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Se dice que el desarrollo del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos. Durante la siguiente hora exploraremos tanto nuestro privilegio como nuestra responsabilidad de asemejarnos al carácter de Cristo. Acompáñenos en esta poderosa hora de renovación personal mientras el Pastor Stephen Wallace nos lleva “De Gloria en Gloria”.

Gracias por su presencia para continuar con nuestro estudio de esta noche. Estamos en la Lección 16, ¿no es así? La cual se titula, “Escrita en Tablas de Carne”. “Escrita en Tablas de Carne” {2 Cor 3:3}, la encontrarán en la página 35 de sus copias. Esta noche vamos a estar hablando de cartas. La Biblia nos llama epístolas vivientes, epístolas es la palabra antigua para cartas. Cartas que deben ser escritas, firmadas, selladas, y eventualmente entregadas. Necesitamos estudiar cómo el Espíritu Santo, el cual Cristo, quien nos comisionó, ha soplado en nosotros, está involucrado en todo este proceso. Nuestro propósito es entender mejor cómo el Espíritu Santo nos restaura de gloria en gloria a la semejanza del carácter de Dios.

Es un estudio muy importante, pero otra vez, las cosas espirituales son sólo, ¿qué? Entendidas espiritualmente. De modo que antes de proseguir, queridos amigos, debemos detenernos, como ha sido nuestra costumbre y personalmente invitar al Espíritu de Dios a nuestros corazones. Otra vez solicito sus oraciones. Arrodillémonos por unos momentos.

Padre nuestro que estás en los cielos, primeramente quiero agradecerte por el privilegio que me das de llamarte Padre. Estoy tan agradecido de ser Tu hijo comprado con sangre, de ser adoptado en Tu familia. Jesús, gracias por hacer eso posible. Y Padre, te agradezco especialmente por mi Hermano mayor, quien me representa, y vengo detrás de Él. Él es bello; yo no lo soy. Pero te agradezco porque eliges verme como soy en Él, y me consideras bello, y eso me da seguridad, una audacia santa, el saber que soy aceptado en el Amado. Vengo delante de ti para pedirte que me bendigas, y que bendigas a mis hermanos que están aquí y que han sido comprados con sangre, con el derramamiento del Espíritu Santo. Queremos estudiar y entender mejor cómo es que el Espíritu Santo… Cómo es que tu Hijo, nuestro Salvador, insufla en nosotros, y nos transforma de gloria en gloria a semejanza tuya. Al entender mejor la obra del Espíritu Santo podemos entender mejor cómo cooperar. Queremos ser epístolas vivientes. Queremos representar correctamente a Cristo. Queremos decir cosas verdaderas y hermosas de cómo es Él. Pero no podemos, a menos que escribas Su carácter en las tablas de carne de nuestros corazones. Enséñanos cómo cooperar con ese proceso Padre, por favor. Y Padre, al dirigir este estudio, es mi ferviente oración que guíes y dirijas mis pensamientos y mis palabras. Quiero hablar la verdad y solamente la verdad, la verdad que está en Jesús. Así que mediante el Espíritu de Verdad, es mi oración que tomes posesión total de mí. Guía y dirige cada pensamiento y palabra, para que pueda decir lo que quieras que diga, nada más y nada menos. Y ayúdame a decirlo de la manera que quieras que lo diga, para que Jesús sea glorificado y su pueblo edificado. Es mi oración en Su nombre. Amén.

El Espíritu Santo que Jesús insufla en nosotros después de comisionarnos es el único poder suficiente para habilitarnos para hacer por Cristo lo que Él hizo por el Padre. La garantía de paz que se dijo dos veces es la única motivación y fundamento suficiente. Con la sangre y con el agua podemos hacer por Cristo lo que Él hizo por el Padre. Pero quiero que consideremos cómo es que el Espíritu Santo nos cambia de gloria en gloria. Esto se establece claramente, que solo Él hace eso, en nuestro texto clave, 2 Corintios 3:18: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” Claramente es el Espíritu del Señor el que nos cambia de gloria en gloria.

Pero esta noche les pregunto, ¿cómo hace eso el Espíritu del Señor? ¿Cuál es el proceso? Tenemos revelaciones de la pluma inspirada que quiero compartir con ustedes. Nos ayudan a entender cómo el Espíritu Santo restaura en nosotros la semejanza del carácter de Cristo. Signs of the Times, 18 de julio, 1911: Observen esta revelación: “Así como la cera toma la impresión del sello, así el alma debe recibir la impresión del Espíritu de Dios y retener la imagen de Cristo.” Qué lenguaje tan interesante: “Así como la cera toma la impresión del sello…” “la impresión del sello, así el alma debe recibir la impresión del Espíritu de Dios y retener la imagen de Cristo.”

