¿qué? …someterse a ella con la voluntad. ¿Qué es tan esencial si vamos a experimentar el poder liberador de la verdad? Es ese tercer paso. Debemos someternos a la verdad con nuestra, ¿qué? Nuestra voluntad. Mis queridos amigos, si no hemos hecho eso, ¡no vamos a experimentar el poder liberador de la verdad! ¿Ven?, ¡no es suficiente poseer la verdad! Debemos dejar que la verdad nos posea. ¿Escucho un “amén”? {Amén} No es suficiente poseer la verdad. Debemos dejar que la verdad tome posesión de nuestras voluntades. Entonces y sólo entonces, después de que hayamos dado ese tercer paso, experimentaremos su poder liberador y finalmente, por supuesto, ¿quién es la verdad? Es Jesús; es Jesús.

Youth’s Instructor, 20 de Septiembre, 19″Cuando el hombre se rinde a Cristo, la mente está bajo el control de la ley”. Pausemos: ¿Por qué la mente está bajo el control de la ley? Bien, ¿cuál es el poder que gobierna en la naturaleza del hombre? ¿Qué es aquello que incluso gobierna en lo que sucede en la mente? Es la voluntad, y si sometemos al gobernador de la mente, de hecho, de todo el hombre, al control de Dios, entonces el hombre entero está bajo el gobierno de Dios y está bajo el control de la ley. ¿Pero qué clase de ley es ésa? Escuchen. Por favor comprendan la idea; es crucial: “Cuando el hombre se rinde a Cristo, la mente está bajo el control de la ley, pero es la ley regia, que proclama”, ¿qué? “…libertad de todo cautiverio. Sólo volviéndose uno con Cristo puede el hombre ser hecho libre”. ¿Escucharon eso? “La sumisión a la voluntad de Cristo significa el restablecimiento a la condición humana perfecta. El pecado puede triunfar sólo debilitando la mente y destruyendo la voluntad del alma”. Vean, mis queridos amigos, lo que todos debemos reconocer, es que cuando sometemos nuestra voluntad al Señorío de Jesucristo, no estamos saliendo de la tiranía del pecado, el yo y Satanás para quedar sometidos a la tiranía de Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu. No estamos saliendo de estar bajo una esclavitud para someternos a otra. Ciertamente estamos saliendo de la esclavitud hacia la libertad. ¿Amén? {Amén} Libertad total y completa

¿Por qué? Porque la ley a la que sometemos la voluntad está escrita, ¿dónde? …en nuestros corazones, {Rom 2:15} y es la ley de, ¿qué? …del amor. {Rom 13:8-10} Es sólo la ley del amor la que puede permitirnos el ser liberados de la tiranía del egoísmo. Pero mis amigos, aquéllos que son gobernados, que están sujetos a la ley del amor, son totalmente libres porque están obedeciendo, ¿qué? Ellos tienen que ¿qué? No, porque ellos, ¿qué? …así lo quieren. ¿Escucho un “amén”? {Amén} Ellos así lo quieren… Aman a Dios en forma suprema y aman a los demás en forma desinteresada, {DA 607.2} y entonces la obediencia a la ley no es una gran molestia. No es apretar los dientes y obligarse a hacer el programa. Ni siquiera es considerado como un deber. Por cierto, motivado por el amor, es un deleite. ¿Escucho un “amén”? {Amén} ¡Por favor no pierdan eso de vista!

Por favor no pierdan eso de vista, y adviertan algo más: “La sumisión a la voluntad de Cristo significa el restablecimiento a la condición humana perfecta”. Ahora, hermanas, no sé cómo van a tomar esto, pero permítanme hablarles a mis hermanos aquí. Hombres, es difícil describir la alegría que este hombre ha experimentado cuando a través de la sumisión de mi voluntad al Señorío de Jesucristo, he sido liberado de viejos hábitos y tendencias heredadas que tuvieron un control tiránico sobre mí durante tantos años. Verán, hermanos, tenemos dentro de nosotros un deseo dado por Dios de tener el dominio. {Gn 1:26-28} ¿No era para tener eso que habíamos sido creados? ¿Él nos dio qué? …dominio. Síganme, hermanos: En primer lugar debemos tener dominio sobre ¿quién? Nosotros mismos ¿Amén? …y por cierto, si no tenemos dominio sobre nosotros mismos, no podemos ejercer correctamente la autoridad sobre nadie más. ¿Pero saben lo que hacemos inevitablemente, mis hermanos? Si fracasamos en ejercer dominio sobre nosotros mismos, entonces, para compensar, típicamente, lo ejerceremos sobre cualquier otro, y nos convertimos en tiranos; nos convertimos en tiranos.

No les puedo explicar la alegría que este hombre, por la gracia de Dios, ha experimentado al haber sido liberado de la esclavitud de la tiranía del pecado, del yo y de Satanás. Es tan maravilloso, por la gracia de Dios, ser restituido a la condición de hombre. Ser capaz de decirle no a mis tendencias heredadas y cultivadas, y rehusarme a ser controlado por ellas por más tiempo. Es tan maravilloso… ser un hombre otra vez. Hay una alegría tremenda en ello.