¿A qué palabra griega nos recuerda esto… La cual vimos en un estudio anterior? ¡Khar-ak-tare, sí! Esa palabra griega que se usa una vez en el Nuevo Testamento en ese poema extraordinario que Pablo escribió en Hebreos 1:3 el cual describe cuán perfectamente, y cuán hermosamente Cristo cumplió Su misión de revelar la gloria de Dios al hombre. ¿Cuál era ese poema? “El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia…” Recuerden, la palabra griega que se traduce como “imagen misma”, es ¿qué? “Khar-ak-tare… khar-ak-tare”. Es de esa palabra griega que obtenemos la palabra que significa “carácter”. Y muchos otros idiomas obtienen una palabra muy similar. ¿Cuál era esa palabra griega? ¿Recuerdan aquel estudio etimológico que hicimos? {Lección 8}

¿Cuál era su significado, en su uso más antiguo? Se refería a un ¿qué? A un grabador o acuñador de monedas. Y entonces, con el paso del tiempo, llegó a referirse a las herramientas que usaba el grabador: el tinte, el sello, el hierro. Pero para tiempos del Nuevo testamento, se refería al grabado en sí, que se había hecho el grabador con las herramientas.. La impresión que se había hecho en cualquier sustancia o superficie involucrada. Eso es lo que significa la palabra “khar-ak-tare”.

¿Escuchan este concepto en esta expresión, en esta declaración? “Así como la cera toma la impresión del sello, así el alma debe recibir la impresión del Espíritu de Dios y retener la imagen de Cristo.” Al grabar otra vez la semejanza del carácter de Dios en nosotros, ¿cuál es la herramienta que Dios usa? Es el Espíritu Santo. Ése es el instrumento grabador y nosotros hemos de recibir esa impresión para que podamos retener la, ¿qué? La imagen de Cristo. ¿Está bien? Ahora, ¿dónde es que recibimos esta impresión? No está escrita en tablas de piedra, como lo estaban los Diez Mandamientos, sino en las tablas de carne de nuestro corazón. Éxodo 32:16: “Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.” Esto se refiere a las tablas de piedra. Y en el pacto antiguo, Dios escribió Su ley en las tablas de piedra. Pero la promesa del nuevo pacto es que las escribirá ¿dónde? En nuestros corazones y en nuestras mentes… En nuestros corazones y en nuestras mentes.

Y nosotros hemos de recibir esta escritura para que por consiguiente podamos ser epístolas vivientes, y podamos revelar el hermoso carácter de Cristo Jesús en nuestras vidas. 2 Corintios 3:3: “Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.” De modo que otra vez hemos identificado aquí claramente el instrumento grabador o el instrumento de escritura; es el Espíritu Santo. ¿Y cuál es la superficie sobre la cual el Espíritu Santo escribe? Las tablas de carne de nuestro corazón. Pero queridos amigos, nuestro corazón no se inclina naturalmente a recibir esta escritura. Naturalmente tenemos corazones de piedra. Por lo tanto, ¿qué debemos hacer? ¡Obtener un corazón nuevo! Ezequiel 36:26 y 27: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.” Ahora, por favor tomen en cuenta que aquí no se emplea el término carne de la misma manera que en el Nuevo Testamento, el cual es un sinónimo de carnal. Aquí se refiere a carnoso, no a carnal. Aquí se refiere a un corazón que es blando e impresionable, y que es capaz de recibir y retener algo que se escriba sobre él. Ése es el corazón que Dios propone darnos. Versículo 27: “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Esta escritura del Espíritu Santo sobre nuestros corazones tiene un efecto directo sobre nuestra conducta, ¿no es así? Cuando nuestros corazones tienen la ley de amor escrita en ellos nuestra conducta cumplirá con la ley de amor. {Rom 13:10} Y andaremos en sus estatutos y guardaremos sus preceptos y los pondremos por obra.

Observen específicamente qué es lo que el Espíritu Santo escribe en nuestros corazones. The Kress Collection, página 122, ofrece una revelación especial con respecto a esto. “Que nunca se olvide que el verdadero Cristianismo viene a través del grabado de los principios bíblicos en el corazón y el carácter. Ésta debe ser una obra individual, expresada visiblemente.” Una vez más, por favor observen que lo que se escribe en nuestros corazones necesita ¿qué? Revelarse en nuestras vidas, ¿entienden? Necesita expresarse visiblemente. Pero particularmente observen qué es lo que se graba o se escribe en nuestros corazones. Son ¿qué? Los principios bíblicos. Oh, queridos amigos, analicemos esto juntos.

¿Qué son principios? ¿Qué son principios? Por favor dense cuenta que los principios son diferentes a las normas y reglamentos… A las reglas básicas. Las reglas básicas, las normas y reglamentos, son aplicaciones de un principio a nivel de la conducta. Pero los principios son más profundos y más fundamentales que las normas y los reglamentos. ¿Entienden lo que estoy tratando de explicar? Permítanme ilustrarlo para estar seguros. En lo que respecta al desarrollo del carácter, hay reglas básicas que están basadas en un principio bíblico muy importante.

Una de las reglas que debemos seguir es reservar tiempo significativo todos los días para conocer mejor a Cristo Jesús de la manera que las Escrituras Lo revelan. Otra regla podría ser dar tiempo para salir a la naturaleza y contemplar la obra de las manos de Dios y la revelación de Su gloria, Su amor expresado en la naturaleza. Algo que no deberíamos hacer en el área del desarrollo del carácter es: Perder tiempo alguno contemplando aquello que sale de las pantallas de los medios de comunicación de este mundo. Con gran dominio propio, voy a reservarme y no comentar más sobre este asunto. Porque si contemplan esa clase de cosas, están contemplando lo que es carnal, lo que es terrenal, lo que es sensual, lo que es materialista, lo que es egotista. No contemplen esa clase de cosas. Éstas son reglas básicas, ¿bien? Reglas básicas específicas, normas y reglamentos. ¿Cuál es el principio detrás de todo esto? El principio bíblico: Al contemplar somos cambiados, cambiados a la semejanza de lo que contemplamos. ¿Ven la diferencia entre los principios y las normas y reglamentos? Las normas y reglamentos son aplicaciones conductuales específicas de los principios. Aquí el principio bíblico es mucho más fundamental. Al contemplar somos cambiados, cambiados a la semejanza de lo que contemplamos.

Ahora queridos amigos, no puedo enfatizar demasiado la importancia de entender principios bíblicos. Es imperativo que entendamos los principios bíblicos antes de que podamos cumplir inteligentemente con las reglas básicas específicas. Porque si no entendemos el principio subyacente, entonces no podemos entender por qué tenemos que hacer ciertas cosas y por qué no tenemos que hacer ciertas cosas. Y a propósito, esto viene mucho al caso en lo que respecta a la conducción de los hijos. A menudo decimos a nuestros hijos que no hagan algo. ¿Y qué respuesta obtenemos? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Y qué les decimos típicamente? “¡Porque así dije!” Que Dios nos perdone. Ahora, puede ser que a veces eso sea necesario, porque puede ser que no sean lo suficientemente maduros para entender el principio subyacente. Pero queridos amigos, no les hacemos un favor a nuestros hijos si simplemente les damos un montón de reglas básicas. Tenemos que sentarnos y explicarles los principios subyacentes. Entonces las normas y reglamentos tendrán sentido. No les decimos simplemente: “No veas ese programa de televisión”. Nos sentamos y les explicamos que al contemplar somos cambiados, cambiados a la semejanza de lo que contemplamos. Y la razón por la cual es así, es porque somos lo que ocurre en nuestra mente. Y lo que ocurre en nuestra mente se determina directamente y es influenciado por lo que le damos a nuestro cerebro a través de nuestros sentidos. {Amén} Y los programas que ponemos en nuestra mente nos hacen la clase de personas que somos. Por lo tanto, no podemos permitirnos programar nuestras mentes con ese tipo de basura, porque queremos ser semejantes a Jesús. Y ahora han conseguido que su intelecto esté del lado de la obediencia. Le ven el sentido… se dan cuenta porque es que tienen que hacer ciertas cosas y no hacer otras.

Y queridos amigos, eso es lo que nuestro Padre Celestial quiere hacer con Sus hijos. ¿Entienden esto? {Amén} Quiere que obedezcamos inteligentemente. No quiere que simplemente tengamos una religión basada en listas de un montón de reglas. Mediante Su Espíritu, Él quiere escribir principios bíblicos en nuestros corazones. Quiere que entendamos los principios detrás de las normas y reglamentos de modo que podamos obedecerlos inteligentemente. No puedo enfatizar demasiado cuán valioso e importante es que permitamos que el Espíritu Santo escriba, grabe en nuestro corazón, los principios bíblicos.

Ahora, por favor entiendan que al decir corazón eso significa que no solamente debemos entenderlos intelectualmente, sino que debemos llegar a amarlos afectuosamente. Porque, esto no sólo es escrito en la mente, también es escrito en ¿qué? En el corazón. En otras palabras, llegamos a amar y a apreciar estos principios. Y cuando llegamos a amar y a apreciar estos principios, entonces no tenemos esta lucha terrible para cumplir con las normas y reglamentos que son aplicaciones de estos principios. Y así es como maduramos en nuestra experiencia cristiana. Así es como crecemos. Ahora, cuando recién empezamos, como bebés, sí, puede ser que tengamos que simplemente obedecer una regla básica porque Alguien que conocemos y sabe qué es lo mejor para nosotros lo ha demandado de nosotros. Confiamos en Él y sabemos que nos ama, así que vamos a obedecer aún si no entendemos las razones. Pero Dios no quiere que nos quedemos ahí. Quiere que seamos inteligentes con respecto a Su ley. Es por eso que dice: “Venid y” ¿qué? “Pensemos juntos”. {Is 1:18} Quiere que sus principios tengan sentido para nosotros. Y eso es lo que el Espíritu Santo trae a nuestro entendimiento. “Que nunca se olvide que el verdadero Cristianismo viene a través del grabado de los principios bíblicos en el corazón y el carácter.” {The Kress Collection, page 122}