Saben, tenemos… tenemos un concepto tan distorsionado de lo que constituye ser un verdadero hombre en estos días. Tenemos esta falsa imagen de macho, en la que un hombre tiene por lo menos seis pies de alto, hombros anchos, caderas angostas, pelo en todo el cuerpo, y ya ven… tonterías. Un hombre puede tener siete pies de alto y ser un cobarde total, si no controla sus apetitos y pasiones. {PP 567.3} ¿Escucho un “amén” hermanos? Hay un poco de silencio por allí. Lo que hace que un hombre sea hombre, es la capacidad de controlar sus apetitos y pasiones, y mantener la tapa sobre su temperamento, y tener control sobre su lengua. {2MCP 520.3} Estoy aquí para decirles que hay una tremenda alegría en la restitución a la condición de hombre. No es algo miserable ser liberados de la tiranía del pecado, del yo y de Satanás. ¡Es algo maravilloso! ¡Es algo liberador! ¡Es un deleite! Restablece la dignidad, la autoestima, el respeto, el auto-respeto. Es algo maravilloso. Alabado sea Dios que podemos experimentarlo. ¿Escucho un “amén”? {Amén} Alabado sea Dios que podemos experimentarlo.

Para resumir todo esto, tengo que compartir con ustedes otra vez algunas palabras de Cristo. Como ven, Cristo enseñó, mis queridos amigos, la necesidad del esfuerzo humano. Esto no es algo que no haya sido claramente declarado por el mismo Jesús. En más de una ocasión, pero vean ésta, Lucas 13:24. ¿Qué es lo que Él dijo? ¿Qué es lo Él nos exhortó a hacer? “Esforzaos a entrar por la puerta angosta”. “Esforzaos”, esa palabra esforzarse -que significa poner en acción todos los esfuerzos, diligentes, perseverantes. Fíjense cómo habla sobre esto la inspiración y lo amplifica para nosotros. Me encanta este pasaje. A propósito, el libro Mount of Blessings es uno de mis favoritos -junto con El Camino a Cristo y el Deseado de Todas las Gentes, y el Ministerio de la Curación, y Patriarcas y Profetas, y La Gran Controversia, y… pero Mount of Blessings está justo ahí arriba cerca del margen superior. Mount of Blessings, páginas 141-143, algunos extractos; escuchen: “El viajero retrasado, dándose prisa para alcanzar las puertas de la ciudad antes de la caída del sol, no podía desviarse del camino por ninguna atracción. Toda su mente estaba empeñada en el único propósito de entrar por la puerta. En la vida cristiana, dijo Jesús, se requiere la misma intensidad de propósito. Les he abierto a ustedes la gloria del carácter, que es la verdadera gloria de Mi reino”. Muy interesante. ¿Cuál es esa puerta por la que nos estamos esforzando en pasar? “Les he abierto a ustedes la gloria del carácter, que es la verdadera gloria de Mi reino. No les ofrece ninguna promesa de dominio terrenal; sin embargo, es digna de su deseo y esfuerzo supremos. No los llamo a luchar por la supremacía del gran imperio del mundo, pero no por ello deduzcan que no hay batalla que librar ni victorias que ganar. Yo los llamo a que luchen, agonicen, para entrar en Mi reino espiritual”. Sigo leyendo: “La vida cristiana es una batalla y una marcha. Pero la victoria a obtener no se gana a través del poder humano. El campo de batalla es el imperio del corazón”.

Pausemos. ¿Cuál es el dominio que nos va a ser restablecido en primer lugar? Es el dominio sobre el imperio del corazón. Mis queridos amigos, no se nos puede confiar dominio sobre la nueva tierra hasta que no logremos dominio sobre nuestros corazones. ¿Escucho un “amén”? {Amén} El campo de batalla es el imperio del corazón. “La batalla que tenemos que pelear -la más grande batalla que haya sido librada por el hombre- es la rendición del yo a la voluntad de Dios. El sometimiento del corazón a la soberanía del amor”. Me encanta eso: “El sometimiento del corazón a”, ¿qué? “…la soberanía del amor”. “La vieja naturaleza, nacida de la sangre y de la voluntad de la carne, no puede heredar el reino de Dios. Las tendencias hereditarias, los antiguos hábitos, deben ser abandonados… El Espíritu divino obra a través de las facultades y poderes dados al hombre. Se requieren nuestras energías para cooperar con Dios… La voluntad debe ser situada del lado de la voluntad de Dios… ENTONCES, entonces vosotros os ‘ocuparéis en vuestra salvación con temor y temblor. Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad'”. {Flp 2:12-13}

Oh, hermanos, hermanas, les ruego, por su bien y por el amor de Cristo, entreguen su voluntad sin reservas al Señorío de Jesucristo, y Él les dará poder, poder ilimitado, para recuperar dominio, primero y principal, sobre su corazón, al punto, ciertamente, de aprender, por el amor de Cristo y en la fuerza del Espíritu Santo, a llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. {2 Cor 10:5} Ésa es la meta; no se detengan poco antes de llegar. ¿Nos ponemos de pie para orar?

Dios Padre, Te agradecemos tanto por que todos tus mandatos son habilitaciones. Si te damos nuestra voluntad, Tú nos darás el poder, y ése es poder ilimitado, y en Tu fuerza podemos hacer lo que Tú nos pides que hagamos, y Tú nos has pedido “guardar el corazón con toda diligencia”. Tú nos pediste que seamos “transformados por la renovación de nuestra mente”. Nos has pedido estar “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. En Tu fuerza podemos. En Tu fuerza lo haremos. En el nombre de Jesús. Amén. Dios los bendiga, hermanos, hermanas. Muchísimas gracias.

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