Jeremías 31:33: “Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Mente y corazón: ¿qué escuchan aquí? Intelecto y emociones, pensamientos y sentimientos. ¿De qué estamos hablando? Del carácter… Exactamente, del carácter. Y por supuesto, esto es lo que está citado en Hebreos 10:16, como la promesa del nuevo pacto, Hebreos 10:16. Ahora, esto es lo que el Espíritu Santo está haciendo por nosotros. Y debemos cooperar con Él y permitirle hacer esto al estudiar la Biblia y al procurar entender estos principios, ¿está bien? No podemos esperar que el Espíritu Santo simplemente grabe los principios bíblicos en nuestro corazón sin que cooperemos con Él en el proceso. Estudiamos la Biblia y le pedimos a Dios que nos revele los principios de Su palabra. Y entonces, ¿cómo cooperamos con Él, con el Espíritu Santo, para recibir el grabado de la semejanza del carácter de Cristo? Queridos amigos, cooperamos con Él eligiendo obedecer los principios bíblicos, por amor a Cristo y trayendo nuestros pensamientos y sentimientos en armonía con el Espíritu de la ley de Dios.

A propósito, ¡esto es muy importante! Por favor entiendan esto, hay una gran diferencia, amigos, hay una gran diferencia entre lograr que nuestra conducta cumpla con el régimen de la ley, y lograr que nuestros pensamientos y sentimientos estén en armonía con el espíritu de la ley. {Amén} Hay una gran diferencia. Y es absolutamente esencial, si es que vamos a cooperar con el Espíritu Santo, que tengamos el carácter de Cristo restaurado en nosotros de gloria en gloria, llevando el Nombre, es decir las virtudes de Dios, escritas en nuestro corazón, en las tablas de carne de nuestro corazón. Es imperativo que aprendamos a llevar nuestros pensamientos y sentimientos a una armonía con el espíritu de la ley… Es imperativo.

Esto se manifiesta de diferentes maneras en las Escrituras. Proverbios 7:1 y 3: “Hijo mío, guarda mis razones y atesora contigo mis mandamientos. Donde? …Escríbelos en la tabla de tu corazón.” ¿Se dan cuenta? El Espíritu Santo los escribe ahí, pero cooperamos con el Espíritu Santo al elegir ¿qué? Obedecerlos. Al elegir llevar nuestros pensamientos y sentimientos a la obediencia de ellos. Así es como cooperamos con la escritura de ellos en nuestro corazón.

Como dice David en Salmos 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos, para” ¿qué? “¡Para no pecar contra ti1” “¡Para no pecar contra ti!”

Hijos e Hijas de Dios, página 318: Me gusta esta declaración, escuchen: “Hay facultades elevadas al alcance de todos. Bajo la vigilancia divina, un hombre puede tener una mente íntegra, santificada, elevada y ennoblecida.” ¿Los emociona esto? ¿…este potencial? Debería emocionarlos. “Mediante la gracia de Cristo, la mente del hombre se habilita para amar y glorificar a Dios, el Creador. El Señor Jesús vino a nuestro mundo a representar al Padre. … Cristo era la imagen exacta de la persona de su Padre y vino a nuestro mundo para restaurar la imagen moral de Dios en el hombre, a fin de que éste, aunque caído, pudiera identificarse con el carácter y la imagen divinos, adornado con la belleza de la bondad del Señor, mediante la obediencia a los mandamientos de Dios.” Queridos amigos, ¿cómo nos identificamos con el carácter y la imagen divinos? Mediante la obediencia . Mediante la ¿qué? Mediante la obediencia. Cada vez que elegimos llevar nuestros pensamientos y sentimientos a una armonía con el espíritu de la ley, por amor a Cristo y mediante el poder del Espíritu Santo, se graba más profundamente en nosotros la semejanza con el carácter de Cristo Jesús. Aprendemos a gobernar nuestros pensamientos y sentimientos, ¿y qué forman los pensamientos combinados con los sentimientos? El carácter. Aprendemos a gobernar nuestros pensamientos y sentimientos mediante el espíritu de la ley la cual es amor. Y así somos transformados por la renovación de nuestro entendimiento. Éste es un proceso espiritual. Esto en realidad cambia nuestra manera de pensar y sentir, acá en la privacidad de nuestra mente.

Ahora, la mayoría de nosotros en nuestra experiencia cristiana, solamente tratamos de cambiar nuestra conducta. El cristianismo a través de la modificación de la conducta. Pero el cristianismo genuino es el cristianismo mediante la transformación de la mente. ¿Amén? Programando otra vez la mente para pensar de un modo diferente al que solíamos pensar. Solíamos pensar siendo gobernados por la ley de egoísmo. Pero al recibir la ley escrita en nuestro corazón por el Espíritu Santo y por amor a Cristo y mediante el poder del Espíritu Santo, aprendemos a gobernar nuestros pensamientos y sentimientos mediante el espíritu de la ley la cual es amor, somos transformados por la renovación de nuestro entendimiento… Nuestro entendimiento. Es tan importante que entendamos cómo funciona esto. Es por eso que David dice en Salmos 19:7 y 8: “La ley de Jehová es…” ¿qué? “perfecta, que convierte el alma”. El Espíritu Santo usa la ley para convertir nuestra alma. “El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.”

Romanos 6:17: “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de…”, ¿qué? “de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.” Oh, amo esta declaración. Yo quiero ser un siervo de la justicia. ¿Amén? Hemos sido esclavos del pecado, esclavos del egoísmo, por mucho tiempo. Y éste es un amo tiránico. Que Dios nos ayude a ser siervos de la justicia, siervos del amor. Ése es un Dios benigno y benévolo, el Dios de amor. Y queridos amigos, hay un gran gozo en estar bajo el Señorío del Príncipe de Amor. Lo hay, les aseguro que lo hay. Es maravilloso ser un siervo, un esclavo de Cristo Jesús. Es el mayor gozo que este servidor jamás haya conocido, y quiero experimentarlo más plenamente en mi vida.

Pero aquí está nuestro problema… Aquí mismo está nuestro problema. Debido a que nos hemos vuelto tan buenos en lograr gobernar nuestra conducta de acuerdo al régimen de la ley, muchos de nosotros pensamos que tenemos una experiencia cristiana genuina, cuando no la tenemos en absoluto. Y amigos, perdónenme por seguir regresando a esto, pero debo hacerlo. ¿Por qué? Porque es un problema común en nuestro pueblo. Y una vez más, no digo esto con autoridad propia. Lo digo con la autoridad que tiene el Testigo Fiel. ¿Qué dice con respecto a Laodicea? Que somos tibios; ni fríos ni calientes. {Apoc 3:16} ¿Y recuerdan cómo definimos esto? ¿Lo recuerdan?

Ser frío, ¿qué quiere decir eso? Eso es hacer lo incorrecto por las razones incorrectas.

Ser caliente, ¿qué quiere decir eso? Eso es hacer lo correcto por las razones correctas.

Ser tibio, ¿qué quiere decir eso? Eso es hacer lo correcto, por las razones incorrectas.

Con suficiente motivación del ego podemos hacer una obra extraordinaria para lograr que nuestra conducta cumpla con el régimen de la ley. Esto es precisamente lo que significa tener apariencia de piedad. {2 Tim 3:5} Lo que significa tener ¿qué? Solamente apariencia de piedad. Pero negando la ¿qué? La eficacia de ella. El poder del evangelio está en su capacidad para transformarnos por la renovación de nuestro entendimiento… Para hacernos nuevas criaturas. ¿Decimos “amén”? {Amén} ¿De qué manera nos convertimos en nuevas criaturas mediante el Evangelio… …mediante el poder recreativo del evangelio? ¿Acaso recibimos un cuerpo nuevo? No, eso no es lo que nos hace ser lo que somos. Al menos todavía no, vamos a recibirlo antes de que todo termine. Pero… ¿cómo se manifiesta el poder creativo del Evangelio en nuestras vidas ahora? Al recrear nuestras mentes a semejanza de Cristo. Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. {Pr 23:7} Y mediante el poder del Evangelio, aprendemos a pensar de una manera tan radicalmente diferente, que nos convertimos en nuevas criaturas. Nos convertimos en una nueva persona. Solíamos pensar gobernados por el espíritu de la ley de egoísmo. Pero cuando recibimos la ley de amor y aprendemos, por amor a Cristo, a gobernar nuestros pensamientos y sentimientos mediante ella, en realidad nos convertimos totalmente en una persona diferente… en una nueva creación.

Y queridos amigos, ¿saben algo? Esta experiencia que todos nosotros deberíamos tener, como cristianos, como cristianos genuinos, en realidad no es muy común. No es muy común. Simplemente hay demasiada hipocresía entre nosotros como pueblo. Y otra vez, no los estoy juzgando; no me atrevería a juzgarlos. Pero sí estoy compartiendo con ustedes el juicio del Testigo Fiel. Porque, ¿qué es lo que nos dice acerca de Laodicea? Pensamos que somos ¿qué? Ricos y que nos hemos enriquecido y que de ninguna cosa tenemos necesidad. Y ni siquiera sabemos que somos ¿qué? Desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos. {Apoc 3:17} ¿Por qué estamos tan engañados? Porque tenemos la apariencia de piedad. Hemos hecho una muy buena obra en blanquear nuestros sepulcros. {Mt 23:27} Y estamos terriblemente impresionados con cuán bien se ven. Que Dios nos ayude. ¿Cuántos dicen “amén”? {Amén} Que Dios nos ayude.

Oh hermanos, escuchen esta declaración: Signs of the Times, 18 de julio, 1878: “Una profesión nominal de fe en Cristo no salvará ningún alma, tampoco lo hará una observancia nominal de la ley. La ley de Dios debe obedecerse desde el corazón; sus principios deben llevarse a cabo en la vida; y la fe en Cristo Jesús como Redentor del mundo debe manifestarse en la vida y el carácter, de otra manera no hay una conversión verdadera.” ¿Decimos “amén”? {Amén} No hay una conversión verdadera. Pero lo que me asusta es que muchos profesan nominalmente la fe y observan nominalmente la ley. Solamente cumplen con el régimen de la ley externamente, a nivel de la conducta. Y en realidad no han experimentado la escritura de la ley en las tablas de carne del corazón… Del corazón.

Oh amigos, cuando recibimos la escritura de la ley en el corazón, experimentaremos una actitud totalmente diferente hacia la ley. Porque, la mente natural es, ¿qué? Enemistad contra Dios; no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco, ¿qué? Ni tampoco puede. {Rom 8:7} Y el hombre natural no puede emocionarse, o verdaderamente amar la ley de Dios – porque la mente carnal no ama a Dios y la ley es simplemente un trasunto del carácter de Dios. {COL 305.3} De modo que la mente natural no puede amar la ley… No puede.

Ahora, no obstante, la mente carnal puede ser capaz, ustedes saben, con tal de mantener una buena reputación… Y con tal de al menos disfrutar el hecho de que si vivimos conforme al régimen de la ley seremos admirados y respetados… Puede guardarla con esa motivación. Pero ésa no es una obediencia verdadera; ésa es una motivación de egoísmo Eso es precisamente lo que los escribas y fariseos hacían, de modo que se lucir bien debido a su cumplimiento meticuloso de la ley. Pero el “yo” era su motivación. Cuando recibimos la ley escrita en nuestro corazón, ¿cuál es la motivación? El amor. 2 Corintios 5:14 y 15: “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos.” Y cuando uno es motivado por amor, queridos amigos, la obediencia, por favor capten esto, uno no ve la obediencia como un deber. Se vuelve un ¿qué? Un deleite. {Sal 40:8}

Una de la mejores maneras de probarnos, en cuanto a si hemos recibido la ley escrita en las tablas de carne de nuestro corazón mediante la obra del Espíritu Santo, es preguntándonos sinceramente: “¿Cuál es mi actitud hacia la obediencia de la ley?” ¿Es principalmente un deber, o es verdaderamente un deleite?

Mañana… Me siento impresionado a compartir lo siguiente. Mañana, cuando vayan a la iglesia, ¿por qué lo harán? ¿Es porque se espera de ustedes, porque es su deber? ¿Y porque lo ha estado haciendo por tantos años, y hay tanta gente que se daría cuenta si no va más, y se preguntarían por qué no están ahí? ¿Por qué van a ir a la iglesia mañana? Queridos amigos, por favor entiendan que si guardar el Sábado es un deber para ustedes, no están guardando el Sábado. Ahora, guardar el Sábado es un deber, pero si para usted es un deber, usted en realidad no está guardando el Sábado. Si de verdad está guardando el Sábado, se deleitará tanto en el Señor del Sábado, que las 24 horas de hacer todo a un lado simplemente para estar con Él, ni siquiera se ven como un deber. Es su mayor deleite. Es el día por el cual esperan toda la semana. ¿Decimos “amén”? {Amén} Eso es guardar el Sábado verdaderamente.

¿Y saben qué es lo que más me preocupa de tantos de mis hermanos Adventistas del Séptimo Día? Capten esto; les estoy hablando directamente. Muchos esperan más ansiosamente la puesta del sol el sábado de noche que la puesta del sol el viernes de noche. ¿Por qué? Porque lo vemos como un deber… Y nos sentimos aliviados cuando se termina. Y volvemos a lo que en realidad queríamos estar haciendo en las últimas 24 horas, pero que nos privamos de hacer porque no podíamos ir a tal lugar o hacer tal cosa si íbamos a guardar el Sábado; y entonces en cuanto se pone el sol, salen las palomitas, y se prende el televisor, o se pone el DVD. Y es noche de sábado de cine… Porque el hombre carnal ha sido privado por 24 horas y tiene mucha hambre. ¿Es injusto decir tal cosa? Me temo que no, queridos amigos. Y por favor dense cuenta de que si eso se acerca siquiera un poco a su experiencia, no está guardando el Sábado. No está guardando el Sábado. No importa cuán técnicamente cumplen con el régimen de la ley. Los mejores guardadores del Sábado, de acuerdo al régimen de la ley, eran aquellos que estaban tan ansiosos de bajar de la cruz el cuerpo del Señor del Sábado para no quebrantar el Sábado. Y si no creen que esa clase de hipocresía es algo de lo cual somos capaces, por favor piénsenlo otra vez.

Isaías 58 establece muy claramente, muy directamente que si nos deleitamos en el Señor del Sábado… “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová”. ¿Y qué hará Él? “Y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.” {Is 58:13-14} Oh queridos hermanos, eso es guardar el Sábado. ¿Decimos “amén”? {Amén} Eso es guardar el Sábado.

Y a propósito, por favor entiendan algo crucial aquí. ¿Saben qué es el Sábado? Es un ensayo general de 24 horas que Dios nos ha dado. Es un ensayo semanal de 24 horas, para ayudarle a Su pueblo a alistarse para el Sábado milenario. ¿Entienden lo que acabo de decir? ¿Cuántos años tiene el planeta Tierra? Aproximadamente 6.000 años. ¿Cuánto dura un milenio? 1.000 años. Con Dios un día son… 1000 años. {2 Pe 3:8} Entonces eso quiere decir que el milenio es ¿qué? Es el séptimo día Sábado de mil años. Y todos iremos a la casa de Dios a rendirle adoración durante 1.000 años. ¿Se dan cuenta? Ahora queridos amigos, por favor recuerden, ¿qué dijimos la otra noche? Dios no va a llevar a nadie al cielo quien no sería, ¿qué? Feliz allá. ¿Saben cuál es una de las mejores maneras de probar si en realidad uno está listo para ir con Jesús al eterno hogar y adorar a Dios durante un Sábado de 1.000 años? Es preguntándose acerca de la actitud que uno tiene hacia el Sábado de 24 horas. ¿Entienden lo que les estoy diciendo? Ustedes de verdad creen… Sigan este concepto, analicémoslo juntos. Sean sinceros de verdad y francos y objetivos consigo mismos. ¿De verdad creen que si apenas pueden abstenerse de hacer todo lo que realmente preferirían estar haciendo por 24 horas, y aprietan los dientes y guardan el Sábado de 24 horas por un sentido del deber, creen que van a ser felices guardando un Sábado de 1.000 años? Vamos, ¿de verdad lo creen? Piénsenlo otra vez… Piénsenlo otra vez. Dios no va a llevar a nadie al cielo que no sería feliz allá.

Queridos amigos, por favor entiendan que la obediencia tiene que ser motivada por el amor si es que va a ser un deleite, ¿amén? “El hacer Tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y Tu ley está”, ¿dónde? …en medio de mi corazón.” {Sal 40:8} Cuando recibimos la escritura de la ley de amor en las tablas de carne de nuestro corazón, en realidad nos deleitamos en la obediencia. ¿Por qué? Porque amamos a Dios supremamente y a otros desinteresadamente… Y ése es el cumplimiento de la ley. El cumplimiento de la ley es el amor. {Rom 13:10} Y a propósito, si obedecemos por cualquier otra razón que por amor supremo a Dios y amor desinteresado por otros, ni siquiera estamos obedeciendo… ni siquiera estamos obedeciendo. No importa cuán correcta parezca ser nuestra conducta. No estamos obedeciendo si nuestro espíritu no es motivado por amor.

No hay gozo en la obediencia si no es motivada por amor. Y ésta es precisamente la razón por la cual tantos Adventistas del Séptimo Día que son concienzudos y guardan la ley, son personas miserables e infelices. Porque están apretando los dientes y están tratando de forzar un corazón carnal en un molde espiritual… Y la vida es simplemente una experiencia parecida a una camisa de fuerza. Todo lo que quieren hacer naturalmente, la ley dice: “¡No, eso no se hace!” Y todo lo que la ley demanda de ellos, no tienen ningún deseo natural de hacerlo, pero van a apretar los dientes y forzarse a hacerlo, porque deben de conducirse lo suficientemente bien para ir al cielo. ¡Cuánto me compadezco de la gente que lleva ese estilo de vida! Y me siento tan mal por ellos porque ¡sé lo que es eso basado en mi propia experiencia! Y queridos hermanos, es por eso que me apasiono de tal manera en cuanto a la justificación propia, y al autoengaño porque yo lo viví… por años. Haciendo un papel extraordinario… Pero siendo no converso. Y sin experimentar ningún gozo.

Aquellos quienes han recibido la escritura del Espíritu Santo en sus corazones, quienes verdaderamente han recibido ese corazón nuevo pueden decir sinceramente junto con David y con Cristo: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón.” {Sal 40:8} Y obedecerán la ley de Dios por amor a Cristo… Y por amor a las almas perdidas. 1 Pedro 1:22: “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.” Queridos amigos ésa es la obediencia, ¿amén? {Amén} Ésa es la obediencia. Aquí está el concepto del sello…

Por favor permítanme unos momentos para tocar ese punto con ustedes. Las Escrituras dicen en Efesios 1:13, y lo señalamos de pasada la otra noche, pero quiero señalarlo otra vez, podrían abrir sus Biblias, ya que no se encuentra en sus copias. Efesios 1:13 y 14: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”. Fuisteis ¿qué? “Sellados con el Espíritu Santo de la promesa que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.”

Ahora, hay tres aspectos del sello que quiero que consideremos brevemente. Primeramente, somos sellados por ¿qué? Por el Espíritu Santo. Somos sellados por el Espíritu Santo. Es el instrumento que Dios usa para efectuar este sello. Y al cooperar con el Espíritu Santo, podemos recibir y retener esa linda semejanza que el Espíritu Santo imprime en nuestros corazones y mentes. ¿Y qué es lo que está escrito en nosotros? ¿Con qué tiene que ver este sello? Tengo una declaración que quisiera compartir con ustedes. No está impreso, pero se encuentra en Signs of the Times, 1º de noviembre, 1899: “Los que reciben ‘el sello del Dios vivo’, tienen el nombre de su Padre escrito en la frente.” Eso me gusta. “Los que reciben ‘el sello del Dios vivo’, tienen el”, ¿qué? “El nombre de su Padre escrito en la frente.” Recuerdan cuando Moisés dijo en el Monte Sinaí: “Te ruego que me muestres tu gloria.” {Éx 33:18} ¿Qué dijo Dios que haría? Proclamaré mi nombre. Y entonces ¿qué prosiguió a proclamar? Las virtudes que constituyen su carácter. ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, etc. {Éx 34:6-7} ¿Cuál es el nombre de Dios? Es su carácter.

Entonces ¿qué es este sello? Es el carácter de Dios. Es el carácter de Dios, amigos. Y tenemos que desempeñar un papel activo y cooperativo en ser sellados, aprendiendo a cooperar con el Espíritu Santo para que nuestros pensamientos y sentimientos estén en armonía con la ley del amor. De este modo el carácter del Padre queda escrito en las tablas de carne de nuestro corazón. Y cuando seamos afirmados en la verdad, otra vez usando las palabras de la pluma inspirada… {GW 84.3}

Esto me gusta, se encuentra en Maranata, página 200. “Tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado en la frente”, y hace un paréntesis aquí para dar una explicación: “no se trata de un sello o marca visible, sino de una afirmación intelectual y espiritual en la verdad, de la cual será imposible desviarlos”. Entonces ¿qué significa ser sellados? ¿…con respecto a nuestro papel cooperativo? Significa que por amor a Cristo tan comúnmente gobernamos nuestros corazones , es decir nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, por el Espíritu de amor, que ni siquiera podemos ser tentados a pecar contra Él… …es decir ceder al pecado. Podemos ser tentados; permítanme corregir eso. Podemos ser tentados, pero nunca vamos a ceder a esa tentación. Llegaremos al punto de preferir, ¿qué? Morir… antes que, a sabiendas, quebrantar la ley de Dios {COL 160.2}, aún a nivel de nuestros ¿qué? Nuestros pensamientos… Aún a nivel de nuestros pensamientos. Queridos amigos, eso es lo que significa, en cuanto a nuestro papel cooperativo en este sello.

Y cuando experimentamos eso, hay una tercera dimensión del sello que recibiremos… Y eso es lo que el ángel hace. Apocalipsis 7:2 y 3: “Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos” ¿qué? “sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.” Ahora, ¿qué está pasando aquí? Ésta es la culminación final del proceso del sello que se ha estado llevando a cabo a través de nuestra experiencia cristiana. Cuando lleguemos a estar tan afirmados en la verdad que preferiríamos morir que a sabiendas quebrantar la ley de Dios, Dios envía a sus ángeles a ponernos una señal, una señal en nuestras frentes.

Escuchen cómo la pluma inspirada describe esto. Se encuentra en Maranata, página 243. “¿Cuál es el sello del Dios vivo que pone en la frente de Sus hijos? Es una marca que pueden ver los ángeles y no los ojos humanos, puesto que el ángel destructor debe percibir esa señal de redención…” El ángel destructor debe ¿qué? Debe percibir esa señal. Oh, queridos amigos… ¿Recuerdan una ocasión en el pasado cuando pasó un ángel destructor? ¿Y cuál era la marca que se veía que salvaba la vida del primogénito? Era la sangre, así es. Y queridos amigos, nosotros también debemos tener una marca para que el ángel destructor pueda pasarnos en la ejecución final de la justicia distributiva. Oh, por favor hermanos, cooperemos con el Espíritu Santo para recibir este sello. Es un proceso espiritual y en cada paso del camino por amor a Cristo, necesitamos entender cómo cooperar.

Mañana vamos a enfocarnos particularmente en nuestro papel cooperativo. El título del estudio de mañana por la mañana es: “Sobre Toda Cosa Guardada, Guarda Tu Corazón”. {Pr 4:23} Debemos enfocarnos en la necesidad de gobernar la actividad de la mente… Mediante el espíritu de la ley. Aquí es donde hacemos una transición en nuestro seminario para considerar nuestro papel cooperativo. Hasta este momento más bien hemos hablado acerca de las condiciones mediante las cuales la gloria de Dios puede restaurarse en nosotros. Y la última condición fue la del Espíritu Santo y su obra. Pero ahora necesitamos enfocarnos en nuestro papel cooperativo con el Espíritu Santo. Pongámonos de pie para cerrar con una oración, ¿sí?

Padre nuestro que estás en los cielos, Las cosas espirituales sólo se comprenden espiritualmente. Y para aquellos que aún no han tenido una experiencia espiritual contigo, estas cosas pueden ser muy difíciles de entender. Pero Padre, por favor ayúdanos a no desanimarnos. Más bien ayúdanos a pedirte discernimiento espiritual. Y a implorarte que nos des una experiencia más profunda en las cosas espirituales. Ayúdanos a aprender a cooperar con la obra del Espíritu Santo en nuestro espíritu, para que de verdad seamos cambiados de adentro hacia afuera. Padre, muchos de nosotros hemos estado tratando por mucho tiempo ya de cambiarnos de afuera hacia adentro. Nuestro cristianismo ha sido en esencia un programa de modificación de la conducta. Pero Señor, estoy tan agradecido de que Tú propones cambiarnos de adentro hacia afuera mediante un transplante de corazón, y mediante una transformación por la renovación de nuestras mentes. Oh Señor, que podamos experimentar esto en nuestras vidas personales. Y enséñanos a cómo cooperar contigo en este proceso al continuar con nuestros estudios. Es mi oración en el nombre de Jesús. Amén.

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